Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

51

Se acabó de imprimir, según reza el colofón, el 2 de septiembre de ese año.

Dicen los traductores de Ticknor, hablando de ese libro:

Tanto don Nicolás Antonio como Latassa, quien le siguió ciegamente en este y otros artículos de su Biblioteca, atribuyen a Bolea un poema en octava rima, intitulado Las lágrimas de San Pedro, impreso en Lérida, 1578; otro de Orlando enamorado, que dicen salió a luz en dicha ciudad en el citado año; y por último, el Poema de las Amazonas, que quedó inédito. Pero hay motivos fundados para creer que dichas noticias son inexactas. La Historia de las Amazonas está incluida en el Orlando determinado y ocupa parte de los cantos III y VII. Así lo manifiesta el mismo autor en su prólogo, cuando dice: «Y porque el trabajo que en la Historia de las Amazonas había, no muriese de golpe, quise, a ruego y pedimento de muchos, entretejerla lo mejor que pudiese entre las ficciones de Orlando y sus pares».

El otro poema atribuido a Bolea, Las lágrimas de San Pedro, que si se imprimió, no hemos logrado ver, debió ser traducción del que con el título de Le lagrime de S. Pietro, poema heroico sacro, escribió el italiano Luis Tansilo, el mismo que también tradujeron al castellano Damián Álvarez (Nápoles, 1613, 8.º), Juan Sedeño y Luis Gálvez de Montalvo (Toledo, 1587, 8.º).



 

52

El libro se halla descrito bajo el número 1421 del Ensayo de Gallardo. Véase la crítica que le dedica Ticknor en la Literatura Española, t. III, p. 486 de la versión castellana.

Bolea refiere en el prólogo que empezó la obra a los 19 años de su edad y que «poniendo muchos años tierra en medio por otras ocupaciones forzosas, la acabó a los 24». Si la fecha de la impresión fuera la misma que la de la conclusión del libro a que alude Bolea -cosa que no sabemos- podríamos fijar la de su nacimiento en 1553.

 

53

Descrito con el número 453 de nuestra Biblioteca Hispano-Americana. Se titula Explicacion de la Bvla de los Difvntos, de que se hizo segunda edición en Alcalá en 1615, incluyéndose también en ella los versos de Bolea.

 

54

Es un tomo en 8.º de 180 hojas, impreso en Zaragoza por Angelo Tauano, y dedicado a don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque, que era en ese entonces virrey de Aragón. Descrito en el Ensayo de Gallardo, al número 1422.

 

55

Tanto Nicolás Antonio (II, 89), como Latassa (Biblioteca Nova, t. II, p. 54) y su continuador Gómez Uriel (I, p. 8) llaman a D. Martín Abarca de Bolea; pero el hecho es que en cuantas ocasiones aparece impreso su apellido no figura más que con el de Bolea.

Antonio añade respecto de las obras de Bolea que en su Historia de las grandezas y cosas maravillosas de las Provincias Orientales ofreció un comentario de las Provincias de África, y especialmente del Congo; y de su familia, que fue hija suya Ana Francisca, monja «in aede Sanctae Mariae Casbensis, quae sanctimonialium Cisterciensium est, Deo sacrae librum editioni paratum esse dudum scio, qui sanctarum quarumdam sui ordinis feminarum res olim gestas continet».

 

56

Véase la descripción de este libro bajo el n. 27 de la Bibliografía Madrileña de Pérez Pastor.

 

57

La escritura a que aludimos lleva fecha 15 de diciembre de 1566, y la hemos publicado con el número XLVI en los Documentos.

 

58

De los caballeros de Santiago anotados en el Índice de Vignaud, bajo el nombre del autor de las quintillas, tenemos el de don Pedro de Cárdenas y Angulo (el escritor de quien trata Nicolás Antonio, II, 178), oriundo de Córdoba, cuyas pruebas son de 1609; don Pedro de Cárdenas Becerra, de Mérida, de 1621; Cárdenas y Guzmán, de Córdoba, 1629; y Cárdenas y Suárez de Figueroa, de 1527; de modo que debemos hacer caso omiso de aquellos, puesto que no estaban armados caballeros en 1566; y de este último, porque sus pruebas datan de muchos años antes de la publicación del libro en que figuran las quintillas.

En las del nuestro D. Pedro obran los siguientes documentos:

Provisión del Emperador y Rey, librada por el Consejo de las Órdenes, en 29 de Noviembre de 1548, dirigida al Maestro Ribera, freire de Santiago y cura de Valdaracete, para que haga información sobre las calidades de D. Pedro Zapata de Cárdenas.

Requisitoria, fecha 29 de Noviembre de 1548, para la información que ha de hacer el Maestro Ribera.

Interrogatorio a que se han de someter los testigos.

En la villa de Valdarecete, a 9 de Diciembre de 1548, el Maestro Ribera recibe los anteriores documentos y se presta, con reverencia y humildad, a cumplirlos.

En Madrid, a 16 del mismo mes y año, comparece el testigo Diego de Sanabria y dice: que conoce a Pedro de Cárdenas y sabe es habitante y natural de Madrid, hijo de Pedro Zapata de Cárdenas, vecino y regidor de Madrid, y de Ana de Rojas, natural de Madrid, «y es pública voz y fama que el dicho Pedro Zapata se desposó secretamente, cuando lo hobo con la dicha Ana de Rojas, su madre». Conoció a los padres de Pedro Zapata y se llamaron Garci López de Cárdenas, comendador de Monreal, y doña Juana de Castilla, ya difuntos, vecinos y naturales de Madrid. Conoció a los padres de doña Ana de Rojas, que se llamaron Bartolomé Ruiz y María de Rojas, que vive; el Bartolomé cree era natural de Segovia y María de Rojas, de Madrid; que todos son hidalgos, según costumbre y fuero de España; que sabe que el dicho Pedro de Cárdenas tiene caballos y caballos muy buenos; que no sabe que D. Pedro haya sido retado.

Rodrigo de Vargas, caballero de Calatrava, dice: que Pedro de Cárdenas es natural de Madrid, hijo natural de Pedro Zapata de Cárdenas y de Ana de Rojas, que viven: «que sabe que el dicho D. Pedro de Cárdenas es hijo del dicho Pedro Zapata e de la dicha Ana de Rojas, porque por tal es habido e tenido e reputado en esta dicha villa de Madrid, e dondequiera que le conocen, e porque la dicha Ana de Rojas, madre del dicho D. Pedro, ha oído decir este testigo que se quexaba porque el dicho Pedro Zapata le había prometido que se casaría con ella e no lo había complido; e que el dicho D. Pedro de Cárdenas parece mucho al dicho Pedro Zapata, su padre». -El resto del interrogatorio con variantes sin importancia, como el anterior.

Testigo. Francisco Sánchez, cura de San Andrés, dice: «que el dicho Pedro de Cárdenas es su hijo verdadero y natural de los dichos Pedro Zapata e Ana de Rojas, porque por tal es habido e tenido e lo ha sido siempre desde que nació e por tal le tiene el dicho Pedro Zapata, su padre, e porque cuando el dicho Pedro Zapata lo hubo en la dicha Ana de Rojas estaba ella, y era doncella, en casa de sus padres, muy recogida e virtuosa, con la cual es pública voz e fama quel dicho Pedro Zapata se desposó secretamente, aunque después lo negó, por lo cual la susodicha Ana de Rojas, madre del dicho D. Pedro, se metió en un monasterio de monjas en Valladolid, donde al presente está». -Resto igual.

Los testigos Nicolás de Ocaña y Pedro Santa Cruz declararon en los mismos términos que los anteriores.

Catalina de Santa Cruz, monja profesa de san Jerónimo en el monasterio de la Concepción de Madrid, natural de Segovia, declara con más extensión respecto de los abuelos de Ana de Rojas, que eran de Segovia.

María de Vargas, Diego Méndez y Gonzalo de Cáceres no aportan ningún dato nuevo.

Diligencia del Maestro Ribera, haciendo constar remite el expediente al Consejo de las Órdenes.

 

59

Figura entre los preliminares del Espejo de Curas de fray Alonso de Vega, libro impreso en Madrid en 1602, que ha sido descrito por Pérez Pastor bajo el n. 825 del tomo II de su Bibliografía Madrileña.

 

60

Así lo dice López de Haro en Nobiliario Genealógico de los Reyes y Títulos de Castilla, Madrid, Luis Sánchez, 1622, fol., t. I, p. 84, dando los nombres de Juan Luis al sexto Duque, nombres que Fernández de Bethencourt aplica al de que tratamos.