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ArribaAbajoActo tercero


Escena I

 

DOÑA TOMASA y COLASA.

 
DOÑA TOMASA
¡Qué larguísima es la cena!
COLASA
Y ¿cuándo el tiempo no tarda
para el hambriento que aguarda?
DOÑA TOMASA
La consecuencia no es buena;
pues tú sabes que he cenado. 5
COLASA
Pero os queda el apetito
de que caiga en el garlito
ese novio desdichado.
DOÑA TOMASA
Dime, Colasa, por Dios,
¿le encontraste muy galán? 10
¿Es bizarro?
  —83→  
COLASA
¡Lindo afán!
Ahora es galán para vos,
mas no sé lo que será
cuando os santifique el cura.
DOÑA TOMASA
Gala que tan poco dura 15
muy mala espina me da.
Sin embargo, te confieso
que me ha parecido bien.
COLASA
Si viene a casarse, ¿quién
puede, señora, hablar de eso? 20
Pues los hombres más tranquilos
son parecidos al paño,
y mientras no pasa un año
nunca descubren los hilos.
DOÑA TOMASA
Lo mismo de una doncella 25
dirán con distintos modos.
COLASA
Dicen que es Fénix, y todos
hablan bien sin conocella.
Sólo un diestro cazador
la ve en sus redes cogida, 30
—84→
mas no temáis que en su vida
disminuye su valor.
Que aquél que suda y se afana
por coger una nuez verde,
trabajo y mérito pierde, 35
si confiesa que está vana.
Pero hablando de otra cosa
¿qué esperáis, señora, aquí?
¿Queréis serviros de mí?
DOÑA TOMASA
Antes no, siendo forzosa 40
necesidad que te alejes
luego que sintamos ruido;
y si acaso es mi querido
Severo, sola me dejes.
COLASA
¿Tenéis, pues, que hablar con él? 45
DOÑA TOMASA
Mucho tengo que decir.
COLASA
¿Y qué?
DOÑA TOMASA
Voyle a descubrir
un secreto.
  —85→  
COLASA
Conque infiel
hollando promesa y fe
¿vais a decir la verdad? 50
DOÑA TOMASA
¡Jesús, y qué necedad!
Cuando me case lo haré;
porque antes muy mal hiciera,
y ninguno se casara
si una mujer encontrara, 55
que la verdad le dijera.
Ahora esta conversación
sólo a esforzar nuestro enredo
se dirige.
COLASA
Tengo miedo
que como los hombres son 60
ladinos y redomados,
no descubra la maraña.
DOÑA TOMASA
¡Ay Colasa! Les engaña
su amor propio a los cuitados.
Este sexo protector 65
convierte todo en sustancia;
no temo su vigilancia,
temo más bien su rencor:
—86→
porque el orgullo ofendido
perdona muy rara vez. 70
COLASA
Marido con altivez
no puede ser buen marido.
DOÑA TOMASA
¿Y a quién tal cosa acomoda?
Por eso y por mi sosiego
tomo cartas en un juego 75
en que arriesgo amor y boda.
COLASA
No temáis ya, que por vos
con toditas las mujeres
está Amor.
DOÑA TOMASA
¿Y entonces quieres
que tema?
COLASA
Señora, adiós,
80
pues siento abrir la mampara.
DOÑA TOMASA
Adiós, pues, y el cielo quiera
que esta mentira primera
no se conozca en mi cara.

  —87→  

Escena II

 

DOÑA TOMASA, sola.

 
DOÑA TOMASA
Quiero sentarme y tomar 85
una postura elegante,
compañera de un semblante,
que demuestre mi pesar.
Apóyese la mejilla
en la mano; el pie pulido 90
descanse como al descuido
en el palo de esta silla.
Mis ojos lánguidos, bellos,
respiren amor y enojos,
y encubran tan tristes ojos 95
mis desgreñados cabellos.
¡Ay! Si un espejo tuviera
no era dudoso el efecto,
que un amigo tan perfecto
ni engañara ni mintiera; 100
mas si el destino cruel
me priva de tal consejo,
sea el interés mi espejo,
que otros se miran en él
y les sale bien la cuenta. 105
¿Por qué no ha de ser así
con mi engaño? Ya está aquí:
quiera Dios no me arrepienta.

  —88→  

Escena III

 

DON SEVERO y dicha.

 
DON SEVERO
Vaya, ¡y qué pesados son!
Tanto beber y brindar, 110
y después vuelta a empezar
la eterna conversación
del abuelo don Rodrigo,
y del tío don Sempronio:
parentela del demonio, 115
¿queréis acabar conmigo?
Yo pienso que hasta mañana
permanecen en la mesa
según su ninguna priesa.
¡Buen provecho! A la ventana 120
me voy a tomar el fresco
y a fe que lo necesito,
pues este vino maldito
de Peralta, es un refresco
singular para verano. 125
¡Si quema más que la lumbre!
Como no tengo costumbre
de beber, y este inhumano
suegro quiso que bebiese
como ellos beben, a estajo, 130
no extrañaré que un trabajo
esta noche sucediese.
  —89→  
DOÑA TOMASA
¡Ay Dios!
DON SEVERO
Se quejan, suspiran.
¿Quién, pues?... Mas, cielos ¡qué veo!
¿es ilusión del deseo 135
la que mis ojos admiran?
¿Sois vos, graciosa Florita?
DOÑA TOMASA
Sí, señor, la misma soy.
DON SEVERO
Mil gracias al cielo doy,
pues tan bella os resucita. 140
DOÑA TOMASA
¡Lisonjas a mí, señor!
Pienso que os equivocáis.
DON SEVERO
No sé por qué lo digáis.
DOÑA TOMASA
Dígolo, porque mejor
se emplearán en mi prima. 145
DON SEVERO
¿En quién?
  —90→  
DON SEVERO
En doña Tomasa,
que aunque está fuera de casa,
y no os conoce, os estima.
DON SEVERO
El amar sin conocer,
no es fácil de concebir; 150
porque si amar es sentir,
¿cómo se siente sin ver?
DOÑA TOMASA
Gusta el veros de un humor
tan grato y tan placentero;
y sacar partido quiero. 155
DON SEVERO
¿Cómo?
DOÑA TOMASA
Pidiendo un favor
que espero no me neguéis.
DON SEVERO
Disponed, Florita hermosa,
de mi ser.
DOÑA TOMASA
Es corta cosa;
tan sólo que me escuchéis. 160
—91→
Temo, caballero,
que os ha de cansar
mi triste relato,
pero pues que ya
fui tan infelice 165
que disimular
no supe esta tarde,
por Dios perdonad,
y sabedlo todo,
porque mi pesar 170
ha llegado al punto
en que es fuerza optar
entre odio y desprecio;
y en apuro tal,
del odio prefiero 175
experimentar
la herida dudosa
y no la mortal
con que los desprecios
matan sin chistar. 180
Bien sé que mi tío,
lleno de bondad,
habrá disculpado
a mi ceguedad.
También os diría, 185
que una enfermedad
es sólo la causa
de todo mi mal.
—92→
¡Donosa bobada
de un viejo que ya 190
olvidado tiene
qué cosa es amar!
¡Ay! No ha mucho tiempo
que mi mocedad
alegre ignoraba 195
del ciego sagaz
los fieros ardides,
la impune maldad.
Pensaba yo entonces
que ni el bien ni el mal 200
pudieran un día
turbar mi orfandad;
gozosa burlaba
en mi oscuridad
los títulos vanos, 205
las honras que dan
orgullo a los ricos,
al triste, pesar.
¡Dichosa mil veces,
si tanta humildad 210
con tanta ventura
pudiese durar!
Mas no, que huyó luego
mi felicidad,
luego que la flecha 215
sentí del rapaz.
—93→
¡Mal haya este instante
para mí fatal!
Pues perdí la dicha,
y hallé en su lugar 220
dudas, sinsabores,
envidia falaz,
y celos, y celos
que son el dogal
que al enamorado 225
incomoda más.
Esta digresión,
señor, perdonad,
que una amante lengua
no sabe callar; 230
y vamos al caso.
Siete meses ha
que estuve en la feria,
allá en la ciudad,
por la temporada 235
en que todos van
[los buenos navarros
digo], a celebrar,
comiendo y bebiendo,
la festividad 240
del santo Patrono.
Allí, cuando más
descuidada estaba,
vi cierto galán.
—94→
Ignoro quién sea, 245
que una principal
mujer, por recato
no puede saciar,
como otras mujeres
su curiosidad. 250
Pero sea quien fuere
yo no puedo amar
sino a aquel que supo
con sólo mirar,
fijar mi inconstante 255
grata veleidad.
Volvime a la aldea
creyendo encontrar
en ella el sosiego
que huyó en la ciudad. 260
¡Insensata, cuánto
me pude engañar!
¿Sosiego un amante?
Más fácil es dar
constancia a la suerte, 265
límites al mar.
Si al menos pudiera,
en la soledad
del bosque sombrío,
quejarme y llorar; 270
si no me inquietasen,
no fuera yo tan
desafortunada;
—95→
pero por mi mal
se empeña mi tío 275
que me he de casar
con mi primo Carlos,
a quien yo jamás
podré hacerle dueño
de una voluntad 280
que está enajenada
y es mala de dar.
En vano les dije
toda la verdad;
en balde eché mano 285
de la seriedad,
del desdén severo,
del odio mortal,
de cuantos afectos
pueden demostrar 290
mi acerbo disgusto,
y su necedad.
Todo ha sido en vano,
y contrarrestar
la razón no puede 295
a su terquedad.
Mi boda y la vuestra
se han de celebrar
en un mismo día.
Yo no os digo más. 300
Si sois caballero,
si sabéis amar,
—96→
vuestra cortesía
puede adivinar
lo que yo no digo; 305
y reflexionad
que el que es bien nacido
obra como tal,
y en nada lo prueba
más que en respetar 310
la flaca modestia.
Don Severo, obrad
no por lo que dije,
sí porque callar
debí, y porque os toca 315
a vos lo demás.
DON SEVERO
Lo que ahora llego a entender
no sé si deba dudar.
DOÑA TOMASA
Será porque el desconfiar
acompaña al merecer. 320
Mas no perdamos, señor,
nuestro tiempo en platicar,
¿puedo tranquila contar
con vuestro auxilio y favor?
Al menos por compasión, 325
ya que otra cosa no sea,
a esta unión que se desea,
—97→
a esta aborrecida unión
¿os opondréis?
DON SEVERO
Sí, mi bien,
o quien soy no seré yo. 330
DOÑA TOMASA
¿Y lo prometéis?
DON SEVERO
¿Pues no?
DOÑA TOMASA
¿Y lo juraréis también?
DON SEVERO
Pongo al cielo por testigo,
y lo juro a vuestros pies.


Escena IV

 

DON CARLOS y dichos.

 
DON CARLOS
Pues ese juramento es 335
más de amante que de amigo.
DOÑA TOMASA
Señor don Carlos, si en daño
tan vuestro escuchasteis necio,
agradeced un desprecio
—98→
que os produce un desengaño. 340
La ley castiga al sujeto
que robar lo ajeno trata,
y el amor al que arrebata,
la posesión de un secreto.
Culpad vuestra necedad 345
que aquí tan mal os sirvió,
y no os quejéis porque yo
siempre os dije la verdad.
Aunque vos una corona
me pusierais a los pies, 350
no la admitiera, pues es
vuestro amigo el de Pamplona.
Y pues ya tuve el consuelo
de ver lo que apetecía,
voy a gozar mi alegría 355
a solas. Guárdeos el cielo.


Escena V

 

DON SEVERO y DON CARLOS.

 
DON CARLOS
Hombre vil, mal caballero,
falso amigo, humana fiera,
engañoso cocodrilo,
o venenosa culebra 360
que abrigó mi triste pecho,
di, vascongada pantera,
por casualidad nacida
entre los montes de Azpeitia...
  —99→  
DON SEVERO
Carlos, calla, ¿estás borracho, 365
o has perdido la cabeza?
No añadas más disparates
a tamañas desvergüenzas.
Qué, para que yo responda
a cuanto preguntar quieras, 370
¿necesitas echar mano
de esas palabras groseras,
que sólo mala crianza
o poca razón demuestran?
¿Qué quieres, pues, que te diga? 375
DON CARLOS
Nada ya, porque tu lengua
no puede decirme más
de lo que sé.
DON SEVERO
Pues bien, cesa,
cesa ya tales injurias,
y el partido que convenga 380
mejor a tu situación
toma.
DON CARLOS
Mi intención es ésa.
Y pues el uso establece
entre hombres de nuestras prendas
—100→
sólo un medio de borrar 385
todo género de ofensas,
ése escojo.
DON SEVERO
Di cuál es.
DON CARLOS
Que conmigo al campo vengas.
DON SEVERO
Pues ¿a qué?
DON CARLOS
A satisfacerme.
DON SEVERO
¿Cómo?
DON CARLOS
Quedando uno en tierra.
390
DON SEVERO
¡Bueno! Pero no sabía
que romperme la cabeza
pudiera satisfacerte.
DON CARLOS
¿Qué quieres? Así lo ordena
el que llamamos honor. 395
  —101→  
DON SEVERO
¿Qué derechos se reservan
entonces las santas leyes?
DON CARLOS
En semejantes materias
la opinión y la costumbre
deciden.
DON SEVERO
Pero el que piensa
400
con madurez, el que trata
de seguir siempre la senda
del deber y la virtud,
debe transigir con ellas.
DON CARLOS
Si se complace en la infamia, 405
que transija enhorabuena.
DON SEVERO
¿En la infamia?
DON CARLOS
Pues, ¿y cómo
se puede llamar la befa,
el desprecio, los baldones,
que a los prudentes esperan 410
en premio de su conducta?
  —102→  
DON SEVERO
Les sobra con su conciencia.
DON CARLOS
Muy bien defiendes tu causa.
DON SEVERO
¿Es confesión o indirecta?
DON CARLOS
Como quieras entenderlo, 415
pero permite que crea
que ese tono magistral,
esa estudiada elocuencia,
y una cierta timidez
que a pesar tuyo se muestra, 420
dan a entender...
DON SEVERO
¿Qué?
DON CARLOS
Tan sólo
que es más miedo que prudencia.
DON SEVERO
¿Volvemos a los insultos?
DON CARLOS
Al contrario: a mí me alegra
infinito que a tu Flora 425
—103→
se le ofrezca tan risueña
perspectiva. Un sempiterno
marido con la moderna
cualidad de no gustar
de lances ni de quimeras, 430
es un fortunón desecho.
DON SEVERO
¿Callas?
DON CARLOS
¿Hay toros de cuerda
en tu lugar? Si los hay
no asistas, porque se llevan
a veces sendos porrazos. 435
DON SEVERO

 (Aparte.) 

Ya me falta la paciencia.
DON CARLOS
Y siempre es mucho mejor
morir de gota serena.
DON SEVERO
Hablador de Barrabás,
lo que buscas es pendencia, 440
y la tendrás porque calles.
DON CARLOS
¿Cuándo ha de ser?
  —104→  
DON SEVERO
Cuando quieras.
DON CARLOS
Pues ahora mismo.
DON SEVERO
Ahora mismo.
DON CARLOS
¿Tienes padrino?
DON SEVERO
¿Tú sueñas?
¡Padrino! Pues ¿quién se casa, 445
o se bautiza, o se vela?
DON CARLOS
El ceremonial exige
la indispensable presencia
de dos amigos, que juzguen
si ambos se matan en regla. 450
DON SEVERO
Yo aquí no conozco a nadie.
DON CARLOS
Muy bien, y pase por ésta.
¿Vamos?
DON SEVERO
Vamos.
  —105→  
DON CARLOS
Oyes, baja
poco a poco la escalera,
que yo voy por las pistolas. 455
DON SEVERO
Cuidado no te detengas.

 (Aparte.) 

Bueno es que un loco me obligue
a hollar por la vez primera

 (Yéndose.) 

mis principios. ¡Qué remedio
tiene! Y ¿quién tiene paciencia 460
para sufrir sin motivo
dicterios, insultos, befas
y provocaciones? Vaya,
ya no extraño que sucedan
dos mil lances cada día, 465
y que un hombre de prudencia
sin gustar de espadachines,
muchas veces lo parezca.


Escena VI

 

DON CARLOS, DON FERMÍN, COLASA, DOÑA TOMASA y DON PEDRO.

 
DON CARLOS
Señores, oíd, escuchad
al rey de armas.
  —106→  
COLASA
¿Qué me ordena?
470
DON FERMÍN
¿Qué quieres?
DON CARLOS
Sólo deciros
en dos palabras y media,
que gracias a mis ardides,
y a su ninguna experiencia,
tenemos ya al señor mío 475
cogido en la ratonera;
que vamos desafiados,
que las pistolas no llevan
sino pólvora, que así
es probable que no muera 480
ninguno, que arrepentidos
de nuestra injusta pendencia,
juraremos olvidarla;
y yo lleno de terneza
a mi Flora cederé, 485
y mis derechos con ella;
pero como siempre es bueno
que nada de esto lo sepan
ustedes por disimulo,
irá, que quiera o no quiera, 490
a pasar toda la noche
al garito de la Pepa.
—107→
El fastidio, la ocasión,
y cierta condescendencia
que se debe a los extraños, 495
harán que juegue, y que pierda
el poco o mucho dinero
que lleve en la faltriquera;
y aburrido y descontento
lo traeré cuanto amanezca 500
a que ustedes, padres graves,
pongan fin a la comedia.


Escena VII

 

DON FERMÍN, DON PEDRO, COLASA y DOÑA TOMASA.

 
DON FERMÍN
Carlos, mira, escucha, aguarda.
COLASA
Sí, llame usted a otra puerta,
que según va no le alcanza 505
una bala de escopeta.
DON FERMÍN
¡Válgame Dios con el chico!
DON PEDRO
¿Cuál era la intención vuestra
en detenerlo?
  —108→  
DON FERMÍN
No sé.
Estas armas me revientan, 510
que al fin el diablo las carga.
DON PEDRO
Déjese usted de simplezas.
¿No las ha visto cargar?
DON FERMÍN
Sí; pero...
DON PEDRO
¿Pero qué?
DON FERMÍN
¡Buena
pregunta! Al fin son pistolas. 515
DON PEDRO
Buenas noches.
DON FERMÍN
Qué ¿nos deja
usted?
DON PEDRO
Pues ¿hay que velar
algún enfermo?
  —109→  
DON FERMÍN
Quisiera
saber en lo que paraba.
DON PEDRO
Amigo, larga la lleva 520
usted entonces; porque
ahora son las diez y media
y hasta las siete lo menos...
DON FERMÍN
Según eso, me aconseja
usted me desnude.
DON PEDRO
Y que
525
duerma usted a pierna suelta.
Fuera lo demás locura.
DON FERMÍN
No sé si podré.
DON PEDRO
Agur.
DON FERMÍN
Ea,
hasta mañana temprano,
¿no es verdad?
DON PEDRO
Sin duda.
  —110→  
DON FERMÍN
Buenas
530
noches. Nicolasa, alumbra
al señor...

 (A TOMASA.) 

Tú ¿no te acuestas?
DOÑA TOMASA
¿Por qué no?
DON FERMÍN
Como es tu novio.
DOÑA TOMASA
¿Qué importa para que duerma?
Demasiado velaré 535
luego que ya no lo sea;
porque entonces los cuidados,
ya ve usted, siempre desvelan.
DON FERMÍN
Tienes razón, hija mía,
duerme bien, y toma fuerzas 540
para sufrir los cuidados
que, según dices, te esperan.