21
En su edición de los Romances, Barcelona, Quaderns Crema, 1998, Vol. II, n° 62.
22
Hay un error de numeración en el folio final numerado como 257 cuando el que le corresponde es el 256.
23
Véase a este respecto, Sagrario López Poza (ed.), Literatura emblemática hispánica. Actas del I Simposio Internacional (La Coruña, 14-17 de septiembre, 1994), La Coruña, Universidade da Coruña, 1996.
24
vv. 7113-20.
25
En su edición de 1573 presenta un total de 22 grabados de pequeño tamaño.
26
Vid. F López Estrada, «Las ilustraciones de la Calatea, edición de Sancha, Madrid, 1784», Revista Bibliográfica y Documental, II, 1948, pp. 171-174.
27
En la edición de Londres, 1740, llevada a cabo por el judío Pedro de Pineda, quien atraído por las sorprendentes opiniones favorables que Cervantes emite sobre esta novela en El Quijote, optó por editarla con diez ilustraciones correspondientes a cada uno de los diez libros en que está dividida la obra. Todos ellos representan diferentes escenas de la novela, enmarcados siempre en un escenario natural. Esta edición se puede consultar en la BNM, R/ 30833-4. Sobre la obra de Lofrasso, véanse los estudios de María A. Roca Mussons, especialmente, «Conjeturas sobre un autor, una obra y la enigmática evaluación de Miguel de Cervantes: Antonio de Lo Frasso y los Diez libros de la Fortuna de amor», Actas del I Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas, Barcelona, Anthropos, 1990, pp. 393-407.
28
No es La pastora de Mançanares el único texto de tema pastoril escrito en verso. Miguel Botelho Carvalho escribió algunos años después de las Prosas y versos del pastor de Clenarda (Madrid, 1622) un extenso poema pastoril en octavas titulado La Filis (Madrid, 1641), con un total de 71 octavas agrupadas en seis cantos, sin alternancia de otros versos. También Jerónimo de Arbolanche, en 1566, dio a la luz una obra pastoril titulada Las Abidas, en unos 11.000 versos, de varios metros, cuya estrofa fija más usada es la octava real. E incluso Lucas Rodríguez en su Romancero historiado incluye una Égloga y floresta pastoril muy graciosa, de cuentos y preguntas, escrita en diversidad de metros, también con predominio de la octava. Pero en todas ellas domina lo lírico sobre lo narrativo, a diferencia de lo que sucede en La pastora de Mançanares.
29
Sobre todo algunos de los estribillos de estas composiciones, tal y como nos lo ha hecho ver Margit Frenk en su valiosísimo Corpus de la antigua lírica popular hispánica.
30
C. Castillo Martínez, «Texto y contextos para tres canciones populares de La pastora de Mançanares y desdichas de Pánfilo (siglo XVII)», Actas del II Congreso Internacional Lyra Minima Oral. Los géneros breves, ed. Carlos Alvar, Cristina Castillo, Mariana Masera y José Manuel Pedrosa, Alcalá de Henares, Universidad, 2001, pp. 139-146.