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510.       En Cartas a Eloísa y otra correspondencia, cit., pág. 59.

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511.       Guillermo Cabrera Infante, «Mordidas del caimán barbudo» (1981), en Mea Cuba, cit., pág. 80.

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512.       Cfr. Jean-Marie Lemogodeuc, «Orígenes, Ciclón, Lunes: una literatura en ebullición», en La Habana (1952-1961), cit., pág. 154.

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513.       «Una posición», Lunes de Revolución, núm. 1 (1959), pág. 1.

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514.       Quizá empezaron por aquí las «objeciones» contra Neruda que desembocarían pocos años después en los ataques pronunciados durante el famoso episodio de la «Carta abierta a Pablo Neruda» (1966) firmada por reconocidos intelectuales cubanos, «erigidos en profesores de las revoluciones», según recordaba Neruda en sus memorias. Sobre esto, véase Teodosio Fernández, «Pablo Neruda, poesía y política», en América sin nombre, núm. 1, Alicante, 1999, págs. 14-20.

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515.       Guillermo Cabrera Infante, op. cit., pág. 78.

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516.       En Cartas a Eloísa y otra correspondencia, cit., pág. 323.

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517.       Ibídem.

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518.       Lisandro Otero, «El escritor en la revolución cubana» (1967), citado en Jean-Marie Lemogodeuc, op. cit., pág. 154.

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519.       Véanse los artículos de Verde olivo firmados por Leopoldo Ávila (seudónimo de José Antonio Portuondo), recogidos en la recopilación de Lourdes Casal, El caso Padilla: literatura y revolución en Cuba. Textos y documentos, Miami, Universal, 1971, documentos 2 a 6 (págs. 20-45). Más razonables (pero igual de poderosas) fueron las reticencias frente a Lunes expresadas, entre otros, por intelectuales del prestigio de Nicolás Guillén. Véanse sus artículos «Lunes de Revolución», en el diario Hoy (27 de marzo de 1960), y «¿Por qué me gusta y no me gusta Lunes?», en Lunes de Revolución, núm. 52 (1960), págs. 2-9.

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