Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


 

11

José Durand, «Garcilaso, el Inca platónico». Las Moradas, III, Lima, 1949, n.º 7-8, págs. 121-29, y «Garcilaso entre le monde des Incas et les idées de la Renaissance». Diogène, 43, París, Juillet-Septembre 1963, págs. 24-46, es quien más se ha aproximado a este tema. En 1963, pág. 29, dice que el neoplatonismo de León Hebreo tiende entre Dios y sus criaturas un puente de amor y belleza, lo que induce al Inca a crear una visión del Perú «faite d’amour et de beauté, dans laquelle même ... l’Indien pouvait apparaître comme élément esthétique» (pág. 31).

 

12

Elliot, [1], pág. 22.

 

13

Al objeto de economizar espacio, pero al mismo tiempo facilitar la localización de las citas en cualquiera de las ediciones existentes de las obras de Garcilaso, citaremos de esta forma: (Comentarios Reales, parte/libro, capítulo); y (Florida, libro/parte, si ha lugar, capítulo).

 

14

Luis L. Cortés y Vázquez, «Ritmo, color y paisaje en La Chanson de Roland y en el Poema del Cid». Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo, 30, 1954, págs. 111-170, expone cómo el poeta español era muy parco en el uso de términos colorísticos en comparación con el francés. Asimismo, el poeta homónimo del Inca tuvo un cromatismo muy limitado, usando sólo siete colores: verde, blanco, oro-rubio, rojo, rosa, amarillo, y (una sola vez) azul. Margot Arce, Garcilaso de la Vega. Madrid, 1930. No obstante, iba creciendo el gusto por la evocación cromática según avanzaba el siglo XVI. Emilio Orozco Díaz, «El sentido pictórico del color en la poesía barroca». Escorial, V, Madrid, 1941, n.º 13, págs. 172-73.

 

15

Sobre este tema ya dio algunos datos Aurelio Miró Quesada en su artículo «El Inca Garcilaso y los caballos». El Comercio, Lima, 20 septiembre 1964, reprod. en su libro El Inca Garcilaso y otros estudios garcilasistas. Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, 1971, págs. 477-482.

 

16

Tesoro de la lengua castellana o española, compuesto por el licenciado don Sebastián de Cobarruvias Orozco. Madrid, 1611. Ed. facs. de Madrid, Ediciones Turner, 1979, dice de la voz Alazán: «color de caballo que tira a dorado ... hay tres especies de color alazán: clara, dorada y tostada». El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española. Madrid, 1970, dice: «color más o menos rojo, o muy parecido al de la canela. Hay variedades de este color, como alazán pálido o lavado, claro, dorado o anaranjado, vinoso, tostado, etc.».

 

17

Covarrubias dice que Bayo es «la color de la palma ya curada ... color que tira a blanco, cual es la del bayo claro», mientras que la RAE, nota 16, dice que es «de color blanco amarillento».

 

18

Morcillo en Covarrubias es «el caballo de la color que tira a la mora», mientras que en la RAE dice «aplícase al caballo o yegua de color negro con viso rojizo».

 

19

La RAE dice que Rucio es «de color pardo claro, blanquecino o canoso».

 

20

Miró, 1971, [15], págs. 393-406, ha hecho mucho hincapié en este afán de Garcilaso de contar «lo que vio y lo que oyó».

Indice