Herida de amor [fragmento]
Sor Úrsula Micaela Morata
Estando una noche en el coro con la comunidad haciendo la estación, sentíme fuertemente herida del divino amor. Quedéme toda transformada en mi amado. Recibí las divinas influencias que perdía los sentidos. Habiéndome salido la comunidad, me quedé en el coro y tocando a recoger oí. Y volviendo en mí, me salí del coro, mas tan absorta que no era posible el dormir. Parecía mi corazón un volcán de fuego que me hacía sudar, aunque era invierno.
Teníame mandado mi Padre espiritual que durmiese. Díjele a mi divino Señor: Esposo mío, ¿cómo tengo de hacer y cumplir con la obediencia que tengo?
Respondióme en lo más íntimo de mi alma, que me decía: Querida esposa mía, yo dejé el seno de los regalos y dulzuras de mi Eterno Padre por bajar a la tierra, hacerme hombre por obedecer y morir por los hombres. Tú haz de tu parte y obedece y procura desnudarte del gusto y consuelo que recibes.
Pues, Esposo mío, respondíle: ¿cómo lo tengo de hacer si no puedo, aunque más fuerza me haga para resistir?
Respondióme mi Señor: Querida Esposa mía, échate y descansa en mi pecho y entre mis brazos te tendré y dormirás y no cesará tu corazón de amarme.
Echéme en el pecho de mi amado y ardía más en las llamas del divino amor, tanto que me quemé. Me quejaba amorosamente, porque en tan dulces coloquios de amor había de resistir sus divinas influencias y las ternuras que mi corazón agradecido quería corresponder, aunque nunca puedo yo corresponder a lo mucho que debo a mi divino Señor. Mas, en lo que podía, me era fuerza resistir, y cuanto más resistía, más abundaban los raudales de su gran misericordia. Junto con el gozar padecía, y no poco, que de la fuerza del resistir me dio un dolor en el pecho: quedóme una destilación que me ahogaba, con que me estaba toda la noche sentada y tenía más lugar para estarme con mi amado.
Todas las noches sentía las mismas influencias y sentimientos. Duraron mucho tiempo y duran siempre que mi Dios quiere.
Los afectos que me quedaron fue de amor de mi Dios y agradecimiento y deseos de más y más perfección y desnudez y obediencia. Mas todo se me pasa en deseos, porque nunca veo las obras, que es lo que más me aflige y me hace dudar y aumentar mis temores.