1
A raíz sobre todo de las tesis de B. Netanyahu, The Origins of the Inquisition in Fifteenth Century Spain, Nueva York, Random House, 1995. Ampliamente reseñado por Francisco Márquez Villanueva, «El laberinto sin salida de la Inquisición», Saber/Leer, 95 (1996), pp. 8-9.
2
Fray Hernando de Talavera, Católica impugnación, estudio preliminar de Francisco Márquez, edición y notas de Francisco Martín Hernández. Espirituales Españoles (Barcelona, Juan Flors, 1961). Reseña por Juan B. Avalle Arce, Romance Philology, 29 (1965), pp. 384-391; J. Meseguer Fernández, Verdad y Vida, 88 (1964), pp. 703-718. Fray José de Sigüenza dio sumaria y cauta noticia de la obra en su Historia de la Orden de San Jerónimo (1600). Las primeras noticias modernas sobre la misma fueron aportadas por Eugenio Asensio, «El erasmismo y las corrientes espirituales afines», Revista de Filología Española, 36 (1952), pp. 31-99 (p. 57). Posteriormente, Francisco J. Lobera Serrano, «Los conversos sevillanos y la Inquisición», Cultura Neolatina, 49 (1989), pp. 7-53.
3
Doña Isabel residió en la ciudad, con algunas cortas ausencias, entre el 25 de julio de 1477 y el 2 de octubre de 1478. Don Fernando la acompañó, pero con ausencias más prolongadas, desde el 25 de agosto de 1477 al 10 de febrero de 1478 y del 13 de abril hasta el 2 de octubre del mismo año. Antonio Rumeu de Armas, Itinerario de los Reyes Católicos, Madrid, CSIC, 1974.
4
Crónica, de los Reyes Católicos, edición de Juan de Mata Carriazo, Madrid, Espasa-Calpe, 1943), 1, p. 335. Para un resumen al día de estos acontecimientos, J. Meseguer Fernández, «El período fundacional. I. Los hechos», en Joaquín Pérez Villanueva y Bartolomé Escandell Bonet, Historia de la Inquisición en España y América, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos-Centro de Estudios Inquisitoriales, 1984) 1, pp. 281-421 (295-297).
5
Su actitud hacia la Inquisición ha sido muy discutida desde José A. Llorente, para quien resulta en conjunto adverso a la misma, en su «Memoria histórica sobre cuál ha sido la opinión nacional de España acerca del tribunal de la Inquisición» (Madrid, 1812), en Lorente, la Inquisición y los españoles, Madrid, Editorial Ciencia Nueva, 1967, pp. 42-44. «Sin fundamento se atribuye el consejo [de introducir la Inquisición] al cardenal Pedro González de Mendoza»
, escribe J. Meseguer Fernández, «El período fundacional. I. Los hechos» (p. 282). La amplitud de criterio del Cardenal en estas cuestiones viene asegurada por el hecho de que Fernando del Pulgar pudiera dirigirle abiertamente la carta en que desdeñosamente comenta el estatuto implantado en Guipúzcoa contra los conversos (Letras, XXXI). Otros aspectos o indicios en el mismo sentido, Francisco Márquez Villanueva, Investigaciones sobre Juan Álvarez Gato, Madrid, Real Academia Española, 1960, pp. 99 y 126-127.
6
En cuanto personaje fundamental para el reinado de los Reyes Católicos lo mismo que para la historia religiosa de su tiempo, cabe decir que su estudio se halla todavía en la etapa de comienzos. Por mucho tiempo la fuente principal ha sido la famosa Breve suma o biografía contemporánea por su discípulo Alfonso Fernández de Madrid, ahora reeditada con documentación iconográfica por Félix G. Olmedo y Francisco Javier Martínez Medina, Vida de fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada, Universidad de Granada, 1992. El siglo XIX conoció la de Pedro de Alcántara Suárez y Muñano, Vida del venerable D. Fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada, Madrid, 1866 y la disertación de Albert Du Boys, Fernando de Talavera, archevêque de Grenade poursuivi par l'Inquisition, Paris, Académie des Sciences Morales et Politiques, 1867. Interés renovado tras Francisco Márquez Villanueva, «Fray Hernando de Talavera», en Investigaciones sobre Juan Álvarez Gato, capítulo IV, pp. 105-154. La capital importancia de Talavera como cerebro del magno proyecto eclesiástico de los Reyes Católicos queda ahora bien estudiada por Jesús Suberbiola Martínez, Real Patronato de Granada. El arzobispo Talavera, la Iglesia y el Estado Moderno. Estudio y documentos, Granada, Caja General de Ahorros, 1985. Luis Resines, Hernando de Talavera, prior del monasterio de Prado, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1993.
7
Católica impugnación, p. 69. Residió la reina en Valladolid entre el 1 de marzo de 1481 y el 4 de abril del mismo año. Don Fernando se hallaba mientras tanto ocupado en sus reinos aragoneses. La impugnación de fray Hernando de Talavera hubo de escribirse por tanto entre dichas fechas y la de 1484, en que fue nombrado obispo de Ávila (dignidad que nunca allí invoca), con mayor probabilidad hacia la post quem que no a esta última.
8
Tiende a supervalorar doctrinalmente el libelo F. J. Lobera Serrano, contrario a su consideración «como una exposición completa y orgánica de la teología del grupo de conversos sevillanos»
(«Los conversos sevillanos y la Inquisición», p. 50). Podrá tal vez ser así lo mismo que no serlo, pues se carece de todo ulterior ni más amplio apoyo para saber acerca de la existencia ni el carácter de dicha postulada teología.
9
Católica impugnación, edición citada, p. 113. Se refieren a la misma los demás textos en adelante citados.
10
Puede verse el resumen de Alisa Mehuyas Ginio, «La polémica cristiana adversus judaeos en España a fines de la Edad Media», El Olivo, 17 (1993), pp. 5-23.