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«Los filósofos que no siguen a los profetas dicen que la séptima es la nigromancia. En cambio, otros de ellos que creen en las profecías y en la filosofía dicen que la séptima es la filosofía, que precede a las materias naturales o físicas. Otros, que no se dedican a la filosofía, dicen que es la gramática»15.



Detalle  del pórtico de la catedral de Chartres.

Figura 4. Filósofo y mago. Catedral de Chartres, pórtico norte del transepto, c. 1260-1316?

Aunque se habían ido incorporando desde el siglo XII algunas menciones a la magia como parte integrante de las artes mecánicas16, esta alusión a la magia y la filosofía como dos versiones de la misma arte liberal es novedosa en los textos, y no parece tener epígonos. Sin embargo, en la catedral de Chartres hallamos unas imágenes sorprendentes, cuya relación con este texto está por explorar. Me refiero a las estatuas con las inscripciones «philosophus» y «magus» que forman parte de un programa más amplio relacionado con las artes liberales y mecánicas (Figura 4). Lo cierto es que la fortuna de la Disciplina clericalis como colección de exempla está atestiguada por las diversas traducciones en prosa y verso que se hacen en Francia17, pero es improbable una relación directa texto-imagen entre el texto del converso oscense y las figuras de Chartres, o al menos requeriría del sustento de pruebas más sólidas. No obstante, el contexto figurativo de estas imágenes no carece de interés. Se suele aceptar que las más antiguas figuras esculpidas de las artes liberales se sitúan en los famosos relieves de la catedral de Chartres de mediados del siglo XII18. Pero es en una etapa escultórica posterior cuando se labra la serie de personajes que nos interesa en este contexto. Se trata de unas peculiares estatuas-columna cuya fecha de ejecución es controvertida. En los manuales al uso se encuentra con frecuencia la fecha de 1220-123019, pero es plausible pensar que se realizaran después de 1260, fecha de consagración de la catedral, y que el mal estado de la fachada ya en 1316 obligara a ulteriores restauraciones que dificultan su interpretación de conjunto20.

En su estado actual, estas estatuas representan un ciclo relacionado con las artes liberales y las artes mecánicas. Algunas de las figuras están identificadas por inscripciones; éstas son: Caín, Jubal y Tubalcaín en la parte oriental del pórtico, y las figuras a las que me he referido del «philosophus» y el «magus» en la occidental. Los intentos de identificar al resto de las figuras han sido diversos desde el siglo XIX, pero ninguno de ellos ha dado una interpretación convincente del conjunto21. Lo único que podemos observar con certeza es que se hallan representadas artes liberales como la Música, representada por Jubal, junto a alguna de las artes mecánicas, como la Metalurgia, representada por Tubalcaín22. En lo que concierne a las figuras etiquetadas como «filósofo» y «mago», la primera ha sido identificada con frecuencia con Aristóteles sin mucho fundamento, y en cuanto a la segunda, su más reciente estudiosa la ha considerado una representación de la Alquimia, sobre premisas más bien débiles23. Aunque el estado de conservación de ambas esculturas es deficiente, se puede avanzar alguna hipótesis sobre su iconografía. En primer lugar, habría que observar que a juzgar por las inscripciones conservadas parece que estamos ante imágenes de personajes que representan a las artes, y no de alegorías de las artes. La iconografía de las artes había aparecido, influenciada por las personificaciones de las virtudes, como una serie de personajes femeninos que llevaban un atributo emblemático, aunque muy pronto a estos personajes los acompañaron exponentes de las artes, figuras de sabios que las representaban por antonomasia24. En la Francia del siglo XIII, estos sabios ya se independizaban eventualmente de las alegorías para representar a las artes liberales, como podemos ver, por ejemplo, en las ilustraciones de un influyente texto de mediados de siglo de Gossuin de Metz, la Image du monde, o en unos relieves de la fachada del transepto norte de la catedral de Clermont-Ferrand esculpidos hacia 127025. Esta tendencia puede explicar la aparición en Chartres no de alegorías femeninas, sino de ciertos sabios como exponentes de las artes, pero no aportan mucho a la interpretación de las figuras del «filósofo» y el «mago». Ciertamente, las personificaciones medievales de la Filosofía suelen mostrar a una mujer coronada con atributos diversos (entre ellos un cetro, o la escalera a la que se refiere Boecio en su Consolación de la Filosofía) y con frecuencia entronizada: de tal guisa la encontramos desde el Hortus deliciarum hasta el final de la Edad Media, como podemos ver en un tapiz del convento de Heiningen bordado en 1516 y conservado en el Victoria and Albert Museum26. El philosophus de Chartres se ha identificado con Aristóteles porque en esta época de la escolástica es el filósofo por antonomasia27; sin embargo, dado que hay otros personajes designados por un nombre propio, hay que pensar que en el caso del philosophus, así como del magus, se trata de denominaciones genéricas, sin intención de referirse a sabios concretos. Si nos fijamos en los atributos de ambas figuras, podemos perfilar algo más sus características. Lo que el filósofo está escrutando con atención parece ser una piedra, un objeto que puede representar por antonomasia -recordemos por ejemplo obras de diverso carácter como el De mineralibus que escribe San Alberto Magno y el propio Lapidario alfonsí- el nuevo interés por la naturaleza suscitado por las traducciones de los libri naturales de Aristóteles, cuya incorporación al curriculum universitario traería consigo largas controversias28. El estudio de los secretos de la naturaleza bordearía con frecuencia lo ilícito, y el filósofo natural se vería abocado a profundizar en las propiedades ocultas de las piedras o las plantas. Es así que las figuras del philosophus y el magus constituyen las dos caras del nuevo interés por la naturaleza en el siglo XIII: la observación de los objetos naturales y la asimilación de los textos mágicos29. El mago recurre a los escritos arcanos de los sabios antiguos, especialmente los transmitidos o elaborados en los textos árabes, cuya utilización malintencionada es peligrosa e ilícita, pero cuyo conocimiento es imprescindible para trascender la apariencia de las cosas. Las propiedades ocultas de las piedras y sus múltiples utilidades, especialmente las terapéuticas, estarán, como es bien sabido, entre los principales intereses de Alfonso X. El sabio ha de ser buen conocedor de los textos mágicos, y ha de utilizarlos convenientemente, y no dejarlos en manos de los ignorantes que los podrían utilizar de modo irresponsable, como se repite frecuentemente en los textos que el rey Alfonso manda componer. Es por ello que el magus de Chartres está leyendo un rollo, que es la forma de representar un texto antiguo, y al mismo tiempo está domeñando el mal, representado aquí por la figura de un dragón que el mago somete bajo sus pies.

Detalle  de  una ilustración  de    Livres dou trésor.

Figura 5. La filosofía y sus partes. Brunetto Latini, Livres dou trésor, British Library, Add. 30024, fol. 1v. (Francia, ca. 1300).

Detalle   concreto   de  una ilustración  de    Livres dou trésor.

Figura 5. Detalle.