21
Los restos de Luis Quijada fueron trasladados con gran pompa a Villagarcía por doña Magdalena de Ulloa dos años después, en 1572, y allí reposan, frente a los de su esposa, en el altar mayor de la Iglesia de San Luis, al lado del Evangelio; sobre su sepulcro había una estatua suya que ya no existe, y este epitafio que se conserva: Debaxo de este sagrado altar está enterrado el Excmo. Sr. Luis Quijada, Mayordomo del Emperador Carlos V, caballerizo mayor del Príncipe D. Carlos, capitán general de la infantería española, Presidente del Consejo de Indias y Consejero de Estado y guerra del rey D. Felipe II, nuestro señor; Obrero mayor de Calatrava, Comendador del Moral, señor de Villagarcía, Villamayor, Villanueva y Santofimia, fundador de esta capilla y hospital, murió peleando contra los infieles, como lo avía deseado, a 25 de febrero año de 1570. No tuvo hijos, dexó su hacienda a los pobres y obras pías; feliz en todo, mucho más en que éstas se cumpliesen con la piedad, liberalidad y fidelidad con que la Excma. Sra. D.ª Magdalena de Ulloa, su mujer, lo cumplió.
22
[Luis del Mármol Carvajal, Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del reyno de Granada. Edic. Rivadeneyra, t. 21, pág. 344.]
23
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
24
Luis Quijada.
25
Alude a su hija doña Ana de Austria, a quien, por estar destinada al claustro, llamaba doña Magdalena la señora abadesa.
26
Van der Hammen inserta íntegro este curioso documento, que prueba hasta dónde llegaba la minuciosidad de Felipe II. [Don Juan de Austria. Madrid, 1627, fol. 157.]
27
Don Juan de Zúñiga, embajador en Roma de Felipe II, escribió a éste el 6 de agosto de 1571, avisándole la llegada de don Juan a Génova y la del conde de Priego a Roma. «El conde de Priego pienso llegará esta noche: acariciarle ha y honrarle ha mucho Su Santidad, y si Dios fuese servido que el señor don Juan logre una gran victoria de la armada del turco, gobernará a Su Beatitud según el amor que agora le muestra».
28
El 17 de agosto escribió a Felipe II don Juan de Austria: «A los XIII del presente allegó aquí un criado de Su Santidad, el cual truxo el estandarte de la Liga, que es como se verá en un rascuño que va con ésta. A los 14 me le entregó el cardenal Granvela en la iglesia de Santa Clara, con mucha ceremonia, haziendo oficio de legado: pareció que era bien dar al que lo truxo una cadena de cuatrocientos escudos, como se le dio, y respondí al Breve que me truxo de Su Santidad por lo que se verá del traslado de mi carta, que va con ésa».
29
Consérvase esta sagrada reliquia en la Iglesia de Villagarcía de Campos: regalola don Juan de Austria después de la batalla, a su muy amada doña Magdalena de Ulloa; colocola ésta en un magnífico pie de plata cincelada y legola al morir a los jesuitas de Villagarcía, que la pusieron en el relicario de su iglesia de San Luis, donde al presente existe. El famoso Padre Isla, que vivió muchos años en Villagarcía, dice en su traducción del Año cristiano, de Croisset, día 3 de mayo, fiesta de la santa Cruz: «En el Colegio y noviciado de Villagarcía de Campos se venera un lignum crucis como de una pulgada de largo y media de grueso, con que el santo Pío V regaló al señor don Juan de Austria después de la famosa batalla de Lepanto; y su alteza se lo presentó a la excelentísima señora doña Magdalena de Ulloa, insigne fundadora de aquel colegio, que había criado al señor don Juan en aquella villa». Yerra, sin embargo, el Padre Isla al decir que el relicario fue enviado a don Juan después de la batalla. Enviólo don Juan, en efecto, a doña Magdalena después de la batalla; pero envióselo a él San Pío V antes de ella para que lo llevase al cuello en aquellos supremos momentos.
30
[Relación de los sucesos de la armada de la santa Liga, y entre ellos, el de la batalla de Lepanto, desde 1571 hasta 1574, inclusive, en Colección de documentos inéditos para la historia de España, t. XI, pág. 366.]