11
El Artista «se había presentado como un manifiesto, un nuevo programa cultural, como el portavoz de ideas sociales de regeneración para la España post-fernandina. [...] Su fracaso [sirvió] como elemento de reflexión y referencia privilegiada para toda una generación intelectual española»
(XVIII).
12
«Será la etapa progresista y romántica (1834-1843) la que ofrezca uno de los períodos más fructíferas para el cuento romántico. Es el momento en que las principales revistas románticas [...] acogen entre sus páginas un número importante de producciones de este tipo, [...] Una de las más destacadas, por su implicación con la nueva estética fue El Artista»
(64-65).
13
«Será a partir de los relatos publicados en la más famosa de las revistas románticas españolas, El Artista (1835-1836), cuando el cuento fantástico español alcance sus primeras obras importantes»
(154).
14
«La publicación más representativa de nuestro romanticismo»
(249).
15
«El Artista, cuya contribución fue decisiva para cambiar las cosas»
(12).
16
«Dentro de los grandes cambios de la época, en el mismo intento de cambio literario en el panorama español que los redactores del mítico Artista perseguían, estaba incluida la propuesta de un canon romántico específico. [...] el romanticismo que proponen está ligado a la juventud y la aceptación del siglo XIX, en lo que tiene de presente, de modernidad, de nuevo. [...] Renovación que, en El Artista, es sentida como tarea propia, de los miembros de la actual generación emergente»
(11).
17
Las imágenes a las que se hace alusión se pueden contemplar al final del artículo.
18
José de Madrazo fue padre de Federico de Madrazo y Kuntz, de Pedro de Madrazo y suegro de Eugenio de Ochoa, con lo que la relación familiar con la redacción de El Artista era muy evidente.
19
Puede leerse el retrato en Rodríguez Gutiérrez, 2004: 199.
20
La sintonía con la que trabajaban, en provecho mutuo, lodos los componentes de la familia Madrazo, se puede ver, por ejemplo con motivo de la exposición de la Academia de San Fernando de 1842. Tras la exposición un articulista anónimo, atacó duramente a Antonio María Esquivel, gran triunfador de la exposición, mientras que ensalzaba sobre todos los demás cuadros los presentados por Federico de Madrazo y José de Madrazo. Álvarez Lopera que ha estudiado a fondo (1996) esta exposición y la polémica que surgió posteriormente entre Esquivel y el articulista anónimo, revela que este último no era otro que Pedro de Madrazo, que se emplea a fondo y con muy pocos escrúpulos para defender la obra de su padre y su hermano. Indica Álvarez Lopera que la razón de este ataque era el creciente favor del público hacia las obras de Esquivel, y en menor medida de Gutiérrez de la Vega, éxito que los Madrazo no deseaban porque pondría en peligro el papel hegemónico de la familia. La hostilidad hacia Esquivel venía ya desde 1837 cuando Salas y Quiroga, amigo y aliado de los Madrazo, censuró directamente, desde su revista No me olvides, a Esquivel y Gutiérrez de la Vega, a quienes consideraba «culpables» de querer restablecer una escuela pictórica, la sevillana, justamente desaparecida. En la polémica que se estableció en las páginas del Corresponsal entre Esquivel y Pedro de Madrazo bajo la capa del anónimo, un indignado Esquivel, que sabía muy bien quiénes eran sus enemigos, acusó a su contrincante de ser «un ciudadano pariente o amigo de ciertos artistas a quienes quiere preconizar y para ello elige como medio más oportuno el deprimir a otros»
.