Lápidas romanas, inéditas, de La Estrella y de Talavera de la Reina
Luis Jiménez de la Llave
Correspondiente
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Las tres lápidas romanas, dos del Villar de Pedroso y una de la Peraleda de Garvín1, no son los únicos indicios de lo poblada que estuvo la ribera izquierda del Tajo al Oriente y en las cercanías de Augustóbriga (Talavera la vieja). En el lugar de La Estrella, situado en el declive de una loma, cuyo término confina por N. y por O. con el del Villar del Pedroso, examiné dos lápidas funerarias, cuyos calcos he tomado para remitirlos al doctor Hübner. Consérvalas en su casa D. Luís María de Velasco, vecino de La Estrella; y afirma que las recogió, dentro del término de este lugar, hace algún tiempo.
La primera es de piedra dura y semejante por su color á la de amolar. Mide 27 cm. de alto, 23 de ancho y 19 de espesor. Faltan dos líneas por suplir al epígrafe, que está roto en la parte inferior. Son del primer siglo las letras.
—248→Un giro gramatical, análogo al que he suplido, se observa en el epitafio de Flavia Rufina, natural de Augustóbriga. Ese epitafio (Hübner, 941) se encontró en Villar del Pedroso, mas no he podido averiguar su actual paradero.
La segunda lápida de La Estrella es de piedra tosca, y tiene la inscripción harto desgastada. Ostenta igualmente la media luna, símbolo funerario y alusivo á la reina de los Manes divinos; la cual era Luna en el cielo, Diana sobre la tierra y Proserpina ó Hécate en la sombría región de las almas. Mide la piedra 63 cm. de alto, 36 de ancho y 22 de grueso. Leo en ella:
[Iph]itus [h(ic) s(itus) e(st)]. S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). Apinus d[e suo f(aciendum) c(uravit)]. Ifito aquí yace. Séate la tierra ligera. Apino á su costa ha hecho labrar este monumento. |
Al abrir la carretera desde La Estrella á Puente del Arzobispo, y muy cerca del puente de esta última población quedaron al —249→ descubierto varias sepulturas romanas, que contenían algunos utensilios de barro y dijes, ó preseas de oro. Desgraciadamente el dueño del campo se ha negado á otorgar el permiso que le pedí de hacer allí á mi costa excavaciones.
Finalmente consignaré que hace pocos días en esta ciudad de Talavera y en el corral de la casa llamada de las cinco manos, (calle de San Bernardo, número 5) dentro del primer ó más antiguo recinto de la muralla, apareció un sillar, que he trasladado á mi casa (calle de la Concha, 7); y en él esta inscripción:
Raur(us?) anoru(m) XX. Raúro de 20 años. |
Paréceme notable esta lápida para el estudio lingüístico de esta región antiguamente lusitana. El nombre del difunto debe creerse indígena, así como el Reburrus frecuentísimo del cual es tal vez abreviación; y no hay que olvidar á este propósito el ara votiva (Hübner, 2.472) que Rariusravu consagró á sus Lares, á quienes puso exótica denominación (Tarmucenbacis Ceceaecis) y expresiva del mismo idioma.
Talavera de la Reina, 17 de Agosto de 1891.


