—147→
Júntanse los caciques y señores principales
a consejo general en el valle de Arauco. Mata Tucapel al
cacique Puchecalco, y Caupolicán viene con poderoso
ejército sobre la ciudad Imperial, fundada en el valle
de Cautén.
| Un limpio honor del ánimo ofendido | |||
| jamás puede olvidar aquella afrenta, | |||
| trayendo al hombre siempre así encogido | |||
| que dello sin hablar da larga cuenta: | |||
| y en el mayor contento, desabrido | 5 | ||
| se le pone delante, y representa | |||
| la dura y grave afrenta, con un miedo | |||
| que todos le señalan con el dedo. | |||
| Si bien esto los nuestros lo miraran | |||
| y al temor con esfuerzo resistieran, | 10 | ||
| sus haciendas y casas sustentaran, | |||
| y en la justa demanda fenecieran: | |||
| de mil desabrimientos no gustaran, | |||
| ni al terrero del vulgo se pusieran; | |||
| del vulgo, que jamás dice lo bueno, | 15 | ||
| ni en decir los defectos tiene freno. | |||
| —148→ | |||
| Pero de un bando y de otro contemplada | |||
| la diferencia en número de gentes, | |||
| la ciudad sin reparos, descercada, | |||
| con otra infinidad de inconvenientes: | 20 | ||
| y el ver puestas al filo de la espada | |||
| las gargantas de tantos inocentes, | |||
| niños, mujeres, vírgenes sin culpa, | |||
| será bastante y lícita disculpa. | |||
| Si no es disculpa y causa lo que digo, | 25 | ||
| se puede atribuir este suceso | |||
| a que fue del Señor justo castigo, | |||
| visto de su soberbia el gran exceso: | |||
| permitiendo que el bárbaro enemigo, | |||
| aquél que fue su súbdito y opreso, | 30 | ||
| los eche de su tierra y posesiones, | |||
| y les ponga el honor en opiniones. | |||
| Bien que en la Concepción copia de gente | |||
| estaba a la sazón, pero gran parte | |||
| de barba blanca y arrugada frente, | 35 | ||
| inútil en la dura y bélica arte, | |||
| y poca de la edad más suficiente | |||
| a resistir el gran rigor de Marte | |||
| y a la parcial fortuna, que se muestra | |||
| en todos los sucesos ya siniestra. | 40 | ||
| ¿Quién podrá con el bando lautarino, | |||
| viendo que su opinión tanto crecía, | |||
| y la fortuna próspera el camino | |||
| en nuestro daño y su provecho abría? | |||
| No piensa reparar hasta el divino | 45 | ||
| cielo y arruïnar su monarquía, | |||
| haciendo aquellos bárbaros bizarros, | |||
| grandes fieros, bravezas y desgarros. | |||
| —149→ | |||
| Pues el pueblo de Penco desolado | |||
| y de la fiera llama consumido, | 50 | ||
| dije como a gran priesa había llegado | |||
| un indio mensajero, conocido, | |||
| que por Caupolicán era enviado; | |||
| y habiendo de su parte encarecido | |||
| la gran batalla, digna de memoria, | 55 | ||
| las gracias les rindió de la vitoria. | |||
| Dijo también, sin alargar razones, | |||
| que el general mandaba que partiese | |||
| Lautaro con los prestos escuadrones, | |||
| y en el valle de Arauco se metiese, | 60 | ||
| donde el senado y junta de varones | |||
| tratase lo que más les conviniese; | |||
| pues en fértil valle hay aparejo | |||
| para la junta y general consejo. | |||
| En oyendo Lautaro aquel mandato, | 65 | ||
| levanta el campo, sin parar camina, | |||
| deja gran tierra atrás, y en poco rato | |||
| al monte Andalicano se avecina: | |||
| y por llegar con súbito rebato | |||
| el camino torció por la marina, | 70 | ||
| ganoso de burlar al bando amigo, | |||
| tomando el nombre y voz del enemigo. | |||
| Tanto marchó, que al asomar del día | |||
| dio sobre el general súbitamente, | |||
| con una baraúnda y vocería | 75 | ||
| que puso en arma y alteró la gente: | |||
| mas vuelto el alboroto en alegría, | |||
| conocida la burla claramente, | |||
| los unos y los otros sin firmarse | |||
| sueltas las armas corren a abrazarse. | 80 | ||
| —150→ | |||
| Caupolicán alegre, humano y grave, | |||
| los recibe, abrazando al buen Lautaro, | |||
| y con regalo y plática süave | |||
| le da prendas y honor de hermano caro: | |||
| la gente, que de gozo en sí no cabe, | 85 | ||
| por la ribera de un arroyo claro, | |||
| en juntas y corrillos derramada, | |||
| celebra de beber la fiesta usada. | |||
| Algún tiempo pasaron después de esto | |||
| antes que el gran senado fuese junto, | 90 | ||
| tratando en su jornada y presupuesto | |||
| desde el principio al fin sin faltar punto: | |||
| pero al término justo y plazo puesto | |||
| llegó la demás gente, y todo a punto, | |||
| los principales hombres de la tierra | 95 | ||
| entraron en consulta a uso de guerra. | |||
| Llevaba el general aquel vestido | |||
| con que Valdivia ante él fue presentado; | |||
| era de verde y púrpura, tejido | |||
| con rica plata y oro recamado, | 100 | ||
| un peto fuerte, en buena guerra habido, | |||
| de fina pasta y temple relevado, | |||
| la celada de claro y limpio acero, | |||
| y un mundo de esmeralda por cimero. | |||
| Todos los capitanes señalados | 105 | ||
| a la española usanza se vestían, | |||
| la gente del común y los soldados | |||
| se visten del despojo que traían; | |||
| calzas, jubones, cueros desgarrados, | |||
| en gran estima y precio se tenían; | 110 | ||
| por inútil y bajo se juzgaba | |||
| el que español despojo no llevaba. | |||
| —151→ | |||
| A manera de triunfos, ordenaron | |||
| el venir a la junta así vestidos | |||
| y en el consejo, como digo, entraron | 115 | ||
| ciento y treinta caciques escogidos: | |||
| por su costumbre antigua se sentaron, | |||
| según que por la espada eran tenidos. | |||
| Estando en gran silencio el pueblo ufano, | |||
| así soltó la voz Caupolicano.- | 120 | ||
| «Bien entendido tengo yo, varones, | |||
| para que nuestra fama se acreciente, | |||
| que no es menester fuerza de razones, | |||
| mas sólo el apuntarlo brevemente; | |||
| que, según vuestros fuertes corazones, | 125 | ||
| entrar la España pienso fácilmente, | |||
| y el gran Emperador, invicto Carlo | |||
| al dominio araucano sujetarlo. | |||
| »Los españoles vemos que ya entienden | |||
| el peso de las mazas barreadas, | 130 | ||
| pues ni en campo ni en muro nos atienden: | |||
| sabemos cómo cortan sus espadas, | |||
| y cuán poco las mallas los defienden | |||
| del corte de las hachas aceradas; | |||
| si sus picas son largas y fornidas, | 135 | ||
| con las vuestras han sido ya medidas. | |||
| »De vuestro intento asegurarme quiero, | |||
| pues estoy del valor tan satisfecho, | |||
| que gruesos muros de templado acero | |||
| allanaréis poniéndoles el pecho: | 140 | ||
| con esta confianza, yo el primero | |||
| seguiré vuestro bando y el derecho | |||
| que tenéis de ganar la fuerte España | |||
| y conquistar del mundo la campaña. | |||
| —152→ | |||
| »La deidad de esta gente entenderemos | 145 | ||
| y si del alto cielo cristalino | |||
| deciende, como dicen, abriremos | |||
| a puro hierro anchísimo camino; | |||
| su género y linaje asolaremos: | |||
| que no bastará ejército divino, | 150 | ||
| ni divino poder, esfuerzo y arte, | |||
| si todos nos hacemos a una parte. | |||
| »En fin, fuertes guerreros, como digo, | |||
| no puede mi intención más declararse. | |||
| Aquél que me quisiere por amigo, | 155 | ||
| a tiempo está que puede señalarse: | |||
| ténganme desde aquí por enemigo | |||
| el que quisiere a paces arrimarse».- | |||
| Aquí dio fin y su intención propuesta, | |||
| esperaba sereno la respuesta. | 160 | ||
| Ceja no se movió, y aun el aliento | |||
| apenas al espíritu halló vía | |||
| mientras duró el soberbio parlamento, | |||
| que el gran Caupolicano les hacía. | |||
| Hubo en el responder el cumplimiento | 165 | ||
| y ceremonia usada en cortesía; | |||
| a Lautaro tocaba, y excusado, | |||
| Lincoya así responde levantado.- | |||
| «Señor, yo no me he visto tan gozoso | |||
| después que en este triste mundo vivo, | 170 | ||
| como en ver manifiesto el valeroso | |||
| intento tuyo, el ánimo y motivo: | |||
| y así, por pensamiento tan glorioso, | |||
| me ofrezco por tu siervo y tu cautivo: | |||
| que no quiero ser rey del cielo y tierra | 175 | ||
| si hubiese de acabarse aquí la guerra. | |||
| —153→ | |||
| »Y en testimonio desto, yo te juro | |||
| de te seguir y acompañar de hecho; | |||
| ni por áspero caso, adverso y duro | |||
| a la patria volver jamás el pecho: | 180 | ||
| desto puedes, señor, estar seguro; | |||
| y todo faltará y será deshecho | |||
| antes que la palabra acreditada | |||
| de un hombre como yo por prenda dada.»- | |||
| Así dijo; y tras él, aunque rogado, | 185 | ||
| el buen Peteguelén, Curaca anciano, | |||
| de condición muy áspera enojado, | |||
| pero afable en la paz, fácil y humano; | |||
| viejo, enjuto, dispuesto, bien trazado, | |||
| señor de aquel hermoso y fértil llano, | 190 | ||
| con espaciosa voz y grave gesto | |||
| propuso en sus razones sabias esto.- | |||
| «Fuerte varón y capitán perfeto, | |||
| no dejaré de ser el delantero | |||
| a probar la fineza deste peto | 195 | ||
| y si mi hacha rompe el fino acero; | |||
| mas, como quien lo entiende, te prometo | |||
| que falta por hacer mucho primero | |||
| que salgan españoles desta tierra, | |||
| cuanto más ir a España a mover guerra. | 200 | ||
| »Bien será que, señor, nos contentemos | |||
| con lo que nos dejaron los pasados, | |||
| y a nuestros enemigos desterremos, | |||
| que están en lo más dello apoderados: | |||
| después, por el suceso entenderemos | 205 | ||
| mejor el disponer de nuestros hados. | |||
| Esto a mí me parece; y quien quisiere | |||
| proponga otra razón si mejor fuere.»- | |||
| —154→ | |||
| Callando este cacique, se adelanta | |||
| Tucapelo, de cólera encendido, | 210 | ||
| y sin respeto así la voz levanta | |||
| con un tono soberbio y atrevido, | |||
| diciendo: «A mí la España no me espanta, | |||
| y no quiero por hombre ser tenido | |||
| si solo no arruïno a los cristianos, | 215 | ||
| ora sean divinos, ora humanos. | |||
| »Pues lanzarlos de Chile y destruirlos | |||
| no será para mí bastante guerra; | |||
| que pienso, si me esperan, confundirlos | |||
| en el profundo centro de la tierra; | 220 | ||
| y si huyen, mi maza ha de seguirlos, | |||
| que es la que deste mundo los destierra: | |||
| por eso no nos ponga nadie miedo, | |||
| que aún no haré en hacerlo lo que puedo. | |||
| »Y por mi diestro brazo os aseguro, | 225 | ||
| si la maza dos años me sustenta, | |||
| a despecho del cielo, a hierro puro | |||
| de dar desto descargo y buena cuenta, | |||
| y no dejar de España enhiesto muro; | |||
| y aun el ánimo a más se me acrecienta, | 230 | ||
| que después que allanare el ancho suelo, | |||
| a guerra incitaré al supremo cielo. | |||
| »Que no son hados, es pura flaqueza | |||
| la que nos pone estorbos y embarazos: | |||
| pensar que haya fortuna, es gran simpleza, | 235 | ||
| la fortuna es la fuerza de los brazos: | |||
| la máquina del cielo y fortaleza | |||
| vendrá primero abajo hecha pedazos, | |||
| que Tucapel en esta y otra empresa | |||
| falte un mínimo punto en su promesa.»- | 240 | ||
| —155→ | |||
| Peteguelén, la vieja sangre fría | |||
| se le encendió de rabia, y levantado | |||
| le dice: «¡Oh arrogante! La osadía | |||
| sin discreción jamás fue de esforzado...» | |||
| Pero Caupolicán, que conocía | 245 | ||
| del viejo a tiempo el ánimo arrojado, | |||
| con discreción le ataja las razones, | |||
| haciendo proponer a otros varones. | |||
| Purén se ofrece allí, y Angol se ofrece | |||
| no con menor braveza y desatiento: | 250 | ||
| Ongolmo no quedó, según parece, | |||
| de mostrar su soberbio pensamiento: | |||
| del uno en otro multiplica y crece | |||
| el número en el mismo ofrecimiento. | |||
| Colocolo, que atento estaba a todo, | 255 | ||
| sacó la voz, diciendo de este modo.- | |||
| «La verde edad os lleva a ser furiosos, | |||
| ¡oh hijos!, y nosotros los ancianos | |||
| no somos en el mundo provechosos | |||
| más de para decir consejos sanos; | 260 | ||
| que no nos ciegan humos vaporosos | |||
| del juvenil hervor y años lozanos: | |||
| y así, como más libres, entendemos | |||
| lo que siendo mancebos no podemos. | |||
| »Vosotros, capitanes esforzados, | 265 | ||
| de sola una vitoria envanecidos, | |||
| estáis de tal manera levantados, | |||
| que os parecen ya pocos los nacidos: | |||
| templad, templad los pechos alterados | |||
| y esos vanos esfuerzos mal regidos; | 270 | ||
| no hagáis de españoles tal desprecio, | |||
| que no venden sus vidas a mal precio. | |||
| —156→ | |||
| »Si dos veces, por dicha, los vencistes, | |||
| mirad cuando primero aquí vinieron | |||
| que resistir su fuerza no pudistes, | 275 | ||
| pues más de cinco veces os vencieron: | |||
| En el licúreo campo ya lo vistes | |||
| lo que solos catorce allí hicieron: | |||
| no será poco hecho y buen partido | |||
| cobrar la tierra y crédito perdido. | 280 | ||
| »Debemos procurar con seso y arte | |||
| redimir nuestra patria, y libertarnos, | |||
| dando a vuestras bravezas menos parte, | |||
| pues más pueden dañar que aprovecharnos. | |||
| ¡Oh hijo de Leocán!, quiero avisarte, | 285 | ||
| si quieres como sabio gobernarnos, | |||
| que temples esta furia, y con maduro | |||
| seso pongas remedio en lo futuro. | |||
| »El consejo más sano y conveniente | |||
| es que el campo en tres bandas repartido, | 290 | ||
| a un tiempo, aunque por parte diferente, | |||
| dé sobre el Cautén, pueblo aborrecido: | |||
| bien que esté en su defensa buena gente, | |||
| es poca; y este asiento destruïdo, | |||
| Valdivia de allanar fácil sería, | 295 | ||
| pues no alcanza arcabuz ni artillería. | |||
| »Sólo a mí Santiago me da pena; | |||
| pero modo a su tiempo buscaremos | |||
| para poderla entrar, y La Serena | |||
| fácilmente después la allanaremos. | 300 | ||
| Aunque sujeto a lo que el hado ordena, | |||
| es el mejor camino que tenemos.» | |||
| Acabando con esto el sabio viejo, | |||
| a muchos pareció bien su consejo. | |||
| —157→ | |||
| Tras este otro Curaca, hechicero, | 305 | ||
| de la vejez decrépita impedido, | |||
| Puchecalco se llama el agorero, | |||
| por sabio en los pronósticos tenido, | |||
| con profundo suspiro, íntimo y fiero, | |||
| comienza así a decir entristecido: | 310 | ||
| «Al negro Eponamón doy por testigo | |||
| de lo que siempre he dicho y ahora digo. | |||
| »Por un término breve se os concede | |||
| la libertad, y habéis lo más gozado: | |||
| mudarse esta sentencia ya no puede, | 315 | ||
| que está por las estrellas ordenado, | |||
| y que fortuna en vuestro daño ruede: | |||
| mirad que os llama ya el preciso hado | |||
| a dura sujeción y trances fuertes: | |||
| repárense a lo menos tantas muertes. | 320 | ||
| »El aire de señales anda lleno, | |||
| y las nocturnas aves van turbando | |||
| con sordo vuelo el claro día sereno, | |||
| mil prodigios funestos anunciando: | |||
| las plantas con sobrado humor terreno | 325 | ||
| se van, sin producir fruto, secando: | |||
| las estrellas, la luna, el sol lo afirman; | |||
| cien mil agüeros tristes lo confirman. | |||
| »Mírolo todo, y todo contemplado, | |||
| no sé en qué pueda yo esperar consuelo, | 330 | ||
| que de su espada el Orïón armado | |||
| con gran ruïna ya amenaza el suelo: | |||
| Júpiter se ha al Ocaso retirado; | |||
| sólo Marte sangriento posee el cielo, | |||
| que, denotando la futura guerra, | 335 | ||
| enciende un fuego bélico en la tierra. | |||
| —158→ | |||
| »Ya la furiosa Muerte irreparable, | |||
| viene a nosotros con airada diestra; | |||
| y la amiga Fortuna favorable | |||
| con diferente rostro se nos muestra; | 340 | ||
| y Eponamón horrendo y espantable, | |||
| envuelto en la caliente sangre nuestra, | |||
| la corva garra tiende, el cerro yerto, | |||
| llevándonos al no sabido puerto.» | |||
| Tucapel, que de rabia reventando | 345 | ||
| estaba oyendo al viejo, más no atiende, | |||
| que dice: «Yo veré si adivinando | |||
| de mi maza este necio se defiende.» | |||
| Diciendo esto, y la maza levantando, | |||
| la derriba sobre él, y así lo tiende, | 350 | ||
| que jamás mudó curso de planeta | |||
| ni fue más adivino ni profeta. | |||
| Quedole desto el brazo tan sabroso, | |||
| según la muestra, que movido estuvo | |||
| de dar tras el senado religioso, | 355 | ||
| y no sé la razón que lo detuvo. | |||
| Caupolicán, atónito y rabioso | |||
| trasportada la mente un rato estuvo; | |||
| mas vuelto en sí, con voz horrible y fiera | |||
| gritaba: «¡Capitanes, muera! ¡Muera!» | 360 | ||
| No le dio tanto gusto a aquella gente | |||
| lo que Caupolicano le decía, | |||
| cuanto al soberbio bárbaro impaciente | |||
| viendo que ocasión tal se le ofrecía: | |||
| era alto el tribunal, pero el valiente | 365 | ||
| los hace saltar de él tan a porfía, | |||
| que ciento y treinta que eran, en un punto | |||
| saltan los ciento y él tras ellos junto. | |||
| —159→ | |||
| Los que en el alto tribunal quedaron | |||
| son los en esta historia señalados, | 370 | ||
| que jamás de su asiento se mudaron, | |||
| de donde lo miraban sosegados: | |||
| que de ver uno solo no curaron | |||
| mostrarse por tan poco alborotados, | |||
| aunque los que saltaron de tan alto | 375 | ||
| en menos estimaron aquel salto. | |||
| Cubierto Tucapel de fina malla | |||
| saltó como un ligero y suelto pardo | |||
| en medio de la tímida canalla, | |||
| haciendo plaza el bárbaro gallardo: | 380 | ||
| con silbos, grita, en desigual batalla, | |||
| con piedra, palo, flecha, lanza y dardo | |||
| le persigue la gente de manera | |||
| como si fuera toro o brava fiera. | |||
| Según suele jugar por gran destreza | 385 | ||
| el liviano montante un buen maestro, | |||
| hiriendo con extraña ligereza | |||
| delante, atrás, a diestro y a siniestro; | |||
| con más desenvoltura y más presteza, | |||
| mostrándose en los golpes fuerte y diestro, | 390 | ||
| el fiero Tucapel en la pelea | |||
| con la pesada maza se rodea. | |||
| De tullir y mancar no se contenta, | |||
| ni para contentarse esto le basta; | |||
| sólo de aquellos tristes hace cuenta | 395 | ||
| que su maza los hace torta o pasta: | |||
| rompe, magulla, muele y atormenta, | |||
| desgobierna, destroza, estropia y gasta: | |||
| tiros llueven sobre él arrojadizos | |||
| cual tempestad furiosa de granizos. | 400 | ||
| —160→ | |||
| Pero sin miedo el bárbaro sangriento | |||
| por las espesas armas discurría; | |||
| brazos, cabezas y ánimos sin cuento | |||
| soberbios quebrantó en solo aquel día; | |||
| y cual menuda lluvia por el viento | 405 | ||
| la sangre y frescos sesos esparcía: | |||
| no discierne al pariente del extraño, | |||
| haciéndolos iguales en el daño. | |||
| Las armas eran sólo en defenderle | |||
| de la canalla bárbara araucana, | 410 | ||
| que en montón trabajaba de ofenderle; | |||
| mas el temor la ofensa hacía liviana. | |||
| Era, cierto, admirable cosa verle | |||
| saltar y acometer con furia insana, | |||
| desmembrando la gente, sin poderse | 415 | ||
| de su maza y presteza defenderse. | |||
| Caupolicán, del caso no pensado | |||
| en tal furor y cólera se enciende, | |||
| que estaba de bajar determinado | |||
| aunque su gravedad se lo defiende: | 420 | ||
| pero Lautaro alegre y admirado | |||
| miraba cómo solo así contiende | |||
| un hombre contra tanto barbarismo, | |||
| incrédulo y dudoso de sí mismo. | |||
| Y en esto al General, con el debido | 425 | ||
| respeto y ojos bajos en el suelo | |||
| le dice: «Una merced, señor, te pido, | |||
| si algo merecen mi intención y celo, | |||
| y es, que el gran desacato cometido, | |||
| perdones francamente a Tucapelo, | 430 | ||
| pues ha mostrado en campo claramente | |||
| valer él más que toda aquella gente.» | |||
| —161→ | |||
| Perplejo el General estaba en duda; | |||
| pero mirando al fin quién lo pedía, | |||
| luego el ejecutivo intento muda, | 435 | ||
| y con el rostro alegre respondía: | |||
| «Él ha tenido en vos bastante ayuda, | |||
| por la cual le perdono», y más decía, | |||
| que fuese a las escuadras, y mandase | |||
| que el combatirle más luego cesase. | 440 | ||
| Baja Lautaro al campo, y prestamente | |||
| el rico cuerno a retirar tocaba, | |||
| al son del cual se recogió la gente, | |||
| que recogerse a nadie le pesaba: | |||
| sólo lo siente el bárbaro valiente, | 445 | ||
| que satisfecho a su labor no estaba; | |||
| y volviendo a Lautaro el fiero gesto, | |||
| en alta y libre voz le dijo aquesto:- | |||
| «¿Cómo, buen capitán, has estorbado | |||
| el tomar desta vil canalla emienda, | 450 | ||
| y verme destos rústicos vengado | |||
| para que mi valor mejor se entienda?» | |||
| Lautaro le responde: «Es excusado | |||
| quien viniere contigo a la contienda | |||
| que se pueda valer contra tu diestra, | 455 | ||
| según que dello has dado aquí la muestra. | |||
| »Conmigo puedes ir, que te aseguro | |||
| que ningún daño y mal te sobrevenga.» | |||
| Tucapel le responde: «Yo te juro | |||
| que un paso ese temor no me detenga: | 460 | ||
| mi maza es la que a mí me da el seguro; | |||
| lo demás como quiera vaya y venga: | |||
| que el miedo es de los niños y mujeres. | |||
| Sus, alto, vamos luego a do quisieres.» | |||
| —162→ | |||
| Juntos los dos al tribunal llegando, | 465 | ||
| Tucapel de Lautaro adelantado | |||
| subió por la escalera, no mostrando | |||
| punto de alteración por lo pasado: | |||
| el sagaz General disimulando | |||
| con graciosa aparencia le ha tratado; | 470 | ||
| y de la rota plática el estilo | |||
| Lautaro así diciendo añudó el hilo: | |||
| «Invicto capitán, yo he estado atento | |||
| a lo que estos varones han propuesto, | |||
| y no sé figurarte el gran contento | 475 | ||
| que me da ver su esfuerzo manifiesto: | |||
| si de servirte tengo sano intento, | |||
| mis obras por las tuyas dirán esto; | |||
| pues para ser del todo agradecidas | |||
| será poco perder por ti mil vidas. | 480 | ||
| »Estos fuertes guerreros ayudarte | |||
| quieren a restaurar la propia tierra, | |||
| porque en ello les va también su parte, | |||
| y por el vicio grande de la guerra: | |||
| no puedo yo dejar de aconsejarte, | 485 | ||
| aunque todo el consejo en ti se encierra, | |||
| aquello que mejor me pareciere | |||
| y más bien al bien público viniere. | |||
| »Es mi voto que debes atenerte | |||
| al consejo, con término discreto, | 490 | ||
| del sabio Colocolo; que por suerte | |||
| le cupo ser en todo tan perfeto: | |||
| así que, gran señor, sin detenerte, | |||
| cumple que esto se ponga por efeto | |||
| antes que los cristianos se aperciban, | 495 | ||
| porque más flacamente nos reciban. | |||
| —163→ | |||
| »Y pues que Mapochó sólo es temido, | |||
| después que lo demás esté allanado, | |||
| por el potente Eponamón te pido | |||
| que el cargo de asolarle me sea dado: | 500 | ||
| la tierra palmo a palmo la he medido, | |||
| con españoles siempre he militado: | |||
| entiendo sus astucias e invenciones, | |||
| el modo, el arte, el tiempo y ocasiones. | |||
| »Quinientos araucanos solamente | 505 | ||
| quiero para la empresa que yo digo, | |||
| escogidos en toda nuestra gente: | |||
| un soldado de más no ha de ir conmigo. | |||
| Aquí lo digo, estando tú presente | |||
| y estos sabios caciques, que me obligo | 510 | ||
| de darte la ciudad puesta en las manos | |||
| con cien cabezas nobles de cristianos.» | |||
| Aquí se cerró el bárbaro orgulloso | |||
| y gran rato sobre ello platicaron: | |||
| pareciéndoles modo provechoso, | 515 | ||
| todos en este acuerdo concordaron: | |||
| después do estaba el pueblo deseoso | |||
| de saber novedades, se bajaron, | |||
| donde lo difinido y decretado | |||
| con general pregón fue declarado. | 520 | ||
| Estuvieron allí catorce días | |||
| en grande regocijo y mucha fiesta, | |||
| ocupados en juegos y alegrías, | |||
| y en quién más veces bebe sobre apuesta: | |||
| después contra los pueblos del Mesías | 525 | ||
| la alborozada gente en orden puesta, | |||
| marcha Caupolicán con la vanguardia, | |||
| quedando Lemolemo en retaguardia. | |||
| —164→ | |||
| Cerca llegó el ejército furioso | |||
| de la Imperial, fundada en sitio fuerte, | 530 | ||
| donde el fiero enemigo vitorioso | |||
| la pensaba entregar presto a la muerte: | |||
| mas el Eterno Padre poderoso | |||
| lo dispone y ordena de otra suerte, | |||
| dilatando el azote merecido, | 535 | ||
| como veréis, prestando atento oïdo. | |||