Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

11

Cf. Miguel Delibes, S.O.S. El sentido del progreso en mi obra, Barcelona, Destino, 1976. El discurso se encuentra recogido también en Un mundo que agoniza, Barcelona, Plaza Janés, 5.ª edic. en 1994.

 

12

Cf. «Encuentros con Miguel Delibes»; en Camp de l'arpa, núm. 81, pág. 58. Citado por Ramón García Domínguez, op. cit., pág. 54.

 

13

Delibes mismo consideró que el Diario de un emigrante no era otra cosa que la segunda parte de Diario de un cazador. Y como una sola novela piensa que podrían ser considerados ambos títulos Alfonso Rey quien, tras señalar que la afinidad de orden estructural entre ambas novelas es casi total, advierte que todo lo dicho en su estudio a propósito del Diario de un cazador es de aplicación al Diario de un emigrante. Cf. Alfonso Rey, La originalidad novelística de Delibes, Universidad de Santiago de Compostela, 1975, pág. 125.

 

14

Miguel Delibes, Prólogo al tomo II de su Obra Completa, ed. cit., págs. 14-15.

 

15

Manuel Alvar, El mundo novelesco de Miguel Delibes, Madrid, Gredos, 1987, pág. 17.

 

16

Cf. César Alonso de los Ríos, op. cit., pág. 155. La pesca y Lorenzo, como es conocido, acabaron por originar dos libros diferentes: Mis amigas las truchas (Del block de notas de un pescador de ribera) apareció en 1977, y Lorenzo, ya jubilado y arrastrado por la sociedad de consumo, volvió a sacar a la luz su diario a los cuarenta años de haberlo hecho por primera vez. Véase Diario de un jubilado, Barcelona, Destino, 1995. La profunda unidad existente entre las tres novelas protagonizadas por el antiguo bedel -cazador, emigrante, jubilado- llevó a la editorial Destino a publicar ese mismo año y conjuntamente las tres obras bajo el título común de Los diarios de Lorenzo.

 

17

Miguel Delibes, Un novelista descubre América (Chile en el ojo ajeno), Madrid, Editora Nacional, 1956, pág. 121. Las palabras citadas, con las que comienza el capítulo XII de esta obra, no aparecen en Por esos mundos. Sudamérica con escala en las Canarias, nueva edición del libro de viajes sobre Chile que incluye además las impresiones del novelista sobre Canarias especialmente Tenerife. En 1961, año en que apareció esta nueva edición en la Editorial Destino, hacía ya tres años que el diario de Lorenzo emigrante era una realidad.

 

18

Manuel Alvar, refiriéndose al Diario de un emigrante, analiza el proceso por el cual criatura y creador, fundidos primero en el acto de gestación y después en la identificación de ambos ante un mundo desconocido, desembocará en un planteamiento nuevo: el novelista se convierte en su propia criatura y es condicionado por ella. Cf. Manuel Alvar, op. cit., págs. 16-18.

 

19

El trabajo de Marta Portal «Diario de un emigrante; una lectura sobre falsilla» señala algunas de las más llamativas coincidencias entre las dos obras delibeanas. Cf. Estudios sobre Miguel Delibes, Madrid, Universidad Complutense, 1983, págs. 203-213.

 

20

Al hilo de esta reflexión sobre la porosidad lingüística de Miguel Delibes señala Umbral lo que en su opinión constituye la clave de la fórmula novelística delibeana: «una suerte de ventriloquismo literario; una fabulosa capacidad de poner Voces». Cf. Francisco Umbral, op. cit., pág. 63.