La firma de Cristóbal Colón
Manuel Lago y González, Obispo de Túy
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Paréceme haber descubierto la verdadera lectura de las siglas que Colón usaba en su firma, y quiero ofrecer las primicias de mi descubrimiento a la Real Academia de la Historia, que hace ya no pocos años se dignó honrarme con el título de Académico Correspondiente.
Omito preámbulos y disquisiciones, que tal vez exponga en ocasión oportuna, y paso a tratar de la lectura de las siglas, la cual ha de ajustarse a estas normas:
- Las letras se han de leer en el orden en que Colón quería que se leyeran.
- Estas letras son abreviaturas, como se advierte al contemplarlas y se deduce de las mismas palabras del Almirante.
- La frase expresada en estas abreviaturas debe acomodarse a la significación del nombre de Colón o a alguna idea predominante en el inmortal descubridor.
Mi interpretación responde a las tres normas.
He aquí la firma, tal como aparece en muchos documentos:

Y he aquí también lo que dice Colón acerca de ella:
| (Institución del Mayorazgo, 22 de febrero de 1498.) | ||
Las siglas, por tanto, se han de leer de abajo arriba (X con S encima, M con A encima y S encima de la A, y finalmente Y griega con S encima también), es decir, como abreviaturas, —298→ pues sólo en abreviaturas se usan en los manuscritos las letras superpuestas. Así resultará:

Y teniendo en
cuenta que
en griego,
con ortografía antigua) es la abreviatura de
la de
y, por
tanto,
la de
, y
las dos letras del último grupo, por natural exigencia de la
frase, la de la palabra
, la lectura de todas las siglas resulta
(Cristo, hijo de
María).
Indicio suficientemente claro de que la inscripción se ha de leer en griego es el cuidado con que exige el Almirante que la Y del tercer grupo sea griega. Y esta letra es precisamente la que en el transcurso de cuatro siglos ha desconcertado a los intérpretes, que se han empeñado en ver en ella la inicial de «Iesus» o de «Ioseph», sin reparar en que ambas palabras se escribían entonces constantemente con I latina hasta en sus abreviaturas (Ihūs, Ios.) y debía ser rarísima la fórmula Christus, Maria, Ioseph, si acaso se usaba alguna vez.
Colón, que
conocía la significación de su nombre de
Cristóbal (Christophorus,
, el que
lleva a Cristo), hasta el punto de traducir al latín la
segunda parte de él firmando XPOFERENS, que amaba con
fervorosa devoción a la Santísima Virgen y
veía en ella la primera
, y que creía haber recibido de Dios
la misión de llevar a Cristo a las Indias reunió
estas ideas en las siglas que eligió para su firma y las
enlazó con su nombre, que escribió debajo en forma
que a todos les fuese asequible su significado.
Sólo una
dificultad podría oponerse a la lectura de las siglas en
griego: la de que Colón no conociese esta lengua. Pero
¿quién puede asegurar que el marino que había
recorrido todos los mares y visitado los puertos de Grecia y otros
del Oriente no conocía lo poco de griego que se necesita
para entender y adoptar una frase de tres palabras, de las cuales
sólo una es puramente griega, pues las otras dos son hebreas
y han pasado al latín y al castellano? ¿No
entendía también, como ha demostrado,
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la palabra
? ¿Y no podía haber aprendido esa frase de
alguno que supiese griego, si él no lo sabía?
Como esta interpretación satisface cumplidamente a todas las condiciones del problema, creo que debemos leer las siglas de la firma del descubridor del Nuevo Mundo:

«Cristo, hijo de María», dando por resuelta la cuestión que ha preocupado hasta ahora a los investigadores de asuntos históricos.