21
Los Españoles de Toulouse no podían ser moros, porque eran hombres libres y, por tanto, cristianos. De haber sido castellanos, ¿por qué no llamarlos castellanos? Pero, por otra parte, ¿qué relaciones tenía Castilla, o León, con Toulouse, parea enviar allí sus repobladores? En las hablas langedocianas de hoy, aragonés se identifica con español: «constétes d'espagnol, côtelettes d'Espagnol, les oignons: l'espagnol aragonais, qui vient en Béarn et Biborre, est très sobre, ne manche que peu de viande et fait grande consommation d'oignons» (PALAY, Dictionnaire du Bearnais et du Gascon modernes [París 1961], s. v. espagnol).
22
Todas esas referencias en Mouvements, p. 9.
23
Por ejemplo, el homo de Hispania que construye un hospital cerca de Catelnau-Magnoac (Hautes Pyrénèes) en 1242, o el Guillaume l'Espagnol bordelés de 1289 (HIGOUNET, Mouvements, p. 9). Llamo la atención sobre el artículo ante el patronímico; pienso que, en tal caso, Español era una clara referencia al país de origen, no un apellido fosilizado como tal.
24
Cf. el mapa 3 en la p. 17 del artículo de Higounet, Mouvements.
25
Era medio hermano de Gastón de Bearne, primer señor de Zaragoza; en 1122 renovó el vasallaje que su padre había prestado -como señor de Bigorra- a Sancho Ramírez; poseyó bienes y tenencias en Aragón, que transmitió a sus herederos (LACARRA, Franceses en la Reconquista, ya cit., p. 70).
26
Citaré por ACHILLE LUCHAIRE, Recueil de textes de l'ancien dialecte gascon d'après des documents antérieurs au XIV siècle (París 1881), pp. 53-69. Esta edición enfrenta las versiones del Cartulario de Olorón y de los Fueros de Bearn.
27
En la misma colección se habla Espagnol, y Espagnou en el Cartulaire de saint Vicent de Lucq (Bassen Pyrén.), actas del XII, que no publica Luchaire. Cf. la edición de Barrau-Dilugo y Poupardin (Pau 1905), donde se corrige la segunda forma en Espagnou (cf. MARAVALL, art. cit., p. 346).
28
Grafías navarro-aragonesas. «Pirineos», IX (1953), p. 66. § 7d. Ahora en Estudios sobre el dialecto aragonés, § 6.4.
29
En El dialecto aragonés anticipé unas páginas de un trabajo que quedó inédito largo tiempo. No obstante, los nombres aducidos figuran en la p. 90 (§ 62.2 y nota 22) y ahora en mi compilación -donde completo lo que en un manual sólo fue apuntado (Estudios sobre el dialecto aragonés, I, § 80.1 y nota 42, ambos en la p. 144)-. Rafael Lapesa, en el prólogo a la obra de A. CASTRO, Sobre el nombre y quién de los españoles, se hizo cargo de la documentación.
30
Cf. MARAVALL, art. cit., p. 352.