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2,014 x 1290
Figura verdaderamente florentina, viste túnica verde azulada oscura, con cuello de vueltas blancas, y amplio manto ocre amarillo oscuro; lleva un elegante gorro rojo y blanco sobre su hermosa cabeza nazarena, y calza alta bota de cuero, que le cubre totalmente pierna y pie. Con la mano izquierda (la única que aparece) retiene el extremo de una banderola, con la inscripción siguiente: «ET VENIET DESIDERATVS CVNCTIS GENTIBVS ET IMPLEBO DOMVM ISTAM GLORIA. CP. 2»
.
Destácase la figura sobre un paisaje de fondo arquitectónico, del que forman parte unos grupos de trabajadores, que se encuentran a la izquierda de la parte baja del cuadro, como equilibrando otro que, colocado a la derecha, recuerda la predicación del Profeta a los gentiles. En el ángulo superior izquierdo, Jesús se prepara a entrar en una iglesia allí representada, con sus puertas abiertas. La figura del Profeta es admirablemente compuesta y bien plantada. La cabeza está trabajada con toques pequeños y delicados, no amplios y largos, como muchas otras, pero de ninguna manera mezquinos. Las tintas de la sombra son claras y transparentes, de un gris azulado, que luego encontramos también en la cabeza del Profeta Malachías, y algo duras en el claro oscuro acusado de la garganta. El brazo, que el tiempo, atacando las delicadezas del color, hace aparecer de lejos como leñoso, es de factura irreprochable: magnífico por el dibujo y el modelado y delicado por la sencillez de sus líneas. El ropaje está muy bien tratado, y compuesto con elegancia sobria. El grupo bajo de la Predicación del Profeta, es hermoso de composición y ejecución, hecho como sabía hacer Goríbar esta clase de detalles de sus cuadros: con cuatro pinceladas bien colocadas sobre el lienzo.
—110→Figura 67.- El profeta Aggeo
—111→Figura 68.- Cabeza del Profeta Aggeo
(Foto Mera)
—112→Figura 69.- El Profeta Aggeo. Detalle
(Foto Mera)


