Mareguano. Indio.
Así está escrito este nombre en el poema y se encuentra en los documentos y cronistas refiriéndolo a cierto sitio del territorio araucano: «[...] dio una trasnochada para llegar a Mareguano [...]»
. Ovalle, II, p. 9. «[...] tuvo nueva por la mañana, que le enviaron de la ciudad de Angol, de lo sucedido en Mareguano [...]»
. Góngora Marmolejo, Hist. de Chile, p. 102.
Nuestros lexicógrafos creen que vale tanto como Marigueñu, que interpretan así:
La palabra verdadera es Marihuenu, y así debería escribirse; otros ponen también Mariguano, Mareguano y Marihueñu. -K.
Mari, diez; huenu, arriba. -Febrés.
Es generalmente aceptada la traducción de altura, en vez de arriba, aunque la idea indígena al expresar huenu, lo hace como término de orientación: lo contrario de abajo.
Ma, éste, helo aquí; regua o rehue, parcialidad; no, partícula negativa. (Valdivia y Febrés). Lo que se podría expresar: éste no es de la parcialidad: helo aquí; no es de la tribu. -Ch.
«Lluvia arriba». Febrés: maun, llover y la lluvia + huenu, arriba. -L.
Es Mari y Wenu. Wenu es «hay muchos». Wenu puede ser primero o segundo elemento de combinaciones.
Talcahuano no es tampoco otra cosa que Tralkai wenu, «tronó el cielo». -A.
Repetimos: los cronistas y documentos, al paso que no mencionan al indio de este nombre, distinguen siempre como dos localidades diversas Marigueñu (la cuesta en que peleó Villagra y fue derrotado por los indígenas) y Mareguano; forma esta última que suele cambiarse en Mariguano: «Item, si saben, etc., que a los nueve días del desbarate de Mariguano [...]»
. Documentos inéditos, t. X, p. 408; y también en Maregoano. Id., t. XVI, p. 373.
En su forma más corriente la usó González de Nájera, p. 32: «[...] porque sólo se halla en una particular y no grande provincia, que llaman de Mareguano [...]»
.
Mareguano, cacique que gobernaba unos mil indios, asiste a la junta en que salió elegido Caupolicán jefe supremo; figura más tarde mostrando su extremado valor entre los que atacaron a Alvarado en Concepción; joven y robusto, es uno de los pretensores a la mano de Tegualda, en cuya competencia lucha y vence a varios, siendo al cabo sobrepujado por Crepino; y aparece por última vez en la revista de las huestes araucanas, siguiendo de cerca el pendón de Caupolicán.
Mataquito. Región.
Tal vez es tomado del aimará mataqueta, dar topada el carnero, pues en el Perú hay un antiguo paraje llamado Mataquita. -K.
De mata y quetru, quetru, pescador. Es una especie de pato que persigue a los peces, de los cuales se alimenta (Micropterus cinereus, Gay).
Nombre propio y geográfico. Mataquetha, inmutación del aimará, dar coces el animal llama. -Astaburuaga.
Matra, hueso de la pierna, tibia. Quintro, cojo. -Raimán. -Ch.
Puede ser (Febrés) mùtagh, cuerno + cùtun, manojito de paja o de otra cosa. El significado primitivo es atar o amarrar; cfr. Estudios Araucanos, VII, 27, y VIII, 3, 8 = cuerno amarrado; o bien mathan, apelmazar (Hernández) + cùthù-el arrayán (Hernández). -L.
No sé. -A.
Maule. Mauleses. Región; río, indios.
De maun, llover, y el apócope de leuvu, río: río de lluvias. -K.
La traducción de «río de lluvia» es literal, pero no propia; pues el río Maule no se forma con las lluvias. Yo traduciría «río de la sirga», de mau, soga, y leuvu, río. Siendo un río tan correntoso como es, las lanchas y botes que lo surcan no pueden ascender sino con el auxilio de la sirga, y esta necesidad, que aun hoy está en pleno uso en la parte principal de su carrera, debió ser más perentoria antiguamente, cuando los indígenas habitantes de sus riberas, para comunicarse entre sí, tenían apenas rudimentos de navegación, empleando los árboles horadados a fuego, sin popa ni proa, para recorrerlo y no conociendo el sistema de las velas para facilitar la marcha de las embarcaciones. Contribuye a confirmar la idea de que el Maule era navegado por los indios ribereños el término de guanayes, que todavía se conserva como denominación de sus bogadores, término, si no de origen araucano, de origen quechua al parecer. -B.
—478→Tiénese el nombre por contracción de mauleuvu, río de lluvias. -Astaburuaga.
De mau, lluvia; y la partícula afirmativa; Ve: si llueve. -Guevara.
Mauleses. Tribu. Plural castellano de Maule. -Ch.
No sé, pero puedo asegurarle que mau no es lluvia; ningún mapuche lo entiende de otra manera que soga de ñocha o de ùnoeñ; mawsri es lluvia. -A.
Maulén. Indio.
Es Meulen, torbellino o remolino de viento. -K.
Mau, soga o cabestro; yen, llevar. (Valdivia). -Mau, soga o el tirador de leña; len, ciprés. (Febrés). -Ch.
Véase Maule. -L.
Len es l'emu, que los chilenos en todos los apellidos que terminan en liem convierten en lien.
Mau: tal vez es mau, como arriba, o el radical del verbo mawn, forma que por mawsrin se usa en el dialecto huilliche. -A.
En el Purén indómito (canto II, p. 39) aparece también este nombre:
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pero, manifiestamente, media en el texto impreso un yerro de caja, debiendo ser una sola palabra las dos primeras del verso: Antemaulén, españolizado el primer componente, que es antù.
Maulén fue señor de Itata. Pereció en Mataquito al rigor de la espada de Andrea, que le hendió de alto a bajo.
Mauropande. Indio.
Mau, soga o cabestro; rogh, ramo; panque o pangue, dicha mata. -Valdivia y Febrés.
Pangue o panque, voz incorporada al lenguaje chileno. El arbusto Gunnera scabra. -Philippi.
Soga (hecha) de ramas de pangue.
Mau, soga, cabestro, ron, desollar, descuartizar, cortar; pagi, león de por acá, que es como leopardo. -Valdivia y Febrés.
León chileno, Felis concolor. -Philippi.
Cortó (hizo una) soga de (cuero de) león. -Ch.
Probablemente mau-rupa-antù, «el día en que pasó la lluvia». Febrés, maun, lluvia + rupan, pasar + antù, el día. -L.
Rupaiantù de rupan (tercera pers.) y antù es apellido.
No sé dar explicación. -A.
En los documentos encontramos la forma Mauremangue, cacique que tenía su vivienda a orillas del Itata en 1565: «y ellos respondieron que no lo harían si no lo mandaba un cacique que se dice Mauremangue [...]»
. Docs. inéds., t. XXX, p. 179. Y las dos primeras sílabas componentes del nombre dado por Ercilla continuaron siendo frecuentes en las designaciones de indígenas, pues se hallan, ya solas, Mauro, ya asociadas con otras, iniciales y terminales, como son Maurocal, Mauroguen, Guellenmauro, Roinmauro, Tubulmauro, indios promaucaes que aparecen en un documento de fecha de 1612, según lo ha manifestado Thayer Ojeda; quien añade, en comprobación de la existencia del nombre ercillano, que son muchísimos los de tal procedencia que se conocen terminados en ande. Revista Chilena de Historia y Geografía, t. XV, p. 314.
El «venerable»
Mauropande, de linaje esclarecido, fue padre de Orompello. No hay más noticia suya en el poema.
Millalauco. Indio.
König ha leído Millarauco, que interpreta así: de milla, oro; ragh; y co, agua: agua de greda que brilla como oro.
Partiendo del mismo supuesto, Boizard dice: de millo-raullco, laguna de oro. Añade que König confunde a raullco con rauco, voces que, aunque se aproximan mucho en la pronunciación araucana, envuelven ideas distintas.
¿Quién sabe qué será? -A.
El doctor Lenz se pregunta si esa voz no será Millalanco, traduciéndola así: (Febrés): milla, oro + laycùu, la palma de la mano = palma de oro; o bien + llagh, parte, mitad + co, agua = parte o brazo de agua con oro.
La verdad es que el poeta escribió Millalauco, como aparece en todas las ediciones del poema hechas en el siglo XVI, y para que no quede duda de que oyó y escribió lauco y no rauco, adviértase que en otro lugar del poema habla de los indios llaucos.
Con todo, la duda propuesta por el doctor Lenz tiene muchos visos de ser fundada, si bien en nuestro concepto el segundo término constitutivo sería lanco, yerba que fue bien conocida de los indios y no menos entre los españoles de aquel tiempo, tanto, que aun la vemos celebrada en poesía, según lo notamos ya al hablar de Lauco.
Y no necesitamos repetir por cuánto entraban en la formación de los nombres indígenas los de las plantas; a nuestro entender, pues, a Millalauco le vendría el suyo de su color encendido y granos del rostro, y el poeta habría cambiado la —479→ n en u amoldándose a la tecnología griega, no poco corriente en su tiempo entre los escritores que inventaron héroes arcádicos.
Pedro de Oña en el canto XVII de su Arauco domado habla también de Millalauco:
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Millalauco fue el encargado por los caciques de trasladarse del continente a la Quiriquina para que, con pretexto de la embajada de algún avenimiento de que era portador, se informase del ejército español allí recién llegado. A esa elección le hacían merecedor sus dotes de elocuencia, sagacidad y cautela de que estaba adornado, a pesar de ser todavía muy joven. Queda en duda, por tal circunstancia, si ese es el mismo Millalauco que el poeta refiere más adelante haber sido el padre de Lauca.
Millalermo. Indio.
Tal vez de milla y lemu: bosque de oro. -K.
Lermo no parece ser palabra india, al menos no aparece en los diccionarios. Si no es invención del autor, tal vez es forma errada, por Millalemo: milla es oro; lemu, el bosque; de consiguiente, Millalemo sería «bosque de oro». -L.
Conforme. -A.
En la forma usada por Ercilla se le halla también en el P. Ovalle (II, 16) refiriéndose a un cacique que figuró en tiempos posteriores a los de Ercilla: «Eligió por maese de campo a Millalermo [...]»
.
Millalermo era descendiente del «famoso»
Picoldo; hallándose aún en la flor de su edad, regía los indios que habitaban las orillas del Nibequetén.
Millapol. Indio.
Milla, oro; por, cosa sucia. -Valdivia.
Milla, oro; polle, las achiras. -Febrés.
Apol: ñachi: pod: cosa sucia. -Raimán. -Ch.
Febrés: milla, oro + poeln, desechar la dádiva con desaire = «el que desecha el oro». -L.
No sé. -A.
Con la forma Millapoa cita el P. Ovalle (II, 11) a un cacique de la época del gobernador don Alonso de Sotomayor.
Atravesado por la ijada, hendida de un tajo la cabeza, cruzado el pecho de una lanzada, Millapol seguía combatiendo aún, hasta caer exánime, en la batalla de Mataquito.
Millarapue. Indio, región.
De milla y rapin, vomitar: vomitar oro, abundante en este metal. Rapùn, quiere decir flechar; si se forma la palabra con este verbo, significaría flecha de oro. -K.
Los conquistadores españoles adulteraban con suma facilidad los nombres indígenas, lo que es peor, adoptaban a la vez dos o tres formas distintas para un mismo vocablo. Así, de Millarepu, «camino de oro», que tal es la verdadera construcción y el significado de esta palabra, como lo atestiguan los cronistas de mejor ortografía araucana, otros hicieron Millarapue, otros Millarrapue, otros Millarrupo y otros Melirupo. Hace notar esta particularidad Astaburuaga, a quien sigue el autor de las notas con extremada docilidad, menos, precisamente, en este caso, en que aquel está en la verdad. -B.
No sé. -A.
Es voz que ocurre con frecuencia en los cronistas y documentos, que bastará comprobar con ejemplos tomados de ambas fuentes. Góngora Marmolejo, p. 76: «Después que don García desbarató los indios en Millarapue [...] partió con su campo [...]»
. «[...] con lo cual se levantó el campo y pasó a Elicura, Quiapo y Millarapue [...]»
. Ovalle, II, 9. Don García Hurtado de Mendoza en el título de la encomienda de indios que dio a Francisco Gutiérrez de Valdivia en 12 de junio de 1560: «[...] hizo dejación de su voluntad [...] del lebo de Millarapue [...]»
. Medina, Docs. inéds., t. X, página 285.
Suele escribirse con acento en la e, para darle cierta eufonía, pero que no le corresponde en araucano. A veces se le halla también en la forma Millarapoe. Docs. inéds., t. XVI, pp. 375 y 376.
Millarapue, señor de cinco mil vasallos, aunque ya viejo, es el cuarto de los caciques que llega a la junta para la elección de caudillo general. Claro está que sus tierras debían de ser aquellas en que se libró la batalla llamada de su nombre.
Millo. Indio.
Ullo, sesos. Valdivia. -Mùllo, los sesos. Febrés. -Ch.
Febrés: mullo, los sesos. -L.
Millau es apellido = Millawala. A mí no me ha ocurrido un apellido Millo (los sesos). -A.
Thayer Ojeda cree que el nombre procede de milla, oro en araucano, advirtiendo, como es la verdad, que no falta alguno terminado en tal voz, como Longomilla o Longomillo, cacique encomendado por Pedro de Valdivia en 1552. Véase este nombre.
También se conserva noticia de un indio llamado Milla, encomendado que fue por aquel gobernador a Juan Gómez en 1544 (Docs. inéditos, t. XI, p. 7), y ya veremos que en otros nombres —480→ indígenas, tal voz entraba como primer componente, v. g., en Millanabal, de que hablaba Juan Gómez en un documento de 1546 (Docs. inéds., XI, 12), para citar alguno de los que con tal forma no se hallan en La Araucana.
Millo no tiene más figuración en el poema que el haberse presentado en una revista de las fuerzas araucanas bajo el mando inmediato de Caupolicán.
Mitayos.
Mitayo, del quechua mitayor, mitayoj (Middendorf, p. 593) significa el peón o indio que trabaja por mita, es decir, por turno. El sistema de obligar a los habitantes a trabajar cada uno cierto tiempo en los trabajos públicos fue ya establecido por los incas. -L.
Ercilla definió esta voz, diciendo: «Mita: es la carga o tributo que trae el indio tributario. -Mitayo: es el indio que la lleva o trae»
.
Hállase también definida en el vocabulario puesto al fin de la obra de Oviedo, y para no abusar de las citas tratándose de materia tan conocida, bástenos con referirnos a la Historia de las Indias, de Herrera, donde se trata con alguna extensión el servicio de los mitayos y las diversas clases que de ellos había (década V, libro X, cap. VIII).
Narpo. Indio.
«El que pasa hacia abajo». Febrés: naghn, bajar, con la partícula rùpu que significa, «pasar» (Febrés, N.° 195) nagh rùpun, pasar abajo. -L.
Tal vez es Naqpui de naqn, bajar, con interposición de pu.
No sé. -A.
Figura en el poema un indio Narpo que en la batalla de los Catorce de la Fama perece atravesado por la espada de Castañeda, y otro así llamado también a quien cupo igual suerte a manos de Andrea en la de Millarapue. Conforme a la advertencia del poeta para casos semejantes, diríamos que este último Narpo fue hijo del primeramente citado.
Nibequetén. Nibequetenes. Río. Indios.
Nivequeten. -Tal vez de nùvcùtun (que se pronuncia nivquitun), medir a brazas o por brazas. -Astaburuaga.
Pudiera también componerse de neve, yerba edible, y qtun, manojo. Esto, admitiendo como exactos la forma y el significado dados por el padre Valdivia a la primera palabra, pues bien puede ser que se haya equivocado al llamarla yerba de comer. Si atendemos a la pronunciación casi alemana que dan los araucanos a la v, bien puede ser que se trate de nefuen, nombre que suele darse al árbol indígena de Chile llamado Guevina avellana por Molina, y cuyos frutos, que forman una drupa globulosa, son edibles. La graciosa forma de sus racimos, sus flores albas y el vistoso aspecto de aquellos frutos, pueden muy bien haber sugerido la formación de la palabra nefuenq'tun, adulterada después en nivequeten, haz o manojo del nefuen. -Wood.
Don Daniel Lastarria en una carta llena de ingenio y de utilísimas y originales indicaciones, que ha tenido la bondad de dirigirme, da la etimología que sigue: Nivn-quethan significaría sementera enjuta y Nivn-quethahue, lugar enjuto, oreado para sembrar.
Creo que este nombre cuadra bien con el aspecto que tienen las márgenes del Laja. -K.
Nivequeten. Era el nombre antiguo del río Laja.
La mayor parte de los cronistas lo mencionan de esta manera, pero Carvallo y Goyeneche lo apellida Lebuqueten y Córdoba y Figueroa Lebuquetal. Esta discordancia en la designación del río Laja, aunque dichos cronistas han incurrido en otras parecidas, no autoriza, sin embargo, para desechar el primer término, que es el más general, y puede atribuirse la discrepancia que aparece en sus escritos a que Góngora Marmolejo y Córdoba y Figueroa acogieron como nombre del río el de algunas localidades existentes a sus márgenes, o a que el río tenía varias denominaciones en distintas partes de su curso.
De todas maneras es difícil dar con la etimología araucana de esos términos, cualquiera que se escoja y las que doy a continuación pueden estimarse sólo como simples presunciones o probabilidades.
Si la ortografía exacta fuera Lebu queten podría venir de lebu-qtun «ramal o rama de río», aludiendo a que el Laja es un afluente del Biobio, al cual por antonomasia se aplicaría el título de Lebu por ser la arteria principal de la numerosa red de corrientes de agua que recorren aquella parte del territorio. Entre los araucanos reservaban la voz leuvu para caracterizar los grandes ríos, empleando el término co en el sentido de estero, riachuelo, arroyo. Al decir «ramal del río» querrían decir que el Laja era el brazo más importante del Biobio.
Si la ortografía propia fuera Lebu-quetal, podría significar «cortijos de cultivo del río» o «de la orilla del río» y podría haber sido el nombre de la rinconada del Laja, que tiene las condiciones de la mejor tierra de cultivo y está situada en las márgenes del Biobio y del Laja, en la junta de ambos ríos.
—481→Si, por fin, hubiera de preferirse la construcción de Nive-queten, podría considerarse que queten era una variante de quetrun, sustantivo abundativo derivado de quetru, pato, siendo nive un adjetivo que vale por «oreado». Traducido libremente Nivequeten, significaría «el río de patos que se orean al sol». -B.
Nùvcùtun, medir brazas. -Valdivia y Febrés.
Nevù, una yerba de comer; q'tun, manojo, o haz. -Valdivia. Nifque: medida brazada. -Raimán.
Se ha propuesto: hefuen q'tun, haz o manojo de avellanos, y también nivn quethan, sementera enjuta. -Ch.
Tal vez se relaciona con Febrés: nùvcùtun, medir a brazas. -L.
No sé; naturalmente, cambiando las letras se le puede imprimir algún significado, y así a toda palabra. Véase nùven en el Diccionario de Febrés. -A.
Pedro de Valdivia menciona ya el nombre de este río en su carta al Emperador de 15 de octubre de 1550: «[...] torné a pasar el río de Nivequeten, e fui hacia la costa por el Biubiu abajo [...]»
. Pág. 43.
Nico. Indio.
Ni, partícula posesiva de primera o tercera persona para decir: mío o suyo; co, agua. -Valdivia y Febrés. -Ch.
Tal vez relacionado con (Febrés) nicùn, abrigo. -L.
Thayer Ojeda (artículo citado) hace notar que un indio de este nombre vivía en 1612.
Nico perece en el asalto al fuerte de Mataquito de un golpe en la cabeza que Francisco de Villagra le asestó con su espada.
Norpa. Indio.
Nopa, de esta parte. -Valdivia. Folio 53v.
Nor, derecho; pa o pan, venir. -Febrés.
Nopa, de este lado; nome, del otro lado. -Raimán. -Ch.
«El que pasa a este lado de río». Febrés: non, pasar ríos + rupan, pasar. -L.
Conozco un apellido Nopai: «pasó a este lado del agua». La descomposición en nor y pa, tiene más probabilidad. -A.
Norpa muere en Mataquito de una estocada de Pacheco que le abrió el costado.
Ongol. Ongolmo. Indio. Valle.
Ongolmo. -Debe ser Encolmo; nosotros hemos hecho Angol de Encol. Ongolmo quiere decir con escalones, por la adición de la partícula de ablativo mo. -K.
Encoln, subir a gatas, subir trepando; mo, para, a, donde. -Febrés. -Ch.
Ongol es otra forma de los cronistas por Angol o primitivamente Encol. Febrés: encoln, subir a gatas, subir trepando y agarrándose con manos y pies. «Encolmapu, la tierra de Angol que le dio el nombre un cerro llamado así, que está más abajito de nuestra misión»
. Encol-mo, significaría «en Encol», o quizás «en el cerro que se sube a gatas». -L.
Tengo en mi Diccionario: onkoll-kelon, estar rebozado, y onkoll uwn, cubrirse de la ropa enteramente; pero no sé si se trata de esta raíz.
Ongolmo = Ongol meu, como todo lugar geográfico que termina en mo. -A.
Que Ongol y Ongolmo son en el poema individuos diversos, resulta de manifiesto con sólo considerar que en la junta para la elección de caudillo general se les ve figurar a los dos: Ongol, «mozo valiente», que tiene a sus órdenes cuatro mil indios, y Ongolmo, a quien le obedecen otros tantos; aquel carga sobre sus hombros el troncón de la prueba durante seis horas, y el segundo, durante más de medio día; si bien resulta también que el poeta llama, a veces, a Ongol, Angol. Ya dijimos lo que por lo referente a este último se halla en el poema.
Ongolmo pelea en la batalla de Tucapel, en la que es herido por Valdivia en una mano; en la de Purén, de un golpe derriba fuera de tino a Nereda; figura entre los que atacaron a Juan de Alvarado en Concepción y pasaron revista antes de entrar en campaña contra don García en tierra firme; en la batalla de Millarapue es de los últimos que todavía combate, y, finalmente, es el primero entre todos los caciques que aprueba lo propuesto por Caupolicán para proseguir con más eficacia la lucha contra el español.
De su nombre se llamó el valle de Ongolmo, que estaba, sin duda, en las vecindades de Concepción.
Orompello. Indio.
Co, agua; ron, cortar, desollar; pellu, almejas o choros. Valdivia y Febrés. -Agua en la que hay conchas para raer. -Ch.
No creo que sea nombre indio; o debería ser alterado por asimilación al castellano oro. En este caso se podría derivar de rùmpelu, el que tiene celos. (Febrés:) rùmpeln o rùm + pellu, chorito hundido. (Febrés:) rùmn, hundirse, pellu, unos choritos. -L.
Pellu, choro, no forma apellidos, o será terminación castellana. Tal vez se puede descomponer así: oro, término castellano -mepù, ala-, ll(anka), chaquira.
—482→Creo que oro por el araucano milla se introdujo antiguamente, porque ahora ya no saben casi que milla es oro. -A.
Mariño de Lobera hace mención de dos caciques de este nombre, uno que aparece entre los que pelean en Millarapue (p. 210), al parecer el mismo que figura en el combate en el fuerte de Quiapo (p. 241), y de otro a quien mandó Hurtado ejecutar durante su viaje al archipiélago de Chiloé (p. 230); si bien en cuanto a la primera cita, sospechamos que se trata de uno de los retoques hechos a la obra de aquel soldado por el jesuita Escobar, que, casi de seguro, podría afirmarse que tuvo a la vista La Araucana para su redacción. Queda, en todo caso, en pie, respecto del otro, el nombre que le da, tal como el del poema: hecho que ya hizo notar Thayer Ojeda en su estudio sobre «Los Héroes de La Araucana», apud Revista Chilena de Historia y Geografía, tomo XV, p. 313.
Orompello, muy joven aún, figura por primera vez en las fiestas que los araucanos tuvieron para celebrar sus victorias. Era hijo de Mauropande y primo de Tucapel, de estirpe señalada, muy brioso desde la niñez, pero a la vez manso y tratable. Sobrepujado por Leucotón en una de las pruebas, lucha otra vez con él y obtiene su parte de premio; pretende en ocasión posterior competir también con Rengo; en compañía de Ongolmo se presenta en una de las revistas del ejército de su patria; como valiente, asiste siempre de los primeros en toda ocasión de peligro; en la batalla de Millarapue asesta un terrible golpe a Andrea y continúa peleando hasta llegar a trabarse cuerpo a cuerpo con él. Es, asimismo, uno de los pretensores a suceder en el mando a Caupolicán.
Paco. Animal cuadrúpedo.
Pacos: «Son estos carneros o llamas de dos especies: unos son pacos o corderos lanudos; otros son rasos y de poca lana y son mejores para cargas; son mayores que carneros grandes, y menores que becerros; tienen el cuello muy largo a semejanza de camellos, y hanlo menester, porque como son altos y levantados de cuerpo, para pacer requieren tener cuello largo. Son de varios colores: unos blancos del todo, otros negros del todo, otros pardos, otros varios, que llaman moromoro. Para los sacrificios tenían los indios grandes advertencias de qué color habían de ser para diferentes tiempos y efectos. La carne de éstos es buena, aunque recia; la de sus corderos es de las cosas mejores y más regaladas que se comen; pero gástanse poco en esto, porque el principal fruto es la lana para hacer ropa y el servicio de traer y llevar cargas»
. Acosta, I, 283-284.
«Paco (camelus paco). Especie de llama en el Perú, de quien se diferencia en tener la cabeza algo más redonda y más parecida a la del camello; las piernas más gruesas y la barriga menos chupada; el color es casi siempre obscuro y la lana más ordinaria; es también más robusto para la carga, y tiene la propiedad, como las otras especies, de arrodillarse o echarse siempre que el peso excede de sus fuerzas»
. Alcedo.
Cita el Diccionario de Autoridades la descripción del P. Acosta y este pasaje del Plinto de Huerta: «Hay también muchos guanacos y pacos, que son una especie de carneros en que traginan»
. Historia natural, libro VI, cap. 33.
Observa el doctor Lenz en su Diccionario etimológico que Ercilla «pone una nota en que evidentemente confunde el paco con el llama, pues indica que "sirve para el tráfico y conducción de las mercaderías y géneros que se llevan de una parte a otra", lo que jamás ha sido el caso»
: sobre lo cual observaremos que tal nota no fue obra del poeta, sino puesta por el editor o impresor del poema en la edición en que aparece; y en cuanto a si el paco servía o no para animal de carga, ahí están los testimonios de Acosta y Alcedo que lo prueban.
Es voz procedente del quechua.
El Inca Garcilaso, sin embargo, llama al «ganado menor» que los indios peruanos tenían paco-llama, advirtiendo que no eran para carga ni para otro servicio alguno, sino para carne, y distingue al paco (que así lo designa poco después), del guanaco, y todavía añade: «A semejanza del ganado menor que llaman paco, hay otro ganado bravo, que llaman vicuña»
. Comentarios Reales, pp. 287-288.
Paicabi. Indio.
Paicaví. Tal vez de paicha, sarta de llancas, y el apócope de vilu, culebra.
Es posible que la radical no sea pai, padre, sino pal, madero para abrir hoyos, que podría aplicarse a los palos con que se empujan las embarcaciones cuando se navega a botador. La palabra primitiva sería entonces palcahuen, de pal y cahuen, bogar, es decir, remar con botador, empujar con palos la canoa.
Por último, es admisible la derivación de pali, bola, chueca, y cavi, región.
Y no sería despropósito decir que cavi es corrupción de cahuiñ, junta o reunión.
«En el lugar de Paicavi celebrábase hasta no hace muchos años una fiesta anual, en que, como en todas las fiestas de los indios, predominaba
—483→
la borrachera, mantenida con chicha de manzana, mudai (fermentación de maíz), y más tarde aguardiente. A estas fiestas las llamaban cahuin, y eran anunciadas con los gritos de cùpai cahuin, esto es, "ya viene o se acerca la fiesta"; y con los de thripai cahuin, "ya se acabó la fiesta", cuando ésta había terminado. De aquí creen algunos que viene el nombre dado a ese lugar tomado de la última sílaba pai, de los dos verbos y del sustantivo cahuin, compuesto que después habría sido adulterado y convertido en paicahuí y por fin en paicaví»
. Salamanca. -K.
A mi modo de entender, este nombre debió pronunciarse en sus principios palcavi.
Cav, según Febrés es «tabla o palo labrado», de donde se deduce lógicamente que la raíz cav significa labrar.
En la geografía de Chile existen las siguientes localidades en cuya composición gramatical aparece la palabra caví: Caví-lolen, Puchen-caví, Cura-caví, Lon-gaví, suavizada la c, Caví-elu, Pai-caví y Relon-caví.
Aplicando a Caví en estos nombres la acepción de «labranza», «labrado», «labrar», según los oficios que puede desempeñar en la construcción, se arriba a los resultados que siguen. Cavi-lu-len significa «los cipreses labrados», Puchonco-caví, «la labranza de platos de palo»; Cura-caví, «la labranza de piedras» o «cantera»; Luma-caví, «la labranza de lumas»: Caví-elu, «cosa labrada»; Pal-caví, «labranza de bolas de chueca»; Relon-caví, «labranza o excavación en forma de zanjón».
Entre los araucanos debió haber, naturalmente, obreros especiales para la fabricación de aquellos artículos que les eran indispensables para la satisfacción de las necesidades de la vida, en la paz o en la guerra. Además de los plateros, que eran sus artífices de mayor consideración, debieron tener también fabricantes de flechas y saetas; de piedras horadadas, de piedras arrojadizas y de morteros; de porras o mazas de combate; de bastones de mando; de platos de distintas formas y de otros instrumentos y utensilios que sería ocioso enumerar.
La circunstancia de hallarse caví unido precisamente a palabras que tienen relación con la labranza, en los términos geográficos citados al principio, manifiesta con claridad, a mi juicio, que entre los araucanos existía ya la división del trabajo manual y que la industria fabril tenía centros de explotación especial para ciertos ramos manufactureros. Se explotaba la piedra en Curacaví, en donde habrían depósitos adecuados de este material; sus habitantes serían obreros experimentados y la fama de sus productos habría contribuido a radicar esta industria en dicha localidad. En Valdivia hay también otro punto que lleva el mismo nombre. En Longavi, por un procedimiento idéntico, se habría desarrollado y adquirido auge la fabricación de objetos de lurna, la única madera que podría reemplazar al guayacán, muy escaso en Chile, o a la chonta y a la macana, con que confeccionaban sus mazas de guerra los indios de las zonas tropicales. Lo mismo puede decirse de las otras comarcas mencionadas, y si Puchuncaví era conocido por ser el asiento de una población dedicada a labrar platos de palo, en Paicavi se hacían bolas de chueca, juego araucano por excelencia, como lo atestigua Núñez de Pineda, aunque su nombre actual sea español.
Caví, más tarde, se hizo sinónimo de casa (tal vez casa de tabla) y aun de agrupación de habitaciones indígenas, como algunos escritores de la conquista califican a los pequeños centros de población aglomerada de la provincia de Valdivia. No es extraño que una palabra vaya variando de acepciones con el curso del tiempo y en todos los idiomas se hallan ejemplos de esta particularidad.
A mi juicio, pues, caví principió por significar «taller de labranza», y el título de Paicaví indica que los indios de esa región tenían por industria la fabricación de bolas de chueca. Estas se llaman pali, como palihue, la cancha, palin el acto de pegarlas, y uño la vara cachiporra con que se jugaba. -B.
Peicaví, nombre propio. Vei, ese; cahuin, junta o regua do habitan indios. Valdivia. -Caví, parcialidad. Mariño de Lobera, Historia, 140. -Pertenece, o es de la junta. -Ch.
«Vio la fiesta». Febrés: pen, ver (pei, él vio) + cahuiñ, borrachera o junta para beber y emborracharse. -L.
Paillafil es apellido mapuche (= Pailla-filu). Filu no se apocopa formando fi. Si se trueca paica por paicha (que tampoco conozco), yo también tengo derecho de introducir ll por c; pero no se pueden trocar letras sin justificar el cambio.
Admito únicamente como probable: Pai-kawiñ. Pai no significa nada, kawiñ es junta festiva; pero puede ser Kùpai, vino (verbo).
Hay un apellido Kawiñnelai: «no hay junta».
En nombres de lugares aparece kawiñ con frecuencia, v. g.: Nerù (zorro)-Nawiñ, Kurakawiñ, etc.; luego, «reunión de zorros, de piedras».
Lo de kafn, labrar, lo rechazo, porque kafn se aplica exclusivamente a maderas y si se aplicara a piedras, etc. la construcción sería: kafkurawe, el lugar donde se labran piedras. Hay que —484→ tomar también en consideración el modo como los indígenas forman sus expresiones. -A.
Peicabí salió en la edición príncipe, que se cambió en el mismo año (ambas de Madrid, 1578) por Paicaví, que es la forma que ha predominado.
Paicabi, mozo, señor de tres mil vasallos, sostiene el troncón de la prueba durante seis horas, y más tarde sólo figura como tomando parte en una revista del ejército araucano.
Painaguala. Indio.
De paine, de color azul, y guala, el ave acuática de que ya hemos hablado anteriormente: guala azul. -K.
Payne, el color celeste; huala, unos patitos. -Febrés.
Guala, nombre incorporado al lenguaje chileno. Podiceps. -Philippi. -Ch.
«La huala azul». Febrés: payne, el color celeste + huala «unos patitos» (Fulica chilensis o Podiceps chilensis). -L.
Conforme. -A.
Painaguala perece en la batalla de Tucapel atravesado por la espada de Diego Oro.
Palta. Indio.
Pavta, barrigudo. -Valdivia.
Palta, el árbol Persea gratissima. -Philippi.
Hoy día barrigudo es vùta pùtra. -Raimán. -Ch.
Si el indio es yanacona, puede pensarse en la etimología quechua palltai-el árbol palto que da la palta (Psidium pyriforme). Middendorf, 647. -L.
No sé. -A.
En los documentos se halla el nombre de Apalta (Docs. inéds., t. XVIII, p. 342) y aun tal como el poeta lo escribió: Palta: «quitó a Pedro de León los indios de Palta»
, refería Bastida en la "Memoria" anexa a su carta a Hurtado de Mendoza, forma que ha debido predominar en poesía para evitar la aliteración.
Palta, «sargento»
, fue el encargado por Caupolicán de reunir los 80 hombres escogidos que debían asaltar por astucia la casa fuerte de Tucapel. Perece en la cuesta de Marigueñu a manos de Reinoso.
Palla. Señora de vasallos.
Voz definida también por Ercilla en su Declaración.
No es voz de origen araucano, sino netamente quechua, como lo observa Lenz, bajo la autoridad de Middendorf (Diccionario etimológico, p. 552); por más que no carezca de semejanza con alguna voz araucana; así, «pala o palla, pies como de pato. Paylla, de espaldas o boca arriba»
. Febrés. -Ch.
Tal vez relacionado con (Febrés) paylla, de espaldas. -L.
Podría ser Pailla, pero no creo que es nombre de mujer. -A.
Usola Pedro de Oña (Arauco domado, C. V, p. 110):
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Hállase, por supuesto, en Cieza de León (capítulo XLI): «En otra parte trataré más largamente este traje de las pallas o señoras del Cuzco»
; y en los Comentarios Reales del Inca Garcilaso, que nos ofrecen la particularidad de aludir a la definición de Ercilla. Véanse esos diversos pasajes: «[...] y que no quería [el Inca] que sus mujeres y hijas [de vasallos principales] se llamasen pallas, como las de la sangre Real [...]»
. «Déstos incas hechos por previlegio son los que hay ahora en el Perú, que se llaman incas y sus mujeres se llaman pallas y coyas [...]»
. «[...] y a todas las demás mujeres de la sangre Real, llamaban palla; quiere decir mujer de la sangre Real [...]»
. Y vamos ahora al texto en que se alude a la definición del poeta: «[...] aunque don Alonso de Ercilla y Zúñiga, en la declaración que hace de sus vocablos indianos, que en sus galanos versos escribe, declarando el nombre palla, dice que significa señora de muchos vasallos y hacienda: dícelo porque cuando este caballero pasó allá, ya estos nombres Inca y Palla en muchas personas andaban impuestos impropriamente; porque los apellidos ilustres y heroicos son apetescidos de todas las gentes, por bárbaras y bajas que sean; y así, no habiendo quien lo estorbe, luego usurpan los mejores apellidos, como ha acaescido en mi tierra»
. Pág. 31, ed. citada.
Una india peruana que residía en el valle de Aconcagua, asiento de Quillota, tenía el carácter de palla, como se dice en un documento obrado allí en 1560: «En este dicho día, mes e año susodicho, el señor juez mandó parescer ante sí a Marta, india palla, estante en dicho tambo [...] Primeramente fuéle preguntado a la dicha palla, natural del Perú, qué tanto tiempo ha questá en este valle [...]»
. Medina, Docs. inéditos, t. XI, p. 344.
Penco. Región, morro. Pencones. Indios.
Corrupción de Peguco, que quiere decir agua del peumo: de pegu, peumo, árbol de nuestras regiones, y co, agua. (Febrés, v. Pegu). -K.
Pegu, el peumo, árbol; -peguco, agua de peumo, y el estero que pasa por la ciudad vieja de —485→ la Concepción, corrompido en penco o en pemco. Febrés. -Ch.
Indios de Penco. Febrés: peguco, agua de peumo, y estero que pasa por la ciudad vieja de Concepción, corrompido en penco o pemco. -L.
Será Penu-ko, si es cierto que antes lo decían por Penco.
Adviértase que en la edición príncipe del poema salió pencones, constituyendo así una variante al sistema seguido por Ercilla al formar los adjetivos semejantes, cauquenes, cautenes, que probablemente no fue originada por yerro de imprenta, pues también escribió renoguelones.
Dice el P. Rosales al tratar de la etimología de esta voz: «Llaman los naturales a aquel pueblo Penco, y danle este nombre, no por lo que algunos quieren decir, que como ese nombre se compone de Pen, que significa ver, y de co, que significa agua, quiere decir "veo agua", porque desde sus altos se divisa el mar; sino el nombre Pegu, que significa un árbol, de que hay muchos en aquel sitio, que dan una frutilla colorada, sabrosa, y son muy medicinales, y corrompiendo la palabra Pegu, le llamaron Penco o Pegu-co, que significa "agua de Pegu"»
. Historia de Chile, I, p. 441.
González de Nájera afirmaba que el nombre procedía del de un río: «La ciudad de la Concepción, por otro nombre Penco, de un pequeño río que pasa por ella [...]»
. Pág. 12.
Perú. Reino, provincia.
Refiere Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana, fol. 85 vlto., que el artículo que en él consagra a esa voz, en lo que toca a su procedencia americana lo tomó del manuscrito de la obra del Inca Garcilaso, que «por hacerle gracia»
, se lo comunicó. Cita, además, al P. Acosta, a Cieza de León y a los autores que creyeron que tal país era el Ofir de Salomón, v. g., el Padre Juan de Pineda, Ortelio y Héctor Pinto.
Sería demasiado largo, por lo poco importante que resulta para nuestro propósito, el que transcribiéramos aquí los dictados de los autores que han tratado del origen de este nombre; bástenos, pues, con referirnos al Inca Garcilaso que a ello ha dedicado los capítulos IV, V y VI de sus Comentarios.
La forma Pirú se halla también en el poema y es la corriente en el Arauco domado de Pedro de Oña, y por no citar más de dos ejemplos (Canto I, p. 24, y XVIII, p. 468):
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Véase la nota que respecto a tal forma se puso en la Ilustración XIV.
Petaca. Utensilio de casa.
En el vocabulario que se halla en la obra de Oviedo se dice que procede de la lengua de Haití, y don Arístides Rojas, que de los dialectos de esa isla y Cuba; pero según don Julio Calcaño, citando a Dozy y Engel, de la voz mexicana petlacalli. Febrés, Libro raro, p. 277; y tal parece lo cierto. Óigase, si no, al P. Las Casas:
«El señor le envió [...] un presente [...] y este fue cuatro petacas llenas de joyas de oro [...] Estas petacas, que así las llaman en la lengua de la Nueva España, suelen ser como unas arquetas de dos palmos de ancho, y cuatro al menos en largo, y uno bueno en alto; son hechas de hojas de palma o de cañas muy delicadas, o de varillas delgadas, enforradas todas por defuera de cueros de venados; déstas usan en toda la tierra firme los indios, y en ellas tienen y llevan sus alhajas y cosas, como nosotros en nuestras arcas»
. Las Casas, Historia de las Indias, t. II, p. 211.
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| Castellanos, Elegías, p. 172. | ||
Incorporada en el Diccionario de Autoridades fue por el siguiente pasaje del Inca Garcilaso (Comentarios Reales, Parte II, libro V, capítulo XXII): «En aquellas petacas solían los españoles traer, de camino y en las guerras, todo lo que tenían»
.
Defínela también Alcedo.
Sandoval en su Historia Etiópica usó el diminutivo petaquilla: «Porque va el regalo dentro de una curiosa petaquilla, y está dentro de otra mayor, cubiertas ambas con una vistosa estera»
. Libro I, cap. XIII.
Es voz correntísima en Chile y la Argentina y figura bien expresivamente en la locución familiar: «mudarse con cama y petacas», significando que alguien se marchó de un sitio sin dejar nada a sus espaldas.
Véase el artículo que a esta voz dedica el doctor Lenz en su Diccionario etimológico.
Peteguelén. Indio.
En su forma originaria Peutu-cuelen, «ramito o cogollo de culén», de peughtu, brote, renuevo, pimpollo, y culen, la albahaquilla o culén. Fue, probablemente, nombre de mujer y envuelve un pensamiento delicado. El nombre araucano del «culén» era cuelen. -B.
Petu, estar haciendo, todavía; huelen, tener avería, mala suerte, desgracia, fatal. -Febrés. Petuhuelen. Estoy de nuevo. -Raimán. -Ch.
Es probable que hay que leer Petegüelen o Petehuelen.
—486→Petehuelen puede traducirse «estar ardiendo más, o todavía»; de Febrés pùthen, quemarse, arder, estar abrasado de puro calor; y también «quemar» con las partículas interpuestas hue, más, y le, estar. -L.
El culen no forma apellidos, pero sí kelen, la cola, rabo: Petré-kelen, cola quemada. Véase Febrés: pùthen y clen. -A.
Peteguelén, viejo y señalado cacique, señor del valle de Arauco con seis mil vasallos, del cual tomó su nombre todo el territorio indígena, no le fue posible asistir a la junta para la elección de caudillo general por estar en ese entonces «impedido de cristianos», y presente en otra posterior se traba con Tucapel en violento altercado acerca del modo con que debía procederse en la defensa del suelo patrio. Perece de un balazo en el asalto al fuerte de Penco en los momentos en que había logrado alcanzar a lo más alto del bastión.
Es muy interesante lo que Bastida refiere de Peteguelén en su carta recordada ya, pues cuenta «que se vino de paz a la casa [fuerte de Arauco], alzado el primer cerco, con hasta sesenta indios, y ayudó en el segundo cerco harto a la defensa della, y en pago de habelle tenido por amigo y haber ayudado como si fueran españoles, usaron con él una inhumanidad muy grande, y fue que al tiempo que llevaron el artillería a la mar, como entendió que despoblaban, pidió que le trajesen a la Concepción con sus mujeres y hijos y indios, y diéronse tan buena maña, que los dejaron en la playa; visto por los indios de guerra, le quisieron matar, y sobrello se puso en arma su cuñado Andalicán, que, de otra manera, caro le costaba nuestra amistad»
. Historiadores de Chile, t. XXIX, p. 497.
Góngora Marmolejo nos dice también que Peteguelén era «señor de Arauco»
y que fue señalado por capitán del ejército indígena que peleó con Villagra en la cuesta de Marigueñu. Historia de Chile, p. 46.
Más curioso que todo esto es lo que refiere Rodrigo Bravo al contestar a la pregunta 38 del interrogatorio de servicios de Hurtado de Mendoza, al decirnos que después de tomado el fuerte de Quiapo, «comenzaron a venir de paz muchos indios, porque un cacique del dicho valle de Arauco que se decía Peteguelén, queriéndole cortar la cabeza, (le dijo) que, si le perdonaba, haría venir toda la tierra de paz, y así le perdonó, y fue parte el dicho cacique para que toda la tierra acabase de allanarse e venir de paz, como luego vino»
. Docs. inéds. t. XXVII, pág. 39.
Picol. Indio.
Piloln, estar hueco. -Febrés. -Plul: hoy en día. -Raimán.
Pichol, un alfiler de madera. Voz de actual uso entre pehuenches y moluches. -Ch.
Probablemente «el quemado»; del verbo pùcon, quemar o señalar con fuego los brazos a su usanza (Febrés). Se deriva de pùcoel quemado. Parece que se trata de una especie de tatuaje en los brazos, ejecutado por medio del fuego. -L.
Kolù, «color café», figura en los apellidos; v. g.: Wente-kolù, Kolù-furi, Kolù-waka. Por eso descompongo: Pi-kolù: «dijo kolù». -A.
Picol perece en la cuesta de Marigueñu de una estocada de Diego Oro que le barrenó el pecho. Otro indio de su mismo nombre al servicio de los españoles sufrió igual suerte a manos de Tucapel en la batalla de Millarapue.
Picoldo. Indio.
Pi, de pin, decir, anunciar, avisar; quelduy, gallinazo. -Valdivia. -Gallinazo que se acecha. Gallinazo. -Vultur urubu. -Philippi. -Pilco colù, gaznate colorado. -Febrés y Valdivia. -Ch.
Puede muy bien ser indio, pero no encuentro etimología aceptable mapuche: pi-culdu (véase Guacolda) «dijo el leso», no me parece probable. -L.
No sé explicármelo. Kel'wi o Quelduy no lo he encontrado en apellidos. Lo que el oído español percibe como ld es mi l' (l dental). Así, hay un lugar en el sur, llamado Puqueldon, y es Pukel'on. Los maquis. Culdu leso no lo conozco ni creo que entra en apellidos. ¡Quién sabe que ha hecho el poeta con este nombre! -A.
Picoldo aparece con el dictado de «famoso»
; tuvo su asiento en las riberas del Nibequetén y descendiente suyo fue Millalermo.
Pillán. Pillano. Deidad infernal.
De pilli, espíritu, y am, ánima: el gran ser que a la postre se ha convertido en el mal espíritu. -K.
La deidad superior de los antiguos mapuches, Febrés dice: Pillañ, pillan, llaman al Diablo, o a una causa superior que dicen hace los truenos, rayos, relámpagos y reventazones de volcanes, y a estos mismos efectos también llaman Pillañ. -L.
No es con propiedad un mal espíritu, como indica el autor de las notas, ni tiene punto de contacto con el diablo, como pensaban a pie juntillas los españoles, que, a fuer de cristianos viejos que eran, creían verlo en todas partes.
Entre los mapuches es el ser invisible que mora dentro de los volcanes y hace ver su poderío en las erupciones y resplandores que despiden cuando están en actividad, comprendiendo bajo este vocablo, tanto el monte mismo que —487→ arroja llamas, escorias y humo, como el espíritu que lo habita. Entre los indios de los llanos son las almas de los hombres, que después de la muerte suben a las nubes, principalmente las de los guerreros, y son favorables o adversas según fueron en vida amigos o enemigos. Estos manifiestan su vitalidad y las pasiones de que están agitados durante las tempestades y perturbaciones atmosféricas, sobre todo cuando retumba el trueno y estallan los relámpagos y centellas. Las nubes son los pillanes del araucano y a ellas se dirigen en sus imprecaciones supersticiosas.
El pillán es, pues, sólo una personificación de una de las muchas fuerzas de la naturaleza, como la generalidad de los mitos indígenas, y está muy distante de parecerse al Satanás impío, coludo y cornudo de las tradiciones cristianas. -B.
Es pillan o pillañ. No creo que es palabra compuesta. Claro que no es Satanás. -A.
Pedro de Oña, Arauco domado (C. II, p. 32):
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Y como Ercilla, por causa de la rima (C. XII, p. 314):
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que traduce esta vez, en nota, por el Demonio.
Llama el poeta a Lautaro hijo de Pillán, sin que tal designación corresponda en realidad a algún indígena de ese nombre, pues, a nuestro entender, equivale a decir, para ponderar la valentía, la astucia y poder del vencedor de Valdivia, que era «hijo del diablo».
Pillilco. Indio.
Pillù, mono o mico; l, interpuesta, hacer; co, agua. -Valdivia. Agua que hace monos. -Pùllù o pùlli, nuestra alma o espíritu; l interpuesta; hacer, también, miramiento y respeto; co, agua. -Febrés. Espíritu de las aguas. -Ch.
«Agua engañadora». Febrés: pillelln, engañar, embaucar + co, agua. -L.
No tiene cara de apellido araucano; bien puede ser nombre del lugar donde vivía el tal Pillilko.
Pùllil, cementerio, ko, agua.
Hay también lugares denominados pelùko (mosca-agua); pero ese término en boca española suena: pilico. -A.
Cabe la duda de si en verdad este indio no es el mismo que Pillolco, como se halla escrito en la edición príncipe el de Pillilco. Este último es el primero de los caciques que pasa en la revista del ejército araucano, y fue renombrado por su destreza en arrojar el dardo.
Pillo. Indio.
De pillu, el pillo, ave parecida a la cigüeña (Ciconia maguaria). -K.
Pillu, un ave mayor que la cigüeña; come sapos, culebras. -Febrés.
Pillo, nombre incorporado al lenguaje chileno. El ave Ciconia maguaria. -Philippi. -Ch.
El pillo, ave zancuda (Ciconia maguaria). Febrés: pillu, una ave mayor que cigüeña. -L.
No conozco a indígena del apellido Pillu (la cigüeña a que usted alude), ni lo he encontrado en los libros de bautismo. Sin embargo, no es imposible que sea Pillu. También puede ser que el poeta tenía motivo para darle al individuo el sobrenombre de «pillo» en su significado castellano. En fin, puede pensarse en pellu, propiamente pellupellu (Véase Lenz, Dicc. Etim.: pillopillo). Si un indio se llama Treumùn, que es árbol o arbusto conocido bajo el nombre de notro, ¿por qué no podría llamarse otro Pellupellu? -K.
Pillo perece en la cuesta de Marigueñu a manos de Olmos de Aguilera.
Pillolco. Indio.
De pilol, hueco u hoyo, y de co, agua: ojos o pozos de agua. -K.
Pillu, el ave de este nombre; l interpuesta, indica miramiento, respeto; co, agua. -Febrés. Agua del pillo sagrado (?). -Piloln, estar hueco; co, agua. -Febrés. -Pùlolco: vertiente de agua, que bulle, o traiguen. -Raimán. -Ch.
«Agua del hueco». Febrés: piloln, estar hueco, pilol cura, piedra con ojos, como queso o pan. -L.
Véase lo dicho en Pillilco. Será el cacique de Pillolko. Lo que es pillol, no lo sé; pero hay piñol, que es el avellanillo (árbol). Entonces la formación no tiene rareza: así como Temuko y otros analógicamente formados. Tal vez decían en el norte antes pillol, en lugar de piñol. Los diccionarios no tienen el término. -A.
Pillolco es uno de los caciques que salen a combatir a Juan de Alvarado en Concepción, donde se muestra como «esforzado»; entra a competir en los juegos araucanos con poca fortuna, y perece en Mataquito a manos de Gabriel de Villagra.
Pilmaiquén. Pilmaiquenes. Región. Indio.
De pillmaiquen, golondrina, comarca de golondrinas. -K.
—488→Pilmayquen: golondrina. Valdivia y Febrés. -Ch.
Febrés: Pilmaiquen, golondrina (Cypselus leucopygius). -L.
Propiamente Pillmaikeñ.
No hay reparo. -A.
Pinol. Indio.
Tal vez «el pisado»; de Febrés: pùnon, pisar y las pisadas, huella, rastro; se deriva una especie de participio pasivo pùnoel. -L.
Pinu, pajitas pequeñas y menudas, y la paja que se queda del trigo o cebada. -Febrés. -Pen, la hacienda o bienes; olu, una yerba de comer. -Valdivia. -Pùnol, trillar. -Raimán. -Ch.
Ha de ser Penoll: peno, radical del verbo penon, pisar, y ll, apócope de llanca, chaquira.
Pinol, joven que en el asalto al fuerte de Penco recoge la lanza de Elvira arrebatada por Gracolano y al escapar con ella perece traspasado de dos balazos. Otro indio del mismo nombre muere en Millarapue atravesado por la espada de Andrea.
Piragua. Embarcación.
Voz que aparece cinco veces en el poema y que ya definió el Diccionario de Autoridades, citando en comprobante uno de los versos en que aparece allí. La comprueba, además, con un pasaje de Antonio de Herrera. También la definió Alcedo.
Véase el Diccionario de Lenz, quien advierte que en la obra del Doctor Fonck sobre los Viajes del P. Menéndez se halla una descripción minuciosa y la bibliografía de la piragua.
Polo. Indio.
Puede ser pùlu, la mosca; o poulu, el que llega. -L.
No es pelù mosca, aunque esta palabra me ocurrió en un apellido: Chiñqe-pelù (chingue-mosca). Los españoles no oyen «polo» por pelù, más bien pildi.
No sé lo que es. -A.
Lope de Vega en su auto sacramental La Araucana, teniendo sin duda presente este nombre, formó el de Polipolo.
Polo pierde en Mataquito el brazo derecho de un revés que le asesta Francisco de Villagra.
Pon. Indio.
De pom, pum, voces de aclamación, alegría. -K.
Pun, la noche, oscuro. -Valdivia. -Pun: llegué también. -Raimán.
Pom, pùn, pum, voces que usan en sus juntas grandes. -Febrés. -Ch.
Tal vez relacionado con el verbo (Febrés) pogcùn, pogpogn o poncùn, estar hinchado; parece que pon significa hinchado. -L.
Si es nombre de indígena oyen, no puede ser sino el nombre Pueñ con trueque arbitrario de ue por o, cosa que no admite la lengua indígena, pero sí la licencia poética.
Pueñ = Pue-ñamko, vientre (bajo-vientre)-aguilucho.
Pon hiere en Mataquito de un flechazo en la frente al caballo de Juan de Villogra, que a causa de esto cae en tierra; perece allí a los golpes de Andrea. Otro indígena del mismo nombre es muerto también por Andrea en Millarapue.
Pran. Nombre de un indio.
De pran, subir: uno que sube o asciende. Pra, locución adverbial; significa en balde, inútilmente. -K.
Pran, subir. Valdivia y Febrés. -Ch.
Febrés: pran, subir; pra, intercalado en formas verbales significa que la acción del verbo se ejecuta en balde, sin utilidad. -L.
Hay el nombre Praiñamko, del cual se deriva aplicando la apócope usual Praiñ o Prañ. Así como Pueñ es Pueñamco, así Praíñ es Praiñamko. Eso no es invención mía, sino ley que puedo probar.
Pran es el indio elegido por Caupolicán para que con muestra fingida penetrase al fuerte de Cañete y se informase del estado de defensa en que se hallaba; engañado, a su turno, por el yanacona Andresillo, hace caer en el lazo tendido por los españoles a Caupolicán y los suyos, de lo que cobra tal sentimiento, que aunque hubiera podido escapar, sin armas se arroja a morir como desesperado.
Promaucaes. Indios, región.
De prun, bailar, y de aucca, gente libre, independiente. Según Rosales: lugar de bailes y deleites; según Molina: bailarines libres. -K.
Se llamaba así a los naturales que habitaban el llano central de Chile, entre los ríos de Cachapoal y Maule.
Formose el nombre del verbo prun, bailar, y auca, que equivalía a decir bailarines libres, y con el que se caracterizaba el genio alegre y revuelto de estos indios, que contuvieron en sus términos las conquistas de los Incas. -Astaburuaga.
Procede de las dos palabras quichuas, puran, adjetivo: silvestre común, ordinario, general; y del sustantivo auca, guerrero, enemigo. Significa el enemigo común, general: sentido en que se ve empleado en el poema de Ollanta de la literatura quichua. Se refería, por consiguiente, —489→ a las tribus del sur del Maipo hasta el Maule, que eran enemigos, tanto de los peruanos, como de los mapochos.
La etimología de Rosales, de «lugar de bailes y deleites», y la de Molina de «bailarines libres», acogida por Astaburuaga y por König no resiste a una ligera observación. -B.
Pronu, añudar o añudarse; auca, rebelde, alzado, cimarrón, montaraz. Hue, lugar en donde se reúnen o se congregan los rebeldes.
También: purumaches, los antiguos (Valdivia) y auca, alzado, rebelde, cimarrón o montaraz. Febrés. -Ch.
Así llamaban los Incas y después los españoles a los indios de la región del Maule; la palabra es quechua y significa «los enemigos salvajes, no subyugados, rebeldes». No es, pues, nombre propio de una tribu de mapuches, sino denominación ocasional de los indios que en la época de la llegada de Valdivia eran todavía rebeldes del dominio del Inca. En el drama de Ollanta aparece la forma purun auka, el enemigo común, general. Véase Middendorf, Diccionario, 675. Purun, forma antigua purum, campo sin cultivo, hombre por sujetar, que no tiene ley ni rey.
La explicación correcta se encuentra en Barros Arana, Hist. de Chile, I, págs. 64 y 65, nota. La etimología de Rosales es falsa. -L.
Los araucanos forman los nombres de sus tribus, si se puede usar el término, con che, como Williche, Picumche, Nuluche, etc., de manera que es muy dudoso que Promaucaes sea de origen araucano.
Prun, danzar, forma un transitivo, que es pruln (o p'ruln) y significa «hacer bailar», pero no perumn.
Hay también la forma peruñman, danzar al rededor de algo; y si auka se toma en el sentido de yegua chucara, sale: los que bailan al rededor de las yeguas (como lo hacen en honor de los muertos).
Hay también el término peremn, verbo de varias acepciones; una es «estrechar» (v. g., a los enemigos), «apurar, molestar». Tomando auca en el sentido de guerrero o alzado, rebelde, le sale una bonita explicación.
Son varias las formas en que aparece escrito el vocablo en documentos y cronistas. Góngora Marmolejo: «Llegado a los Poromacaes, que es una provincia [...]»
(pág. 55); «Pasando su camino por los Promacaes [...]»
(pág. 65): pasaje en el cual se advierte en nota del editor, que «el MS. pone unas veces Poromacaes, otras Porumancaes y algunas Promacaes»
. El P. Ovalle (I, 38), promocaes: «y todo lo que éstos encierran [los términos del obispado de Santiago] hasta los de Rapel, Cachapoal y Tinguiririca llamaron los indios promocaes, que quiere decir lugar de bailes y alegrías, para significar la alegría de estos países»
. Pedro de Valdivia en carta al Emperador habla de los promaocaes «cerca del Maule»
(Colección de Historiadores de Chile, I, p. 8); promaucaes y poromacases en las Actas del Cabildo de Santiago (Id., p. 499), ubicándolos «a la otra parte del Maule, hacia la sierra y para la mar»
. Ocurren también las formas permocaes (Docs. inéds., t. XVII, p. 157) y otras aun menos frecuentes.
Es nombre que sólo aparece hasta el siglo XVII, y siempre en plural.
Para más pormenores, véase el Diccionario etimológico del Doctor Lenz.
Puchecalco. Indio.
De puchi o pichi, pequeño, y de calcu, brujo. -K.
Pu, muy, pluralidad; che, gente, hombres; calcu, hechicero. -Valdivia. Pucalcu: los brujos. -Raimán. Entre gente hechicera. Los hechiceros.
Pùcho, hongo; calcu, hechicero. -Valdivia y Febrés.
Calcu se toma también en el sentido de envenenar, venenoso.
Pucho: cosa sobrante. -Raimán. -Ch.
«Brujo pequeño». Febrés: pùchi, poco, pequeño + calcu, brujo. -L.
Pichi, pequeño, se pronuncia también pechù. Pùchi de Febrés no lo oigo. Opto por «pequeño brujo».
«Porque los indios nuestros amigos, como aquellos que saben los embustes y tramas en que siempre se ocupan [los farautes] los llaman en su lengua calcos, que quiere decir "hechiceros"»
. González de Nájera, p. 273, primera edición.
El P. Ovalle tomó, evidentemente, del poema ercillano las siguientes palabras que dedica a este indio (I, 346): «Puchecalco, un famoso hechicero cacique, dicen que siguiendo el mesmo intento de humillar la altivez de aquella junta, les dijo que no se ensoberbeciesen tanto, porque les hacia saber que, habiendo consultado sus oráculos, le habían dado respuesta de que aunque al presente se viesen tan victoriosos, que últimamente habían de vivir sugetos y en perpetua servidumbre al español; no lo pudo sufrir el cacique Tucapel, y levantándose, delante de todos, jugando la maza, le dio tan fuerte golpe, que le quitó la vida»
.
La figura de Puchecalco es una de las más socorridas en las comedias antiguas españolas —490→ que tratan de los araucanos. El poeta le pinta como muy reputado por sus pronósticos entre los suyos y ya impedido por decrépita vejez.
Puelches. Indios.
De puel, oriente, y che, gente: tribus de la cordillera del Oriente o de los Andes. -K.
Denominación de los indios, no mapuches, del otro lado de la cordillera, tribus pertenecientes a los tehuelches o patagones. Febrés: puelche, nación que está al oriente de la cordillera. Los indios llaman a la Argentina puelmapu. Parece que el significado es «gente del Este». -L.
Los indígenas no saben por qué los puelches se llaman así. En la lengua indígena hay el término puel, derivado de pue, bajo-vientre; en puel-cincha, la cincha barriguera de una cabalgadura (= puetul-cincha); pero en las palabras puelche, puelkùref, puelmapu, etc., ha de traducirse por «argentino». -A.
«Puelche. Nombre que dan en el reino de Chile al viento sur que viene de la cordillera (sic) y es allí muy desagradable y molesto; toma el nombre de los indios puelches, de donde viene»
. Alcedo.
Ercilla los llama «gentes banderizas»
(349-5-2) y un poeta de la época de la colonia los pinta así:
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| Las Guerras de Chile, canto VI, p. 115. | ||
Purén. Indio, región.
Se llama poren en araucano a una especie de planta parecida a la llamada vulgarmente chupón, y la cual crece en las rocas, o parásita en los árboles altos, principalmente en los robles. Es probable que en los alrededores de Purén abunde esta planta, y de ahí su nombre.
En Chiloé se llama poes, y su fruto es muy dulce.
Purén significa remanso de río, y por esta razón pensamos que no es la raíz de Purén, aunque en una y otra voz haya igualdad de letras y sonidos. Otra etimología que damos por mera curiosidad es la siguiente: de pu y de reni o renu, cueva de brujos, lugar de las cuevas de brujos. -K.
Pu, pluralidad; muy; dentro; renùn, socavón o cueva. -Valdivia. -Renù, cueva o socavón como las de los brujos o hechiceros. -Febrés. -Dentro de la cueva. Muy hollado.
«Purén tomó el nombre de una famosa ciénaga que tiene en medio de su valle»
. Rosales, Historia, I, 461.
La primitiva ciudad de Valdivia estaba asentada al lado de «una ciénaga que (llaman Purento), cuyo pantanoso obstáculo le guarda las espaldas»
. Rosales. Historia, I, 464.
«Entu, pospuesta a algunos nombres, es el lugar de, v. g.: rùme, el junquillo, rùmentu el junquillar, etc., y suelen sincopar la e de entu; o dígase ser la partícula ntu, y es lo mismo»
. - Febrés. Núm. 172.
Parece que el significado de la palabra es «ciénaga». La región de Purén cerca de los Sauces es famosa por sus ciénagas. Hay otros dos lugares del mismo nombre en los departamentos de Cachapoal y Angol, no sé si también en región pantanosa. De Purento en el departamento de Valdivia dice Rosales, I, 464, que es el nombre de una ciénaga.
La palabra no está en los diccionarios. -L.
Hay lugares que se llaman Piren. Yo antes creía que Piren venía de pire, nieve o hielo, hasta que oyera que los indígenas decían Pideñ (con la pronunciación particular de la d). Pideñ es cierta ave palúdica, rallus rythrynchus. Ahora es muy probable que unos indígenas pronuncian Pùdeñ o Pùreñ, y de esta manera se explica que lugares pantanosos tengan tal nombre, porque allí viven estos pájaros.
Pireñ o Pideñ, cerca de Queuli, también es muy pantanoso. -A.
De Purén formó Ercilla el adjetivo purena (451-3-5):
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Purén, cacique a quien obedecían seis mil vasallos, se halla presente en la junta para la elección de caudillo general; sostiene el troncón durante medio día; en la batalla de Tucapel mata con una daga a Juan de Gudiel; asiste a combatir a Juan de Alvarado en Concepción; se adhiere a los prudentes pareceres de Colocolo; preséntase a la revista del ejército antes de la batalla de Biobio; aprueba el que los araucanos destruyan sus haciendas para mejor combatir, y figura, por fin, entre los pretendientes a suceder a Caupolicán. Las tierras que ocupó han conservado hasta ahora su nombre. Era hermano de Guaticol.
Quilacura. Indio. Valle.
De cùla o quila, tres, y cura, piedra: las tres piedras o peñascos. -K.
Cùla, tres; y también una especie de caña o colihues; cura, piedra. -Febrés.
Quila. Nombre incorporado al lenguaje chileno. Chusquea quila. -Philippi. -Ch.
«Tres piedras». Febrés: cùla, tres + cura, piedra. -L.
Sin duda: tres-piedra.
—491→Chuequea quila, es en araucano kùl'a con pronunciación dental de la l. Kùla es tres. -A.
Quilacura, de un golpe de Andrea, pierde en Mataquito una pierna, que se la cercena en el muslo. Si no se trata de otro indio de este mismo nombre, él habría sido el padre de Glaura.
Francisco de Villagra concedió en encomienda a Alonso de Reinoso, en 4 de noviembre de 1561 (Docs. inéds., t. X, p. 481) «los caciques Quilacura y Talcante, de la parcialidad que sirve al tambo que está en el camino real [...]»
.
Quillota. Región.
Se presume que la palabra es derivada de los antiguos idiomas del Perú. Quillucta equivale a decir lo que amarillea o tiene color de oro. -K.
Me parece que debe ser este nombre compuesto de las dos palabras quechuas quellu, cosa amarilla, y llacta, región o comarca, por ser tierra fertilísima y pastosa que con el riego del estío presentaría, a la vista de los primeros peruanos, que le dieron el nombre de alfombra de vegetación en que amarilleaban los pastos heridos por los ardientes rayos del sol. -B.
Quipeo. Nombre geográfico.
Quiapo. Significa residencia del gobernador o jefe. De apo, gobernador o jefe, y de la partícula que, signo de estadía o reposo, cuando va antepuesta o interpuesta en los verbos o nombres.
Pudiera tomarse también como alteración de cuyapu, de cuya, el quique, y de mapu, país o comarca.
La primera etimología es, sin duda, muy superior. -K.
Quiapeo. Es quila-peuco, los tres peucos, aves de rapiña, chilenas. Las derivaciones apuntadas por König son completamente forzadas. -B.
Cupen, barrenar; co, agua. Febrés. Agua que agujerea, agujerada por el agua. Chùd, derecho; peul, remolino de agua. Valdivia y Febrés. -Ch.
Tal vez derivado de (Febrés) quepu, cespedón, Quipeo está quizás por quepehue, lugar donde hay muchos cespedones o «champas», o valla hecha de tales cespedones. -L.
Sobre cuál sea la forma más genuinamente araucana nos lo dirá fray Félix José de Augusta.
Cuya mapu: ¡Oh! ¡monstruoso!
Quila-peuco, lo mismo.
Tales amalgamientos deberían fundarse en el genio del idioma. No hay tal.
No conozco el quepu de Febrés.
Quepehue es algo aceptable, pero con menear la cabeza; el desaparecimiento de la e de hue es contra toda regla. Los picumches truecan a veces e por i, pero solamente en palabras castellanas, como papil (= papel), carrita (= carreta).
No sé lo que significa quipen, pero ¿por qué no ha de ser palabra indígena, si lo es apeu, epu, hulpeu, petreu, poleu, kecheu y otras? Será alguna planta u otro objeto de la naturaleza, que no conocemos. -A.
Con este nombre menciona Ercilla en el poema da al barrada o fuerte de los indígenas, teatro de un sangriento combate en las vísperas de su salida de Chile; si bien contestando a la pregunta 13 del interrogatorio de servicios de Bastida (Documentos, p. 36), lo cambia en Quiapeo. Y en tal forma aparece también escrito en un título de encomienda de Francisco de Villagra fechado en 4 de noviembre de 1561 (Docs. inéditos, X, 481).
En los documentos y cronistas se registra más generalmente con el de Quiapo, que es el que ha permanecido; así, Góngora Marmolejo (p. 86) escribió: «Los indios se juntaron en el fuerte que habían hecho en Quiapo [...]»
. En la pregunta 13 de su información de servicios (Documentos inéditos, t. XIX, p. 246) Ruiz de Gamboa decía lo mismo: «[...] se hizo gran junta de naturales en Quiapo [...]»
.
En cuanto al cacique de aquel paraje, en alguna ocasión se le llama Queapo. Docs. inéditos, t. XXX, p. 180.
Rauco. Río.
De ragh, greda, y co, agua: agua de greda. -K.
Viene de raullco, «agua detenida»; por consiguiente, «lago, laguna».
König cambia los orígenes de esta y la palabra anterior [Rauco] confundiéndolos. -B.
Raghco, agua de greda. -Febrés.
Raù, barro para jarros, y con que se lavan los cabellos; co, agua. -Valdivia.
Quengauco: agua estancada. -Raimán. -Ch.
Véase Arauco. -L.
La etimología rag-ko (= ragh-co) es segura. -A.
En la misma forma que Ercilla lo escribió Álvarez de Toledo en su Puren indómito, canto V, página 86:
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También se halla escrito Rabco, y precisamente por Juan Gómez, en la pregunta sexta de uno de sus interrogatorios: «[...] por más servir fue con el gobernador Valdivia al descubrimiento y conquista de las provincias de Tucapel y
—492→
Rabco e Engol [...]»
(Documentos inéditos, t. XI, página 190.)
Rengo. Indio.
Rengo. Es palabra castellana, usada en las frases «Dar con la de rengo», «Hacer la de rengo». Nosotros decimos familiarmente: «Se hizo el rengo», provincialismo que tiene el mismo significado de las frases anteriores: engañar a uno después de haberle entretenido, fingir enfermedad para conseguir algo, etc.
A menudo se confunde rengo con renco, que significa cojo por lesión de las caderas. Renco es también palabra castiza, derivada del latín renes, riñones. Cojo en araucano, se dice gùlgi.
A pesar de esto, no es raro que un cacique o un guerrero araucano haya llevado el nombre Rengo. Las lenguas tienen palabras idénticas y sonidos iguales, aunque los pueblos que las hablen estén colocados a larguísimas distancias y separados por mares y montañas. El Padre Rosales, estudiando el nombre que lleva nuestro país, trae a la memoria «que en el nuevo México, de quince pueblos de la sierra de Puara, el principal se llama Chili. Y Chiles, el río de Tarazona en el reino de Aragón, que, aunque pequeño, el año de 1643 inundó la ciudad y derribó tres ojos de la puente de piedra»
.
¿Qué significado tiene Rengo en araucano? Según el padre Valdivia, rengu, quiere decir migajas, y el nombre podría tomarse por un diminutivo afectuoso equivalente a pedacito, chiquitín.
Puede derivarse también de rencoi o rùncoi, el talón o calcañar del pie. Si esta es la verdadera etimología de la palabra, los indios habrían formado este nombre siguiendo la misma inspiración que dio nacimiento al apellido español Calcaño, forma anticuada de calcañar.
Cuando se trae a la memoria la osadía indomable del célebre indio, tales etimologías chocan, e instintivamente nos resistimos a aceptarlas. Para Rengo la mejor razón de su nombre sería derivarlo de reln o reuman, hacer frente, hacer cara, coger por la cara. -K.
Tal vez de Febrés, rùgo, harina cruda; rûgon, hacerla moler. -L.
Rengu. Migajas. -Valdivia. -Rùgo. Harina cruda. -Febrés.
«Los indios llaman hoy una cierta harina cruda rego o rengo, con el sonido peculiar de la g. Con todo, nos inclinamos a creer que este nombre no ha sido originariamente indígena, si se toma en cuenta su procedencia pura y legítima del castellano.
»En la primera edición del Diccionario de la Real Academia se lee: Rengo, ga; adj.; lastimado, lisiado u desgobernado de los renes o cadpras. La penúltima edición del mismo dice: Rengo, ga; adj., Reco, ca, (del latín renes, riñones) cojo por lesión de las caderas.
»Ercilla no poseía quizás el araucano y por analogías fonéticas inventaba nombres que no han sido jamás de esta lengua, y con los cuales buscaba, sin duda, voces más eufónicas que las genuinas de ellas, largas por su composición, como las de todos los idiomas polisintéticos»
. Guevara.
Rengo o rùngo (ñ mapuche) sí, dice Raimán.
No obstante esta juiciosa observación, no es imposible admitir que en esto no haya una coincidencia de lenguaje.
Mas, si se considera que en la lengua mapuche tiene un significado tan diverso, se la puede estimar como voz autóctona, aunque en definitiva fuera tomada del castellano.
Es digno de notarse que palabras de procedencia castellana son escasas en la obra del Padre Valdivia, y solamente la voz cahuallo es la única que encuentro, y las que en Febrés se leen, todas tienen su significado de origen. -Ch.
Raro sería que un indio se llamara Reno, «harina cruda»; pero tienen también sus sobrenombres a veces muy caprichosos.
Hay un lugar Renolil (Rengolil). Lil es peñasco, etc., reno, harina cruda, o radical de renon, moler.
Los indios recibían sus nombres ya mucho antes que hiciesen hazañas; por tanto, de las hazañas no se puede inferir lo que han de significar sus nombres, para lo cual hay mucha tentación: «Nomen habet omen».
La etimología de sus nombres verdaderos es generalmente muy clara y patente, porque su formación se funda en leyes estrictas; pero casi cada uno tiene un sobrenombre, con el cual muchas veces es más conocido que con su verdadero nombre. Estos sobrenombres les vienen del tiempo de la niñez o mocedad y tienen a menudo relación con algún suceso insignificante, ridículo; a veces son una palabra que el niño oyó y muchas veces repetía por travesura; otras veces una cualidad en su persona o ropa que llamaba la atención. -A.
Rengo, «mozo de gran cuenta»
, aparece por primera vez en el poema siguiendo a tres españoles en su retirada de Concepción cuando fueron a repoblarla; motéjalos, huye a tiempo cuando se ve acosado y continúa disparándoles pedradas con su honda; lucha con varios indios en las fiestas atléticas propias de su nación, y en Mataquito pelea fieramente y allí queda tendido como muerto en combate singular con Andrea;
—493→
recobrado de sus heridas, vuelve a aparecer en el consejo de los caciques celebrado en el valle de Ongolmo y luego en la revista de las fuerzas araucanas verificada antes de librarse la batalla de Biobío, en la que hace de su persona «gran prueba»
; herido y cercado de los indios de los españoles en Millarapue, llega Tucapel, su competidor en las justas, para salvarlo de perecer, y puesta en derrota y huida su gente, logra todavía que haga frente a los españoles a la entrada del bosque a que se iban acogiendo; cuéntase a la larga la lucha que tuvo con Tucapel, en la cual quedan ambos exánimes, y aparece por última vez como uno de los pretensores a la sucesión de Caupolicán en el mando. Era sobrino de Peteguelén.
Renoguelones. Tribu de indios.
Renù, cueva o socabón como las de los brujos o hechiceros; huelen, fatalidad, desgracia, al revés, al lado izquierdo. -Febrés. -Huelen. Cosa nueva. -Raimán.
Se puede derivar de Febrés: renù + quelùy, gallinazo como buitre (Cathartes spec.) «cueva de gallinazos». -L.
Es decir, corrigiendo la ortografía, Renohuelenes.
Es el nombre que se daba durante la conquista española a la tribu de Renohuelen, región comprendida entre los ríos Perquilauquén y Laja. Los castellanos decían habitualmente Renogüelen, pero muchos cronistas de esa época escriben Reino-Belen para darle, tal vez, un sabor bíblico.
Mientras tanto, el verdadero nombre indígena no podía ser otro que Rignan-cuelen (Rùgan-cuelen, Febrés) o Rignai-cuelen por eufonía. Era compuesto de rignan y como término geográfico «hondonada, cajón, lugar que corre entre cerros o barrancos», y de cuelen, el nombre de la planta olorosa que hoy decimos culen. Significaba así «el rincón de los culenes», por algún paraje o desfiladero abundante de estas matas. -B.
Es nombre del lugar donde vivían aquellos indios.
Reni, coligüe.
Welo, sus renuevos (del coligüe).
Apenas es posible formarse una idea de lo monstruosamente que los chilenos adulteran nombres indígenas cuando tienen sonidos extraños a la lengua castellana. -A.
Tal sustantivo inventado por el poeta, procede de Reinoguelén, comarca de que habla, v. g., Bastida en su carta a Hurtado de Mendoza (página 498): «Dentro de dos días se tuvo nueva habían pasado gente a Reinoguelén [...]»
.
En un documento de fecha de 1565 hallamos nombrado a un cacique Rainagullén. Documentos inéds., t. XXX, p. 177.
Ron. Indio.
Rov, ramo. -Valdivia. -Rogh, rama, ramo. Febrés. -Ch.
Febrés: ron, desollar, descuartizar. -K. y L.
No tiene asonancia con ron, rama. (Nadie dice rogh).
Ron, como verbo, es escamar y quitar el cuero. Ro-challwa-n escamar y destripar el pescado.
Será sobrenombre. -A.
«El fuerte»
. Ron muere en Mataquito de un golpe de la espada de Reinoso que le atravesó el costado.
Surco. Indio.
Es poco probable, aunque no imposible, que sea indio. No encuentro etimología. -L.
Surco perece en el asalto al fuerte de Penco.
Talca. Indio. Isla, región.
De thalca, trueno. -K.
Talca, el trueno y el arcabuz. -Valdivia. Y también disparo o arma de fuego. -Ch.
«El trueno»; Febrés: thalca o talca, el trueno; arma de fuego. -L.
Conforme. -A.
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| Oña, Arauco domado, C. V, p. 124. | ||
«Porque como nunca habían oído tiros de artillería, ni visto bocas de fuego, les parecía que el estruendo y la respuesta que daban era una especie de trueno; y así llamaron y llaman hoy este linaje de armas talca, que en su lengua quiere decir trueno [...]»
.
Ovalle, Hist. Relación, I, p. 329.
Fue también nombre de un cacique, que Francisco de Villagra encomendó a Juan de Montenegro, en 1562: «[...] y más en los llanos el cacique que por el dicho gobernador Valdivia fue dado a Pedro de Buitrago, nombrado Leocuyo, con el cacique Talca [...]»
. Docs. inéds., t. XXIII, p. 102.
Talca fue hijo de Talcaguano, sin otra figuración en el poema.
Talcaguán. Indio. Talcaguano. Región, lugar.
De thalca y huenu, altura, cielo: cielo que truena, o trueno de la altura. -K.
Talca, trueno; huenu, arriba. -Valdivia. Huenu, cielo. -Febrés. -Ch.
«Trueno arriba». Febrés: thalca o talca, trueno + huenu, arriba. -L.
Conforme. -A.
—494→«Llámase la isla Talcahuenu y es habitada de muchos indios, los cuales le pusieron el nombre de Talcahuenu, que quiere decir arcabuz o rayo del cielo, porque habiendo surgido allí el primer navío y disparado piezas de artillería, retumbaron los ecos de su respuesta en los güecos de la montaña y en los cóncavos de las peñas y dieron grande temor a los naturales, que juzgando que eran rayos que disparaba el navío, como los fulmina el cielo, llamaron al sitio donde retumbaron aquellos espantosos ecos, arcabuz o rayo del cielo»
.
Rosales, Hist. de Chile, I, p. 442.
En una encomienda de indios dada por Pedro de Valdivia a Cristóbal Pérez, en 6 de mayo de 1552, se nombra, entre varios otros, al cacique Talcahuano. Docs. inéds., t. IX, p. 413.
Talcahuano es uno de los caciques que por orden de Caupolicán va con gente disfrazada y escogida al asalto del fuerte de Tucapel, sin lograr su intento. Dijimos ya que por la relación que de ese hecho de armas se contiene en el poema, se deduce que Alcatipay y Talcahuano parecen ser una misma persona y acabamos de ver que hijo suyo era Talca. Aparece en una revista del ejército araucano y más tarde adhiriéndose a que se destruyan las haciendas para luchar con más desembarazo y energía.
Según declararon algunos de los testigos presentados por Villagra en su defensa cuando se le procesó, el cacique Talcaguano fue quemado por los españoles, «porque decían que había dado mandado para que matasen al gobernador Pedro de Valdivia en Arauco»
. Francisco Gudiel, p. 12, tomo XX de la Colección de documentos inéditos. Otro de estos testigos expresa que «no vio hacer ninguna cosa más de quemar un cacique que le decía Talcaguano, porque decían que se quería alzar la tierra, o que él era el que lo mandaba»
. Bernardino de Mella, Id., p. 22. Antonio Lozano declaró también «que no se acuerda de otro castigo que se hiciese, [mas] de matar al cacique de Itata, que se decía Talgande, e a otro cacique de Talcaguano, porque el Talcaguano se tuvo por lengua de indios que fue el que dio la orden e aviso para que al gobernador Pedro de Valdivia e a los demás que con él fueron, matasen [...]»
. Id., p. 36.
El señor Thayer Ojeda se inclina a creer que el hijo de Talcaguano debió de ser Lautaro. Revista Chilena de Historia y Geografía, t. XV, p. 330.
Talcamávida. Lugar, valle.
De thalca y mahuida, montaña: montaña donde se sienten truenos. -K.
Talca, trueno; mahuida, cerro. -Valdivia. -Ch.
«Cerro del trueno»; Febrés: thalca o talca, trueno + mahuida, montaña cerro. -L.
Conforme. -A.
El P. Ovalle escribió Talcamahuida. Histórica Relación, I, 40, y II, 10.
Talco. Indio.
Puede que sea thalcaco, agua del trueno. -K.
Thar, materia, podre; co, agua. -Febrés. -Mana agua descompuesta. -Calco, brujo, hechicero. -Valdivia y Febrés. -Ch.
Tal vez alteración caprichosa castellana por thalca «trueno». -L.
No sé. -A.
Talco, «gran maestro de pruebas»
, que es vencido por Rengo en uno de los juegos araucanos, perece en Mataquito de dos golpes que le acierta Hernando de Alvarado.
Talcuén. Indio.
Parece formado de thalcau, tronar. -K.
Calcu, hechicero; brujo, bruja; em, indica afecto tierno y se pospone. -Febrés. -Thalca, talca, proferir el trueno, tomándole por el arcabuz, escopeta, o boca de fuego, por el trueno que hacen; nùn, la boca. Febrés. Puede tomarse como derivado de Talcahuenu. -Ch.
No sé si es posible pensar en una contracción de talcahuen (thu), «varón, hombre del trueno». -L.
Este lexicógrafo consigna en su Diccionario etimológico la voz tralhuen, que Rosales escribía talguen: «El talguen es un árbol cuya madera es colorada, y tan fuerte, que es incorruptible [...]»
. Hist. de Chile, I, p. 239.
¿Y por qué no vendría el nombre araucano de talhuén (Trevoa quinquenervia), ese arbusto de madera fuerte, representando metafóricamente el vigor del indio así apodado?
En el Purén indómito de Álvarez de Toledo también figura un indio con ese mismo nombre (canto XXIV, p. 475):
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Talcuén muere en Mataquito de una estocada de Lasarte que le atraviesa el pecho.
Tambo. Nombre propio. Posada.
«El nombre viene de tampu, que en quechua significa posada o sitio de abrigo y refresco en un camino»
. -Astaburuaga.
Del quechua tampu, la venta, posada, el tambo de los caminos; antiguamente campamento del rey en viaje. Middendorf, 866. -L.
—495→Es voz definida ya en el Diccionario de Autoridades y dada a conocer por muchos autores, Oviedo, Cieza de León, Alcedo y tantos otros, cuyos nombres y dictados han recogido Amunátegui y Lenz. Limitémosnos, pues, a unos cuantos ejemplos.
Agustín de Zarate, que atribuye su fundación a los Incas, «que los mandaron hacer por los caminos en distancia de ocho a veinte leguas, y tan grandes, que los indios en cuya jurisdicción caían, tenían hecha provisión en ellos de mantenimientos, armas y vestidos y cuanto se había menester para todo un ejército. Estos aposentos se llaman tambos [...]»
. Pág. 471.
«Caminando por la sierra del Perú llegué a un tambo o venta una tarde [...]»
.
Acosta, I, 282.
El Inca Garcilaso los llama tampu.
Oña en su Temblor de Lima, fol. 10 vlta.:
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«[...] y ahora se ven los que se llaman tambos, que corresponden a las hosterías y posadas, donde se halla lo necesario para refrescarse y para sustento de la vida [...]»
.
Ovalle, I, 22.
De tambo salió tambero: «[...] y que para esto, los tamberos alguaciles se ayuden y favorezcan [...]»
. Calvete, Vida de Gasca, II, 251.
Ercilla hace figurar un indio con tal nombre (414-2-5):
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Tambo era un yaconade los españoles que en la batalla de Millarapue muere ahogado y despedazado entre las manos de Caupolicán.
Tegualda. India.
Es aplicable a este nombre todo lo que hemos dicho en la voz Gualda. Se formaría entonces, aceptando su derivación araucana, de te, cosa propia, y guala, pato muy común en los mares del sur.
Los cronistas llaman a esta india Gualda, lo que permite asegurar que ni uno otro nombre son idénticos y que deben tener la misma etimología. Decimos esto, porque a más de uno que no conozca bien el idioma, podría ocurrírsele descomponer la palabra Tegualda así: thegua, perro, y llud, libre.
No acoplamos esta derivación porque es más probable que Tegualda provenga de teguala y no de theguallud; porque el primer significado es más racional y atendible, tratándose de una mujer, y dado el cariño y estimación, que los indios tenían por sus mujeres, y, por último, porque los araucanos no criaban perros y ni siquiera los conocían antes de la conquista.
En nuestro entender, el abate Molina ha sufrido equivocación al sostener que el thegua y el quiltho, el quiltro nuestro, eran especies indígenas del país. -K.
Tegua, perro; l interpuesta asevera y expresa más; ùdan, tener sarna o carachas. -Valdivia y Febrés.
Thehua, perro; elcha, collar. -Valdivia.
Thehua, perro; elpa, descendencia. -Febrés.
La palabra thegua tiene también la acepción de pobre, desvalido, enfermo, sin mujer.
Te guala. Dueño de gualas. -K. -No; inaceptable. -Raimán.
Guala, nombre incorporado al lenguaje chileno. (Podiceps). Philippi. Tregual: reto serio. -Raimán. -Ch.
Aunque podría pensarse en una composición con Febrés thehua, perro, me parece poco probable que sea nombre indio. -L.
Algunos hablan de te, «cosa propia»; pero, ningún mapuche conoce tal palabra.
Yo digo: te = ché, gente, persona. Gualda = wala (la guala, pero no es pato, porque no tiene los dedos ligados entre sí, y su pico es largo, agudo y encorvado).
Tal vez se pronuncia wal'a con pronunciación dental de la l, que el oído español percibe como ld; por eso, de Pukel'on, los maquis, han hecho Puqueldon, etc. -A.
Tegualda fue hija del cacique Brancol; casose con Crepino después de las justas en que varios pretendientes se disputaron su mano, y cuyo cadáver va un mes más tarde a buscar en el silencio de la noche en el foso del fuerte de Penco; hallada en esos momentos por Ercilla cuando estaba de guardia, la conduce al alejamiento español, donde la deja al cuidado de mujeres casadas, y al despuntar la aurora del siguiente día la acompaña con sus indios de servicio para descubrir el cuerpo de Crepino y luego hasta pasar una vecina sierra, de donde ella se despide agradecida.
Teguán. Indio.
Te, posesivo, hacienda o cualquiera cosa propia; huancù, algarrobo. -Febrés. Algarrobo (Prosopis siliquastrum). Philippi.
Thehua, perro. Thehuan. Ser perro. Ser pobre, sin mujer. -Febrés.
Trehuan: volverse perro; trehuañen: sentir mucho. -Raimán. -Ch.
Probablemente abreviado por (Febrés); thehuanque, —496→ el alacrán o escorpión. (Thegua es el perro). -L.
= Chewi-antù o Chewai-antà: hizose gente, o sea, rico. Se hará rico-el sol.
Tengo un apellido (en mi folleto Cómo se llaman los araucanos) Chewai-ñi-fedù = Se hará rico-mi-perdiz. -A.
Advertiremos que en la edición príncipe del poema salió escrito Teguén.
Teguán figura en la revista del ejército y en la batalla de Millarapue, donde Andrea le cercena un brazo y «le arroja dando vueltas por la arena»
.
Tirú. Río.
«Es el río Tirúa, y viene de thir o thùr, cosa igual, y hue, espacio o sitio. Este significado proviene, probablemente, de que el río Tirúa tiene márgenes muy parejas»
. -K.
Thir, cosa igual. -Hue, lugar en donde. -Febrés. -Ch.
Tal vez «maíz parejo». Febrés: thùr, cosa igual, pareja + hua, maíz. -L.
Los ríos toman el nombre del paraje que recorren. No sé qué significa Tirúa o Tiruga.
Tal vez no es nombre compuesto. Sin embargo, la u acentuada hace sospechar que se trata de la contracción de dos úes.
Maíz es uwa, wa, ùwa.
Tiru hay solamente en patiru; puede ser patiru, con omisión de pa.
Patiru-wa, maíz de los Padres. «Voy para Patiru-wa» = Voy para Tiru-wa.
Ahora le permito reírse de mí.
Yo no sé si tal vez no se conocían los Patirus en el respectivo lugar cuando ya se llamó Tirua o Tirúa. -A.
La forma que ha sobrevivido es Tirúa, como lo escribía el P. Ovalle: «Luego se siguen el puerto de Tirúa [...]»
. Hist. Rel., I, 67.
Titaguán. Titaguano. Indio.
Tipan, nacer el sol o estrellas, Valdivia. Thipan, salir en general, partir de algún lugar. Huenu, arriba. Febrés. ¿Salió de arriba?
Compárese: pahua + n, potra, potroso; quebradura. -Valdivia y Febrés. -Nació quebrado, con joroba. -Ch.
«Andrajoso arriba»: cfr. Febrés: thithanclen, estar andrajoso + huenu, arriba. -L.
Podría ser Tritra, desnudo, y Wenu, cielo, en su forma de Titawano, o Titaw y antù en su forma de Titaguán.
No conozco el significado de Titaw; mas también Tritra es muy poco usado, lo oí sólo en Panguipulli. En el Norte dicen triltran por desnudo. -A.
Titaguano perece en la cuesta de Marigueñu a manos de Olmos de Aguilera.
Otro de su mismo nombre corre igual suerte en Mataquito de un golpe de Lasarte que le abre la cabeza.
Tomé. Indio.
De thome y junco, totora. -K.
Tomù, ñublado. -Valdivia. Tome, junco. -Valdivia. -Thome, la totora que tiene tres esquinas. -Febrés.
Totora. Tipha angustifolia. -Philippi.
Los nublados los llaman trome, en nuestros días. -Ch.
Febrés: thome, la totora que tiene tres esquinas. -L.
Conforme. -A.
Notaremos que en la edición principe del poema este nombre aparece escrito en la misma forma que le corresponde en araucano: Thome; si bien, casi de seguro, porque tal era la ortografía que en aquel tiempo se usaba para designar al apóstol santo Tomé.
Tomé acude a la junta para elección de caudillo general, advirtiendo el poeta que «era del araucano regimiento»
; combate a Juan de Alvarado cuando fue a repoblar a Concepción y figura por última vez en la revista que precedió a la batalla de Biobío. Consérvase su nombre en el puerto de Tomé.
Torbo. Indio.
To, el nervio grande que ata el espinazo con la cabeza, y lo toman por la nuca; r interpuesta, parece que; co, agua. -Febrés. -Collvo, pimpollo de árbol. -Valdivia.
Tal vez de (Febrés) thor o thorvan, espuma. -L.
To, es la musculatura de la parte cervical del espinazo. Toferi el nervio, o, mejor dicho, el ligamento que ata el espinazo con la cabeza.
Topel' es el cogote; Todkopel' es la nuca.
R interpuesta no significa «parece que», como se dice.
Cierto que tror (= thor, Febrés) es espuma. Pero no admito su etimología, ni sé otra. -A.
Torbo, que se distinguía entre los suyos en la batalla de Marigueñu por la gran matanza que iba haciendo de españoles, es atacado directamente por Francisco de Villagra, que a la segunda arremetida le atravesó la barriga de una lanzada.
Así se llamó también un yanacona de los españoles que pereció en Millarapue a manos de Tucapel.
—497→
Torquin. Indio.
De thoquin, mandar, o de thorcùm, mollejas de las aves. -K.
Toncùn, dar topadas o cabezadas. -Febrés. -Ch.
Tal vez (Febrés): thorcùm; mollejas de las aves. -L.
Hay el nombre de Trokiautù, «sol que gobierna». Elidiendo la r de Torquin se podría interpretar: Troki-ñ amko, aguilucho que lleva el mando. -A.
Torquin, «mozo animoso»
, muere en el ataque de la repoblación de Concepción a manos de Ortiz.
Trulo. Indio. Trulos. Tribu.
Tholiv, cosa cóncava, como teja o corteza de árbol. -Febrés.
Trur, cosa igual, pareja; lov, ranchería o parcialidad pequeña. Febrés. -Ch.
Tal vez de (Febrés) thùilu, llevar algo a otra parte; thùilu, el que lleva. -L.
Trulo muere en Millarapue de un golpe de Andrea.
Tucapel. Tucapelo. Indio. Valle.
De tucan, coger, agarrar, hacer presa, y pel, garganta: significado que corresponde propiamente a la impetuosidad del valientísimo indio. -K.
Quiere decir «quebrada de las diucas» (thiuca-pel, Febrés) en su acepción geográfica, pero si fuera nombre de mujer, que también podría serlo, significaría entonces «garganta de diuca». Ercilla recogió el epíteto araucano, pero no anduvo feliz al aplicarlo a un guerrero. -B.
Tucan, coger, agarrar; pel, pescuezo, cuello. -Febrés. Trucapen: veo agarrar sin permiso. -Guevara, Historia, I, 69. -Ch.
Tal vez «el respetado», de (Febrés) thùan, respetar + partícula pe terminación pasiva el. Otros llaman el lugar Tucapen: así Febrés. -L.
No sé explicar la palabra, ni Tucapen tampoco.
Tucan no es simplemente coger, etc., sino tun. Ka es partícula que a veces se interpone por decir, por ejemplo: sin embargo, con todo, cogeré el caballo. Tukaia-fiñ kawellu, o túkawellùaian. Voy a coger el caballo túkawellan, o túkawelluan.
Thiuka-pel': hoy día nadie dice thiuca, todos pronuncian diuka. ¡Bueno! sea garganta de diuca; pero no es nombre de mujer ni de hombre.
Tucan y pel: así no se puede componer tampoco.
Lo de Guevara «Trukapen: "veo agarrar sin permiso"»
es una invención fantástica con atropello del lenguaje araucano.
Nadie dice así, ni se entiende, ni puede uno figurarse situación alguna en que uno diría tal frase.
La etimología Trùkapeel «tiene algo para sí», es gramaticalmente correcta; pero tampoco probable. Tal vez trùkan era antes verbo activo y significaba lo que dice Febrés. Yo lo conozco como neutro en el sentido de «tener respeto, recelo, v. g., de presentarse ante una persona»
; pero tal vez no es sino otra forma de llùkan, temer. Tlùkapel o trukapeel sería entonces «el temido».
Pero no creo tampoco que esa sea la verdadera etimología, ni sé qué hacerme de la variación Tucapen en vez de Tukapel. -A.
Tucapel, que en orgullo y bizarría ninguno de los suyos le igualaba, señor de tres mil vasallos, es el primero de los caciques que acude a la junta para la elección de caudillo general; sostiene allí durante catorce horas el pesado, troncón; pelea en el combate de los Catorce de la Fama, donde mata a Escalona; arrogante y jactancioso en todo momento, en otra junta de los caciques propone que se lleve la guerra a la misma España, de tal modo irritado allí por los fatídicos augurios de Puchecalco, que le mata de un porrazo y pretende arremeter contra los otros caciques, de lo que, enojado Caupolicán, ordena que lo maten, salvándole la vida la intercesión de Lautaro; pelea con furia sin igualen el combate que se libró en Concepción cuando se trató de repoblarla y allí pierde dos dedos de la mano al golpe de espada española, y mata enseguida a Ortiz de una estocada que le atravesó por las ijadas. Primo y amigo grande de Orompello, sale en su defensa en una justa que tiene con Leucotón, queriendo de nuevo sobreponerse a la autoridad de Caupolicán; trábase con Peleguelén en otra agria disputa, aplazada por entonces; en el asalto al fuerte de Penco, sube a lo alto de la muralla y aun penetra dentro del recinto, donde «tropella» a Bustamante y a Mejía y derriba a Diego Pérez y a Saldaña, para lograr al fin escapar, abriéndose paso, aunque muy herido; en la batalla de Biobío dejó maltrecho a Osorio, y en la de Millarapue mata a seis (tres de ellos indios de servicio) del bando español y atraviesa a Guillermo el pecho de una estocada, quedando por su parte herido de más de diez espadas, y a pesar de todo, logra que Rengo escape la vida merced a su socorro; lucha luego con él, en cumplimiento del aplazado desafío, (en el cual queda harto lastimado) y que concluye al fin por el entero agotamiento de ambos combatientes. Figura por última vez entre —498→ los que pretendían suceder en el mando a Caupolicán.
Tucumán. Región, provincia.
El Inca Garcilaso (Comentarios, p. 164): «[...] vinieron embajadores del reino llamado Tucma, que los españoles llaman Tucumán [...]»
. Góngora Marmolejo, aproximándose a esa forma original, decía: «[...] llegado a los Juríes, que también se llamaba Tucumá [...]»
. Pág. 45.
Tulcomara. Indio.
Nombre propio. Dudoso. -Raimán.
El primer elemento será (Febrés) thùlcùn, «padrastro de los dedos»; no sé cuál sea el segundo. -L.
Si, tul'kuq es el padrastro del dedo, y mara es liebre alpina; pero no hay nada de eso en el nombre Tulcomara. No es araucano. -A.
De Tulcomara no hay en el poema otra indicación que la de su aspereza y robustez, al presentarse en la revista de las armas araucanas hecha por Caupolicán.
Tunconabal. Tunconabala. Indio.
«Tunconabala, tal vez de cunco, habitante de los cuncos, y de novalu, pasar a otro lado: uno que ha pasado a la tierra de los cuncos»
. -K.
Tan, coger, tomar; co, agua; novalu, estar transitable el río o estero. Febrés. O nuvalu, estar muy agitado. -Ch.
Tal vez trun-küno-valu, el que puede hacer cesar algo, de (Febrés) thugu, cesar, pararse; con las partículas cüno y val (Cf. Febrés, § 484, y 200, 201). -L.
Es Chùnko-nawel, como el apellido Chünkolef. Véase Chinko en mi Diccionario. -A.
Con todas sus letras encontramos un indio de este nombre en la encomienda que Francisco de Villagra concedió a Lorenzo Bernal de Mercudo en 22 de noviembre de 1561: «[...] encomiendo en vos [...] el lebo nombrado Curape con sus caciques prencipales, que se llaman Tunconabala [...]»
. Docs. inéds., t. XXIII, p. 95. El tal cacique tenía «su tierra y asiento»
, según en ese documento se expresa, cuatro leguas, más o menos, de Curalaba.
Tunconabal fue soldado, experto, valiente y entendido, doctrinado en la escuela araucana, que por cierta cuestión había sido desterrado de su tierra y parientes y buscado refugio entre las tribus que habitaban más al sur de Valdivia, donde vivía entregado al doméstico ejercicio, anciano ya, cuando por allí se aproximaba Hurtado de Mendoza con su gente; persuade a aquellos indígenas a que escondan cuanto tienen y él en persona promete salir al encuentro de los españoles; ofréceles un mísero presente; trata de disuadirles de que prosigan su camino y como no lo logró, les facilita un guía industriado por él para que les extravíe.
Tuncos. Indios.
Parece corrupción de cuncos, indios que habitaban al sur de Valdivia hasta Chiloé. -K.
Tun, coger, tomar, agarrar; co, agua. Febrés. -Cuenca. -Tuun, salir, partirse de algún lugar; co, agua. Febrés. -«Cunco, racimo o cosa apañuscada; y la nación que llamamos Juncos, entre Valdivia y Chiloé»
. -Febrés. -Ch.
Puede derivarse de (Febrés): thuncon, arrollar, envolver o apañar. -L.
No sé. -A.
Vicuña. Cuadrúpedo.
«(Camelus vicuña). Según el Conde Buffon, es el paco montes en su estado de libertad natural; pero se equivoca, pues la vicuña, el paco y la alpaca son animales de un mismo género, pero de especies diferentes, que, sin embargo de residir en unas mismas montañas, jamás andan juntos [...]»
.
Alcedo.
La etimología de esta voz es quechua; definida por el Diccionario de Autoridades, con citas de Herrera y del Inca Garcilaso, y por Lenz, quien observa que en Cieza de León (págs. 398, 410 y 450, ed. Rivad.) se halla la variante vicunia. Por nuestra parte, nos limitaremos a transcribir la descripción que de ese cuadrúpedo da el Padre Acosta (I, 281): «Son las vicuñas mayores que cabras y menores que becerros; tienen la color que tira a leonado, algo más clara; no tienen cuernos, como los tienen ciertos ciervos y capreas; apaciéntense y viven en sierras altísimas, en las partes más frías y despobladas que allá llaman punas. Las nieves y el hielo no las ofende, antes parece que las recrea; andan a manadas y corren ligerísimamente; cuando encuentran caminantes o bestias, luego huyen, como muy tímidas; al huir echan delante de sí a sus hijuelos. No se entiende que multipliquen mucho; por donde los Reyes Incas tenían prohibida la caza de vicuñas, si no era para fiestas con orden suya»
.
Yo cacé algunas en una excursión que hice al interior de Iquique, en las vecindades de la laguna del Huasco, en 1882, habiendo podido presenciar -hoy, ¡horresco referens!-que a una que se escapó herida, las demás se acercaban a lamerle la parte dañada.
Yanacona. Indio de servicio.
Los indígenas dicen: indios ladinos que estaban al servicio de los españoles. -A.
—499→«O con más propiedad, yanacuna: nombre que dan en el Perú a los indios destinados al servicio personal»
. Alcedo. Definición mucho menos interesante y comprensiva que la que nos dio Ercilla; también está definida esta voz en Oviedo y en el Diccionario de Autoridades. Palma en sus Papeletas lexicográficos, p. 280, sostiene que se ha confundido en el léxico de la Real Academia al mitayo con el yanacón, que hoy se dice del arrendatario de un lote de terreno; pero antaño no hubo tal. Procede, según se ha dicho, de una voz quechua, y así será, pero el hecho es que el P. Bertonio llama al criado yana, «hombre que sirve».
En los antiguos escritores de cosas del Perú, se halla yanacona. En Zárate: «En esta guerra que los indios dieron en la ciudad de los Reyes, acaesció que muchos indios, criados de los españoles, que llamaban yanaconas, iban de día a ganar sueldo de los indios, y de noche venían a cenar y dormir con sus señores»
. (Página 48 y también en la 498). En Acosta: «El Villarroel, queriendo satisfacerse de la verdad, fue a Potosí, y hallando la riqueza que su yanacona o criado le decía, hizo registrar al Guanca»
. (Tomo II, p. 98). En Garcilaso: «Es de saber que las minas del cerro de Potosí las descubrieron ciertos indios, criados de españoles, que en su lenguaje llaman yanacuna, que en toda su significación quiere decir hombre que tiene obligación de hacer oficio de criado [...]»
. Comentarios, p. 299. Cieza de León: «[...] y de muchas partes acudieron grandes cuadrillas de anaconas, que se entienden ser indios libres que podían servir a quien fuese su voluntad»
(Pág. 499).
Juan de Castellanos en su Historia del Nuevo Reino de Granada, t. I, p. 57:
|
En los escritores chilenos, invariablemente yanacona:
«Indios amigos que sirven a los españoles: llámanse yanaconas»
.
Oña, nota 36 del Arauco domado.
«[...] los familiares caseros y ladinos, a que [...] llaman yanaconas [...]»
.
Nájera, p. 81.
|
| Purén indómito, canto II, p. 25. | ||
«Dieron en los yanaconas de los españoles, que son la gente de su servicio [...]»
. Ovalle, II, p. 20, quien ya en un pasaje anterior (I, 252) había referido lo que se entendía en la época de la conquista y en su tiempo (mediados del siglo XVII) por esta voz: «Eran los yanaconas, entre los indios, cierto linaje de gente sujeta a perpetua servidumbre, como son ahora los esclavos, y para ser conocidos entre los demás, traían un género de vestido y traje muy diferente de los otros. Con la llegada de los españoles a las Indias, viendo el valor con que se hacían temer y respetar de todos y las victorias que alcanzaban, se fueron ensoberbeciendo y libertando contra sus amos, y por sacudir del todo el pesado yugo de la servidumbre, se fueron arrimando a los españoles y haciéndose de su parte contra los demás indios, de quienes fueron después cruelísimos enemigos. Lo que en Chile significa ahora el nombre yanacona, no es otra cosa que los indios que no son de encomienda, y ésta es la diferencia que hay entre unos y otros, que, en cuanto a la libertad, no la hay, porque el Rey los ha hecho a todos del mesmo modo libres»
.
González de Nájera (p. 253) viene a decir cosa parecida en cuanto a los yanaconas de Chile: «Los yanaconas son los indios de servicio más libres, porque no hay parte dellos obligada a minas, como los ya dichos, de paz encomendados. Sirven los más dellos más cerca de las personas de sus amos, particularmente acompañándolos en la guerra, a donde tienen cuidado de sus caballos y cargas de vituallas, en poblado de otros familiares y caseros ejercicios»
.
Yanaruna. Apellido.
Yanaruna es quechua: «el hombre compañero o sirviente»; de yana, compañero, sirviente (Middendorf, 107) + runa, el hombre súbdito, vasallo, soldado (el que no es inca). Id., 735. -L.
Juan Yanaruna es decapitado de un golpe de Tucapel en la batalla de Millarapue. Servía con los españoles.