| Veamos este oráculo
espantoso. |
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| Quiero apurarle, y de la edad
futura |
590 |
| embriagarme en el néctar
delicioso, |
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| o el cáliz agotar de su
amargura. |
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| Por su oculto poder arderá
sola |
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| esta lámpara,
dice...¡Harto la temo! |
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| Llena está de mi sangre
hasta la gola, |
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| y yo en mi sangre sin arder me
quemo. |
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| ¡Si atendiera al pavor la
vertería |
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| por no verla inflamarse! ¡Oh,
tiemblo y lucho |
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(La toca.)
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| con mi superstición!...
Aún está fría... |
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| ¡Si será un
impostor!... ¡Oh, tarda mucho! |
600 |
| Perdóname tan torpe
ceremonia, |
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| ¡oh cielo, para mí
siempre enemigo! |
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| No mires que al altar de
Babilonia |
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| me acerco impuro, sin contar
contigo. |
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| En tu bóveda azul, limpia y
serena, |
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| jamás pude leer de mi
fortuna |
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| ni una letra feliz; ni amiga y
buena |
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| brilló para don Pedro
estrella alguna. |
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| Siempre, sí, su escritura
fue siniestra; |
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| siempre se abrió su libro
tenebroso |
610 |
| por párrafo fatal,
dándome muestra |
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| de un porvenir aciago y
borrascoso. |
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| Perdona, sí, perdona si te
irrito |
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| otro poder diabólico
invocando, |
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| porque un calmante pronto
necesito, |
615 |
| y por do quier que voy lo voy
buscando. |
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| Si es mi sino fatal iré
sereno |
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| a sepultarme en su tremendo
abismo. |
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| Quiero saberlo, sí,
contrario o bueno. |
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| para luchar con él con
heroísmo. |
620 |
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(Pausa.)
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| Ya hierve este licor
emponzoñado: |
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| ya de la mecha en derredor se
apila: |
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| ya trepa por sus hilos
inflamado |
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| ¡Ay, medroso mi
espíritu vacila! |
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(Empieza a inflamarse la lámpara con un color rojizo
y siniestro, con cuyo resplandor se colora todo el
teatro.)
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| ¡Acúdeme, valor!...
Brotó la llama... |
625 |
| Ven mis pupilas a su luz
apenas |
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| los objetos... ¿Qué
es esto?... ¿quién derrama |
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| el fuego de un volcán dentro
mis venas? |
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| Próximas a saltárseme
las siento |
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| Me acosa el corazón
abrasadora |
630 |
| de venganza la sed;... y el
pensamiento |
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| me desgarra una idea
asoladora. |
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(DON PEDRO vuelve
los ojos desesperado a todas partes. La sombra de DON ENRIQUE, materializando su idea
recóndita, aparece en lo alto del torreón, bajando
poco a poco hasta quedarse enfrente de él.)
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| ¡Enrique! Siempre Enrique...
siempre ese hombre. |
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| Di: ¿qué quieres de
mí, bastardo infame? |
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| ¿Está escrito mi
horóscopo en tu nombre? |
635 |
| ¿Por qué me asaltas
sin que yo te llame? |
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| Ese puñal que abarcas con tu
mano |
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| ¿lo guardas para
mí?... ¡Cuán torbo brilla! |
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| ¡Guárdale, por piedad,
guárdale, hermano!... |
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| Mas no; mentí, bastardo de
Castilla. |
640 |
| No le escondas: levántale;
te aguardo. |
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| Ven, si te atreves, a amagar mi
seno, |
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| y esprimiré en mis brazos
¡vil bastardo! |
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| de tu ruin corazón todo el
veneno. |
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| ¡Ven, ven! Yo soy don Pedro
de Castilla, |
645 |
| y aunque infame y traidor venzas al
cabo, |
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| no creas, no, que tu valor me
humilla. |
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| Yo nací tu señor, y
tú mi esclavo. |
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| ¿No lo oyes?... De rodillas,
miserable. |
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| ¿Te niegas?... Tu
sardónica sonrisa |
650 |
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(Sonríe.)
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| me mueve a compasión... y me
precisa |
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| a volverte esa risa
abominable. |
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| Mírame sonreír...
mírame y huye, |
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| porque a la luz de mis ardientes
ojos |
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| tu ser se pulveriza y se
destruye... |
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| Ni rastro he de dejar de tus
despojos. |
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| Mas ¡ahí estás
aún!... ¿Qué esperas, sombra, |
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| sonriéndome siempre?...
¿Qué me quieres? |
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| Tu sonrisa me irrita, no me
asombra. |
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(Sonrisa
convulsiva.)
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| Yo me río también
de... que me esperes. |
660 |
| Espera, sí, vasallo, espera,
espera; |
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| mas no, no: huye de mí,
desaparece. |
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| Tu sonrisa infernal me
desespera; |
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| tu mirada voraz me desvanece. |
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| Huye: me das horror... huye al
abismo. |
665 |
| No temo tu presencia; me
fascina. |
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| Te estoy viendo reír, y hago
lo mismo; |
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| pero esta risa cruel ¡ay! me
asesina. |
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(Cae en la piedra sentado, y sigue
con su risa convulsiva hasta que apagándose la
lámpara desaparece la sombra, y cae sin
sentido.)
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