Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Anterior Indice Siguiente




ArribaAbajoJornada II

 

Audiencia del REY.

 

Escena I

 

El REY, DON GUTIERRE.

 
DON GUTIERRE
Esto Toledo ha pedido.
REY
¿Mi hermano Enrique se ampara
de Toledo?
DON GUTIERRE
A Trastamara
pasaba, y le ha detenido
la ciudad, creyendo en vano, 5
fiada de glorias tantas,
que poniéndose a tus plantas,
vuelva a tu gracia tu hermano.
Esta es su carta.
REY
No puedo
templar con él mi pasión. 10
No es mala la intercesión;
que estimo mucho a Toledo.
DON GUTIERRE
Esta es del Conde, tu hermano.
REY
Guardadla para después.
Poderoso afecto es 15
la ira de un pecho humano;
de tres hermanos estoy
enojado y ofendido;
sólo mi furor olvido
cuando miro lo que soy. 20
Mis reinos alborotados
hoy por su causa se ven;
yo haré que quietos estén
cuando queden arrancados
(porque tumulto no haya) 25
de Llerena don Fadrique,
y de Astorga don Enrique,
y don Tello de Vizcaya.
¿A Alcalá se despachó?
DON GUTIERRE
Ya viene Tello García. 30
REY
¡Que este hombre en mi reino había,
y no lo supiese yo!
Mas como vivo en Sevilla,
de quien Alcalá está lejos,
ve sólo el sol en reflejos 35
esta parte de Castilla.
DON GUTIERRE
Dicen que es hombre valiente.
REY
Yo lo he oído, y cuando veo
que él lo publica, lo creo
muy dificultosamente. 40
DON GUTIERRE
Diez hombres juntos escucho
que huyen de sólo su espada.
REY
Si son pícaros, no es nada,
y si son hombres, es mucho;
porque si tienen alientos, 45
reñir con dos es blasón,
y cuando pícaros son,
lo mismo es diez que docientos.
Mirad quién espera audiencia.
DON GUTIERRE
Ya, Señor, entrando van. 50


Escena II

 

Un SOLDADO, un CONTADOR. Dichos.

 
SOLDADO
Yo, Señor, soy capitán,
con veinte años de experiencia;
que en la guerra con el moro
la hambre y sed me han enseñado
que hallar no puede el soldado 55
la piedra de hacer el oro.
Pues deseando tener
con qué pasar como honrado,
aunque mi sangre he sembrado,
no he cogido qué comer. 60
Y siempre con las divisas,
de que cubierto me hallas,
he reñido más batallas
que me he mudado camisas.
Algún modo de vivir 65
por tantos servicios pido;
que el que yo hasta aquí he tenido
es el modo de morir.
REY
Con cuidado quedo.
SOLDADO
O infiel
he sido, o mal despachado, 70
pues cuanto yo he peleado
es porque vivas sin él;
y es de entrambos molestado,
cuando vengo a pretender,
irme yo sin qué comer, 75
y quedar vos con cuidado.
REY
Bien está.
CONTADOR
Yo soy, Señor,
de vuestra alteza premiado,
hijo de Andrés de Alvarado,
que fue vuestro contador; 80
y porque os sirvió tan bien,
vuestra piadosa atención
me dio la administración
de alcabalas de Jaén.
Y para cuatro años van 85
que a este oficio asisto atento.
REY
No estaréis vos tan hambriento
como el pobre capitán.
CONTADOR
La de Murcia vacó ayer,
y por mi servicio pido 90
me mejoréis de partido.
REY
Y ¿es servicio enriquecer?
CONTADOR
Pues ¿no os sirve mi cuidado?
REY
No es sino pedir de vicio,
pues me alegáis por servicio 95
lo que por premio os he dado.
Si justa merced fue aquélla,
y la estáis gozando ya,
servirla bien servirá
de conservaros en ella. 100
No llaméis a la desdicha
y vuestro oficio gozad;
que tener comodidad
no es menester, sino dicha.
A ese capitán le den 105
aquesa administración.
SOLDADO
Señor, es mucha razón.
CONTADOR
Miradlo, Señor, más bien;
que no tendrá suficiencia
quien esto no ha ejercitado. 110
REY
Para estar acomodado
cualquiera tiene experiencia.
De ayuda de costa os den
docientos escudos luego.
SOLDADO
Logres tu reino en sosiego 115
la edad de Matusalén;
y pues hoy tal dicha gano,
sea cabal el interés,
dándome, Señor, los pies.
REY
No os daré, sino la mano. 120

 (Dale la mano.)  

SOLDADO
Quedo, Señor, que me muero;
soltad, vive Dios, u osado...
REY
Así quiero yo el soldado.
SOLDADO
Y así yo los reyes quiero.
 

(Vase con el CONTADOR.)

 


Escena III

 

DON RODRIGO, el REY, DON GUTIERRE.

 
DON RODRIGO
A vuestras plantas, Señor... 125
Mas ¡qué miro!
REY
No os turbéis;
alzad, decid, ¿qué queréis?
DON RODRIGO
Reverencia es el temor;
pero ya habiéndoos mirado,
pues de mi queja noticia 130
tenéis, con pedir justicia,
quedáis, Señor, informado.
REY
Que digáis la queja es ley.
DON RODRIGO
Ya que la sabéis infiero.
REY
La oí como pasajero, 135
y la ignoro como rey.
DON RODRIGO
Pues, Señor, Tello García,
el rico-hombre de Alcalá,
aquel a quien nombre da
del poder la tiranía, 140
a mi esposa me robó
del modo que ya supisteis.
REY
Si vos se lo consentisteis,
también lo consiento yo.
DON RODRIGO
Quitóme la espada, y ciego 145
me atajó acción tan honrada.
REY
Y ¿os quitó también la espada
que pudisteis tomar luego?
DON RODRIGO
Yo de su poder no puedo,
señor, mi agravio vengar. 150
REY
¿Luego se viene a quejar
no la injuria, sino el miedo?
DON RODRIGO
Esto, Señor, no es temer,
sino el poder de su nombre.
REY
Y cuando está solo ese hombre, 155
¿riñe con él el poder?
DON RODRIGO
Pues cuando justicia os pido,
¿que riña con él mandáis?
REY
Yo no quiero que riñáis,
sino que hubierais reñido. 160
DON RODRIGO
No quise, aunque fuera airosa
la acción, darla esa malicia.
REY
No va contra la justicia
el que defiende a su esposa;
y habiéndolo ya intentado, 165
de no haberlo conseguido
quedabais más ofendido,
mas veníais más honrado;
que yo, atento a la razón,
podré mandarle volver 170
a ese hombre vuestra mujer,
pero no a vos la opinión.
DON RODRIGO
Pues cobrarála mi pecho.
REY
Ya os costará mi castigo
si lo hacéis; que agora os digo 175
que no estuviera mal hecho.
Andad, que su sinrazón
castigaré.
DON RODRIGO
Y ¿no podré,
pues sin ella quedaré,
cobrar yo antes mi opinión? 180
REY
Sí y no.
DON RODRIGO
Pues ¿cuál haré yo
entre un sí y un no que oí?
REY
Don Pedro dice que sí,
y el Rey os dice que no.
DON RODRIGO
Pues ya que en mi honor infiero 185
tal mancha, lavarla es ley;
que aunque me amenaza rey,
me aconseja caballero.

 (Vase.) 



Escena IV

 

DOÑA LEONOR, INÉS. El REY, DON GUTIERRE.

 
DOÑA LEONOR
Si de la justicia el celo
al Rey, Inés, no le mueve, 190
no hay a culpa tan aleve
más tribunal que el del cielo.
DON GUTIERRE
Mirad que el Rey os espera.
DOÑA LEONOR
Ya yo llego. Mas (¡ay Dios!)
¿este es el Rey?
REY
¿Quién sois vos?
195
DOÑA LEONOR
Habiéndoos visto, quisiera
que vuestra piedad atenta
me excusase, gran Señor,
la vergüenza y el dolor
de referiros mi afrenta; 200
que sin decir mi bajeza,
no puedo a Tello García
culpar, pues su tiranía
comienza de mi flaqueza.
REY
Basta, ya tengo noticia 205
de donde su error comienza;
no os ha de costar vergüenza
el que yo os haga justicia.
DOÑA LEONOR
Pues, Señor, ya que sabéis
su delito y mi desdicha, 210
pues a no ser él ingrato
no fuera culpa la mía;
ya que sé que sois testigo
de sus soberbias esquivas,
pues se atrevió su desprecio 215
a vuestra persona misma,
supondré en mi propia queja
la ofensa vuestra y la mía;
que aunque a vos no llega el daño
con que yo soy ofendida, 220
la circunstancia sí llega;
que el que el honor tiraniza
de los humildes vasallos,
desprecia en vuestra justicia
el poder que los ampara 225
y el brazo que los castiga.
Y para que más os mueva
las iras que os justifican
(que aun en Dios las suponemos
cuando son justas las iras), 230
sabed, Señor, que a esas plantas
me traen las lágrimas mías,
llorando más en mi afrenta
infamias que tiranías.
Apenas, Señor, salí, 235
de su casa despedida,
con las injurias que visteis,
cuando a pedir vengativa
justicia de tanto agravio,
mi justo enojo camina; 240
y estando para Madrid
previniendo mi familia,
al coche con sus criados
llegó don Tello García,
y maltratando los míos, 245
hasta mi persona misma
padeció el desprecio infame
de sus manos atrevidas.
Desjarretaron las mulas
y el coche hicieron astillas, 250
diciendo: «Si hay rey que pueda
castigar mis demasías,
entre las otras, de aquesta
venganza también le pidan.»
Yo de su furor huyendo, 255
no busqué prevención digna;
que no siendo la decente
posible, hallé la precisa.
Sin decoro, Señor, vengo,
que no dejó mi desdicha 260
en mi honor ni en mi respeto
parte que no esté ofendida.
Defendedme, gran Señor,
de quien no sólo me quita
el honor, pero también 265
la queja me tiraniza.
Porque mi dolor os busca
para quejarme, se irrita;
y me dobla las afrentas
porque lloro mi desdicha. 270
Quitarle al dolor la queja
es la postrer tiranía;
que al golpe, Señor, que hiere,
¿quién el sonido le quita?
Deste agravio la venganza, 275
a vos, Señor, os obliga;
que vos sois el agraviado,
aunque yo soy la ofendida.
A quien de satisfacerse
no es capaz, si bien se mira, 280
el agravio no le ultraja,
aunque la ofensa le oprima.
En tanto la injuria afrenta,
en cuanto en quien la reciba
hay respeto que se pierde, 285
y riesgo que no se mira.
Por esto al que está sin armas
no le afrenta, aunque le irrita,
la injuria, porque le falta
el brazo que la resista. 290
Luego si en mí no hay poder
para resistir sus iras,
no es mi pecho a quien agravian,
aunque es él a quien lastiman,
sino el vuestro; porque siendo 295
quien al humilde apadrina,
y cuando en vos su defensa
es obligación precisa,
el que al inferior ultraja,
pierde con su tiranía 300
a vuestro amparo el respeto,
y el temor a la justicia,
que es en vuestra regia mano
la rienda con que caminan
con freno los poderosos, 305
y los humildes con guía.
No se desboque, Señor,
su soberbia a su malicia,
pues vuestro imperio asegura
que su furor le reprima. 310
Y no os fiéis del decoro
de vuestra soberanía;
que quien no os teme, Señor,
os amaga, aunque no os tira.
Y cuando el caballo corre 315
desbocado, no peligra
solamente el que atropella,
sino el que lleva en la silla.
Caiga esta soberbia planta,
que ya crece tan altiva, 320
que subiendo como trono,
ya como nube os eclipsa.
Y si como buen cultor,
no está tan endurecida,
que podáis cortar las ramas 325
de su soberbia, y se humilla
de suerte que no haga sombra
a las flores que marchita,
porque luz no les usurpe,
dejándole las precisas, 330
cortad las ramas ociosas;
y sin ser estorbo viva,
porque se enlace con él
la yedra que se le arrima.
Pero por mi honor os pido 335
que templéis la medicina,
sin usar de la violenta
hasta probar la benigna.
Córtese el brazo, Señor,
si todo el cuerpo peligra, 340
mas no quede manco y feo,
si a su sanidad no implica;
porque cuando a vuestras plantas
mis lágrimas solicitan
de mi dolor el remedio, 345
de mi decoro la vida,
la salud de mi dolencia,
y el descanso a mis fatigas,
Rey, padre y médico os halle;
y curando mi desdicha, 350
dando remedio a mi afrenta
y amparando mi justicia,
por vuestro honor mismo sea
regalo la medicina.
REY
Tan justo enojo provoca 355
en mi pecho esta noticia,
que me he menester yo todo
para refrenar mis iras;
mas yo daré en su castigo
circunstancias tan medidas 360
a su tirana altivez,
que su soberbia se rinda.
Ya yo estoy bien informado,
y espero a Tello García.
Esperadle vos también; 365
que pues venís a pedirla
hoy, antes que de palacio
salgáis, os haré justicia.
 

(Vase con DON GUTIERRE.)

 


Escena V

 

DOÑA LEONOR, INÉS.

 
INÉS
¡Qué severidad, Señora!
¿Si hace nuestra fantasía 370
la majestad en los reyes?
Porque cuando allá en la villa
le vimos, me pareció
tan hombre, que yo podía
determinarme a tentarle; 375
y acá es una estatua viva,
que yo pensé al escucharle
que hablaba de la otra vida.
DOÑA LEONOR
Tanto el oficio de rey
a la persona autoriza, 380
que se ve como deidad
al que como rey se mira.
Mas ¡ay Inés! ¿no es don Tello
el que viene?
INÉS
Y su familia,
que es más que la de Noé; 385
mas yo pienso que es la misma,
porque es todo cuanto hace
efecto de lo que brinda.


Escena VI

 

DON GUTIERRE, DON TELLO, PEREJIL, acompañamiento; todos a la puerta. DOÑA LEONOR y INÉS, que se retiran.

 
DON GUTIERRE
Desde aquí habéis de entrar solo.
DON TELLO
Un rico-hombre de Castilla, 390
para entrar a hablar al Rey,
con sus deudos se autoriza:
todos han de entrar conmigo,
que esto es preeminencia mía.
Y caso que no lo fuera, 395
basta el ser de mi familia;
que vienen aquí escuderos
de nobleza tan antigua,
que al Rey no le deben nada.
PEREJIL
Y el Rey es quien debería, 400
si se ajustase la cuenta;
que aquí está una pobre hormiga,
que tuvo un padre tan noble,
que estuvo toda su vida
vertiendo sangre por él. 405
DON GUTIERRE
Muy gran soldado sería.
PEREJIL
No fue sino quien mataba
las aves de su cocina.
DON TELLO
Entren todos.
DON GUTIERRE
No entre nadie;
cerrad esa puerta aprisa. 410
Aquí ha de salir el Rey,
espere vueseñoría.
 

(Vase con el acompañamiento y cierran la puerta.)

 


Escena VII

 

DON TELLO, PEREJIL; DOÑA LEONOR y INÉS, retiradas.

 
DON TELLO
¿Qué es que espere? ¿Yo esperar?
Pues el Rey de mi venida
¿no estaba ya prevenido? 415
Cuando que venga me avisa,
¿con tal desprecio me trata
cuando a la persona misma
del conde de Trastamara,
su hermano, es igual la mía 420
en el asiento y el trato?
¿Yo esperar?
PEREJIL
Si bien lo miras,
todo es llamarte judío.
DON TELLO
Volverse a Alcalá imagina
sin hablarle mi despecho. 425
PEREJIL
Déjalo para otro día,
que ahora no querrá la guarda.
DON TELLO
¿Qué guarda?
PEREJIL
¿Qué? la amarilla,
que tiemblo della.
DON TELLO
¿Por qué?
PEREJIL
Yo la tengo antipatía, 430
porque es del color del miedo.
DON TELLO
¡Que a mí me cierren!
PEREJIL
Malicia
es cogerte en ratonera,
y imagino...
DON TELLO
¿Qué imaginas?
PEREJIL
Que han de soltarnos al gato. 435
 

(Repara DON TELLO en DOÑA LEONOR.)

 
DON TELLO
Mas ¿quién es?
PEREJIL
¡Santa Lucía!
Vive Dios, que este es el queso;
pescáronnos en la mina.
DON TELLO
¡Quién es?
PEREJIL
¿No sois vos Leonor?
 

(DOÑA LEONOR y INÉS se presentan.)

 
DOÑA LEONOR
Yo soy la desconocida, 440
Don Tello, y vos el ingrato.
DON TELLO
Vendréis a pedir justicia.
DOÑA LEONOR
Sí vengo.
DON TELLO
¡Bueno, por cierto!
PEREJIL
Pues ¿te espantas de que pidan?
DON TELLO
Pues porque os desengañéis 445
ahora veréis lo que estima
el Rey hombres como yo,
en quien su imperio se fía.
DOÑA LEONOR
No es dudable, pues os llama.
PEREJIL
¿Cómo llamar? Nos convida 450
a almorzar, que le han traído
tocino de Algarrobillas.
INÉS
Sí será; mas podrá ser
que os haga mal la comida,
si coméis de convidados. 455
PEREJIL
Nadie en palacio se ahíta,
principalmente galanes,
que lo que comen suspiran.
DOÑA LEONOR
Con toda esa vanidad,
fío yo de la justicia 460
del Rey, que nos haga iguales.
DON TELLO
¿En qué?
DOÑA LEONOR
En distribuirla.
DON TELLO
¿Qué es iguales?
PEREJIL
¿Qué es iguales?
¡Igualársenos querían!
¿Somos nosotros gazapos 465
o perdigones de rifa?
DOÑA LEONOR
¿Tan difícil es?
PEREJIL
Y tanto,
que más presto igualaría
unos órganos el Rey,
que a mi amo con la misma 470
gran Cenobia; ¿qué es Cenobia?
Ni con la infanta Sevilla,
ni la Giralda; aunque fuera
más alta catorce picas
ni aún quince.
INÉS
Mire que es falsa.
475
PEREJIL
Por eso ustedes envidan.
DON TELLO
Perejil, deja esas locas.
DOÑA LEONOR
Inés, esta demasía
parará en mayor ultraje;
quitémonos de su vista. 480
INÉS
Vamos. Luego lo verédes.
 

(Vase con DOÑA LEONOR.)

 


Escena VIII

 

DON TELLO, PEREJIL; luego el REY y DON GUTIERRE.

 
PEREJIL
Agrájes lo pronostica,
pero el Rey sale, Señor...
DON TELLO
Vive Dios, que está corrida
mi vanidad de que el Rey 485
deste modo me reciba.
 

(Entra el REY leyendo una carta, y pasa por delante de DON TELLO sin reparar en él.)

 
DON GUTIERRE
Esa, Señor, es su carta.
REY
Mucho mi hermano me obliga.
DON TELLO
Perejil, ¡qué es lo que veo!
PEREJIL
Por las santas letanías, 490
que es este el buen Aguilera.
DON TELLO
¿Quién es?
PEREJIL
Él es por la pinta.
DON TELLO
Sin mí estoy de haberle visto.
PEREJIL
Ya te espera; llega aprisa.
REY
 (Lee.) 

«Cuando la ley del buen vasallo no me obligara al rendimiento que debo a vuestra alteza...»

DON TELLO
A vuestros pies, gran Señor, 495
está don Tello García.
 

(El REY le mira, y prosigue leyendo.)

 
REY

«La razón de vuestro hermano no me dejará faltar a esta obligación.»

DON TELLO
¿Qué puede ser esto? El Rey
no me oye o no me mira.
PEREJIL
Álcese el buen Aguilera.
DON TELLO
A vuestras plantas se humilla... 500
REY
 (Lee.) 

«Y para demostración de mi obediencia, espero licencia de vuestra alteza para ponerme a sus pies...»

DON TELLO
Si vuestra alteza, Señor,
en mí no ha puesto la vista...
PEREJIL
Sordo está el buen Aguilera.
DON TELLO
Que me miréis os suplica...
REY
 (Lee.) 

«Y para que si le enoja mi poca fortuna, castigue en mí, no la culpa, sino la desdicha...»

DON TELLO
Dé vuestra alteza la mano... 505

  (Aparte. 

¿Esto conmigo se estila?)
PEREJIL
Siéntese el buen Aguilera.
DON TELLO
Si vuestra alteza no mira...
REY
 (Lee.) 

«Que siempre en mí será de más precio su desenojo que mi vida. El conde de Trastamara

PEREJIL
Tampoco el buen Aguilera
usa en su casa el dar silla. 510
DON TELLO
Señor, llamado de vos...
REY
¿Quién es?
DON TELLO
Don Tello García.
REY
Guardad, Gutierre, esa carta.
 

(Vase con DON GUTIERRE.)

 


Escena IX

 

DON TELLO, PEREJIL.

 
PEREJIL
Este estilo es de Castilla.
DON TELLO
¿Desprecio a mí? Ya se abrasa 515
el corazón con más veras.
PEREJIL
Pues ¿quién son los Aguileras,
escuderos de mi casa?
DON TELLO
Pues ¿no lo son?
PEREJIL
Ya lo infiero.
DON TELLO
En mi sangre es cosa extraña. 520
PEREJIL
Mas, como es de la Montaña,
anda tonto este escudero.
DON TELLO
¿Con las vanidades mías
usa el Rey tal desagrado?
PEREJIL
Señor, le habrán ya informado... 525
DON TELLO
¿De qué?
PEREJIL
De tus niñerías.
DON TELLO
Todos, con semblante esquivo,
no hicieron caso de mí.
PEREJIL
Sí han hecho caso de ti,
pero ha sido acusativo. 530
DON TELLO
Pues desprecia mis trofeos,
cuando me haya menester
a Alcalá me vendrá a ver.
Vamos de aquí.


Escena X

 

El REY. Dichos.

 
REY
Detenéos.
DON TELLO
Señor, yo... porque resista 535
mi pecho... a vos el favor...
REY
Quien no me tiene temor
¿cómo se turbó a mi vista?
DON TELLO
Yo no me turbo.
PEREJIL
Es verdad,
que como no ha consumado, 540
aun no está recién casado.
REY

 (Aparte. 

Yo haré que os turbéis.) Llegad.

 (Deja caer un guante.)  

DON TELLO
A vuestros pies, gran señor...
El guante se os ha caído.
REY
¿Qué decís?
DON TELLO
Que yo he venido...
545
REY
¿Dúdolo yo?
DON TELLO
Si es favor,
cuando a besaros la mano
vengo, que el guante perdáis...
REY
¿Qué decís? ¿No me le dais?
DON TELLO
Tomad.

 (Levántale.) 

REY
Para ser tan vano,
550
¿os turbáis? ¿Qué os embaraza?
DON TELLO
El guante.

 (Dale el sombrero por el guante.)  

REY
Este es sombrero,
y yo de vos no le quiero
sin la cabeza.
PEREJIL
¡Zaraza!
REY
En fin,¿vos sois en la villa 555
quien al mismo Rey no da
dentro de su casa silla:
el rico-hombre de Alcalá,
que es más que el Rey en Castilla?
¿Vos sois aquel que imagina 560
que cualquiera ley es vana?
Sólo la de Dios es dina;
mas quien no guarda la humana,
no obedece la divina.
¿Vos quien, como llegué a vello, 565
partís mi cetro entre dos,
pues nunca mi firma o sello
se obedece, sin que vos
deis licencia para ello?
¿Vos quien vive tan en sí, 570
que su gusto es ley, y al vellas,
no hay honor seguro aquí
en casadas ni en doncellas?
Esto ¡lo aprendéis de mí!
Pues entended que el valor 575
sobra en el brazo del Rey,
pues sin ira ni rigor
corta, para dar temor,
con la espada de la ley.
Y si vuestra demasía 580
piensa que hará oposición
a su impulso, mal se fía;
que al herir de la razón
no resiste la osadía.
Para el Rey nadie es valiente, 585
ni a su espada la malicia
logra defensa que intente;
que el golpe de la justicia
no se ve hasta que se siente.
Esto sabed, ya que no 590
os lo ha enseñado la ley,
que vuestro error despreció;
porque después de ser rey,
soy el rey don Pedro yo.
Y si a la alteza pudiera 595
quitar el violento efeto,
cuyo respeto os altera,
mi persona en vos hiciera
lo mismo que mi respeto.
Pero ya que desnudar 600
no me puedo el ser de rey,
por llegároslo a mostrar,
y que os he de castigar
con el brazo de la ley.
Yo os dejaré tan mi amigo, 605
que no darme cuchilladas
queráis; y si lo consigo
a cuenta de este castigo
tomad estas cabezadas.

 (Dale contra un poste y vase.)  



Escena XI

 

DON TELLO, PEREJIL.

 
DON TELLO
¡Cielos, con tal deshonor, 610
a mí ultraje tan infame!
¡Que para esto el Rey me llame!
PEREJIL
¿Dolióte mucho, Señor?
DON TELLO
¡Ay de mí! sin alma debo
de sentir pena tan rara; 615
¿conmigo afrenta tan clara?
PEREJIL
Es por si has menester huevo.
DON TELLO
¡Que el Rey las manos osadas
ponga en tan nobles vasallos!
PEREJIL
Sabe que tienes caballos, 620
y te da las cabezadas.
DON TELLO
Más que el furor de sus manos,
siento que aje mis blasones.
PEREJIL
Apriétate en los chichones
unos cuartos segovianos. 625
DON TELLO
¿No pudiera la lealtad
vengarse deste furor,
sin que fuera deshonor
agraviar la majestad?
Que entonces de mi nobleza 630
el brazo se había de ver,
aunque juntase el poder,
el valor y la grandeza.
Mas si impulsos soberanos
ofenden al inferior, 635
¿qué valor es, si al valor
ata el respeto las manos?
Fuera en campaña, y no aquí,
y fuera el reñir blasón.
PEREJIL
Riñe tú con morrión; 640
que yo apostaré por ti.
DON TELLO
¿Qué dices, necio, villano?
¿Tú contra mí el labio mueves?
¿Ni aun con la queja te atreves
a lo que es poder tirano? 645
PEREJIL
Yo no hablo mal de su alteza.
DON TELLO
Pues, cobarde, ¿por qué no,
si me agravia?
PEREJIL
Porque yo
escarmiento en tu cabeza.
Mas ya que el darte le plugo, 650
vete, y teme la ocasión;
porque de algún coscorrón
se suele alzar un verdugo.
Y veslo aquí dicho y hecho,
porque por aquel postigo 655
viene aquí un tropel de guardas,
y es mala señal, por Cristo,
que tú no eres monumento.


Escena XII

 

DON GUTIERRE, DOÑA MARÍA, DOÑA LEONOR, INÉS, guardas. Dichos.

 
DON GUTIERRE
Entren, señoras, conmigo.
PEREJIL
No es nada lo que va entrando. 660
DON TELLO
¡Válgame el cielo! ¡qué miro!
¿Aquí está doña María?
PEREJIL
A fe que te la han traído
antes que ella haya llegado.
DON GUTIERRE
Don Tello, como ministro, 665
a quien esta diligencia
encarga el Rey, he venido
a que aquí reconozcáis
estas señoras.
PEREJIL
¡Qué lindo!
Con esto a mí me dan soga. 670
DON TELLO
Ya las he reconocido:
una, porque fue mi dama;
y otra, porque solicito
que sea mi esposa.
DOÑA LEONOR
Tened.
La dama, si habláis conmigo, 675
lo fue por vuestra traición;
porque yo del honor mío
dueño os hice, con palabra
de esposo.
DON TELLO
¿Quién os ha dicho
que yo lo niego? Es verdad. 680
DOÑA LEONOR
Pues si vuestra dama he sido,
a lo que es engaño vuestro
no llaméis intento mío.
DOÑA MARÍA
Y si hacerme vuestra esposa
queríais, no con motivo 685
de voluntad en mi afecto,
sino tirano y altivo,
robándome de mi esposo,
que os eligió por padrino.
DON TELLO
Todo es así; mas ¿qué importa 690
que yo de un pobre hidalguillo
quite o robe la mujer,
cuando, atento, se la quito
antes que su esposa sea?
DON GUTIERRE
De lo que habéis respondido 695
haré información al Rey.
DON TELLO
Decidle que yo lo digo;
y si esto tiene por culpa
que merezca su castigo,
se acuerde que le defiendo 700
sus reinos.


Escena XIII

 

DON RODRIGO; luego, el REY. Dichos.

 
DON RODRIGO
Arrepentido,
de cobarde, espero aquí
a don Tello; mas ¡qué miro!
Aquí están él y mi esposa.
Quien halla lo que ha perdido, 705
en cualquiera parte puede
cobrarlo, y el honor mío
está en tu vida.

 (Saca la espada.) 

DON GUTIERRE
¿Qué es esto?
PEREJIL
Que ha venido su marido.
DON GUTIERRE
El Rey sale; deteneos. 710
REY

 (Sale.) 

¿Qué es esto?
DON TELLO
Haberse atrevido
un hidalgo a mi persona,
por haber acaso visto
que no me da vuestra alteza
el honor de que soy digno. 715
DON RODRIGO
Yo le hallé aquí con mi esposa,
y aquí cobrarla he querido.
REY
Pues ¿en palacio? Prendedlos.
DON RODRIGO
Pues, Señor, ¿no me habéis dicho
que puedo cobrar mi honor 720
sin que cometa delito?
REY
No aquí ni en esta ocasión,
donde perdéis, atrevido,
a mi decoro el respeto,
y el temor a mi castigo. 725
Llevadlos. Y advertid vos
que es don Pedro el que lo dijo,
y quien os prende es el Rey.
DON TELLO
Yo solo las armas rindo
a vuestra alteza.
DOÑA MARÍA
Señor,
730
yo por mi esposo os suplico.
REY
Ya ninguno podrá serlo
de los dos; y así, os aviso
que os retiréis a un convento,
o busquéis otro marido. 735
DOÑA MARÍA
Temblando voy de su vista.

 (Vase.) 

DON GUTIERRE
Venid entrambos.
DON RODRIGO
Ya os sigo.
 

(Vase con los guardas.)

 


Escena XIV

 

El REY, DON GUTIERRE, DON TELLO, DOÑA LEONOR, INÉS, PEREJIL.

 
REY
Esperad, don Tello, vos.
Gutierre, ¿qué ha respondido
Don Tello a doña Leonor? 740
DON GUTIERRE
Que es verdad que la ha debido
su honor y la dio palabra
de ser su esposo.
REY

 (A DON TELLO.) 

Cumplidlo,
dándola luego la mano.
DON TELLO
Vos, Señor, de mi albedrío 745
no sois dueño.
REY
Así es verdad.
DON TELLO
Pues si yo contra mí mismo
no he de ser, dando la mano
a mujer que he aborrecido,
de mi hacienda, que lo sois 750
(cuando haya sido delito),
la podéis satisfacer,
sin violentar mi albedrío;
que en un hombre como yo,
sobrado será el castigo 755
de quitarme de mi hacienda
lo que parezca medido
para paga de su honor.
REY
Aceptar ese partido
toca a la parte, no a mí. 760
DOÑA LEONOR
Pues yo, Señor, no le admito;
que si el oro, siendo tanto
lo que la tierra atesora,
y las perlas que la Aurora
cuaja con líquido llanto, 765
se juntase agora a cuanto
don Tello me puede dar,
no bastaran a esmaltar
la mancha que hacerme intenta;
porque es un yerro la afrenta 770
que no se puede dorar.
Mientras palabra me dio
de esposo, honrada me infiere;
cuando dice que no quiere,
lustre y honor pierdo yo. 775
Para lo que prometió
tengo sobrada nobleza;
mire ahora vuestra alteza
si me la debe cumplir,
porque yo no he de salir 780
sin la mano o la cabeza.
DON TELLO
Los ricos-hombres no pueden
morir por esos delitos.
REY
¿Quién estableció esa ley?
DON TELLO
Privilegios concedidos 785
de reyes, abuelos vuestros,
a los que grandes nacimos.
REY
¿Serán más reyes que yo?
DON TELLO
No, Señor.
REY
Pues si lo mismo
soy yo que ellos, de la ley 790
es árbitro quien la hizo,
y yo la sabré guardar
cuando importe a mis motivos.
Y derogarla también,
para hacer justo castigo. 795
Si vos prometisteis ser
esposo suyo, cumplidlo,
porque no os arriesgue el alma
con la vida ese delito.
Mas si debéis o no hacerlo, 800
no me toca a mí inquirirlo,
sino a vuestro confesor;
consultadle ese peligro,
porque, que os caséis o no,
mañana, por plazo fijo, 805
os cortaré la cabeza.
Llevadle ahora al castillo.

 (Vase.) 



Escena XV

 

DON TELLO, DON GUTIERRE, DOÑA LEONOR, PEREJIL, INÉS.

 
DON TELLO
Cielos, ¡qué es esto que escucho!
PEREJIL
¡Cáscaras! dijo Andresillo.
DON TELLO
¿Aquí no hay apelación? 810
DON GUTIERRE
La de hacer lo que os ha dicho,
si importa a vuestra conciencia,
porque el Rey ha de cumplirlo.
DON TELLO
Bien podrá por la grandeza;
mas si pudiera mi brío, 815
depuesta la majestad,
que confieso que he temido,
yo hiciera...
DON GUTIERRE
Vamos; que es esto
justificar el castigo.
DON TELLO
En fin, ¿vamos a morir? 820
DOÑA LEONOR
¿Que en fin, don Tello, has querido
dar primero la cabeza
que la mano?
DON TELLO
Ya es preciso
lo que el poder quiere.
PEREJIL
Inés,
si te acuerdas, pues ha sido 825
todo manos y cabezas,
¿fue en sábado este delito?
INÉS
Si tú hubieras dicho lunes,
no hubiera en sábado sido.
PEREJIL
Mal haya mi lengua infame. 830
DON TELLO
Ya no hay que tratar, amigo,
sino de enmendar el yerro.
DOÑA LEONOR
Si eso intentas, aun resquicio
abre a la piedad el ruego.
DON TELLO
Ya no podrás conseguirlo. 835
DOÑA LEONOR
Pues ¿tú querrás ser mi esposo?
DON TELLO
No lo querrá el albedrío;
mas querrálo la violencia.
DOÑA LEONOR
Pues yo a hallar piedad me obligo.
DON TELLO
Ya, Leonor, será imposible. 840
DOÑA LEONOR
¿Por qué?
DON TELLO
Porque el Rey lo ha dicho.
DOÑA LEONOR
La amenaza no es palabra.
DON TELLO
Téngole muy ofendido.
DOÑA LEONOR
¡Ah, don Tello, a qué mal tiempo
reconoces tus delitos! 845
DON TELLO
¡Ah, Leonor, qué tarde vuelvo
a mi olvidado cariño!
DOÑA LEONOR
Yo iré a llorar.
DON TELLO
Yo a morir.
DOÑA LEONOR
Yo a solicitar tu alivio.
DON TELLO
Ya, Leonor, mi vida es tuya; 850
no defiendes lo que es mío.
 

(Vase con DON GUTIERRE.)

 
DOÑA LEONOR
¡Cielos, siempre un desdichado
halla entre otro mal su alivio!

 (Vase.) 



Escena XVI

 

INÉS, PEREJIL.

 
PEREJIL
A buen tiempo se requiebran.
INÉS
¿Perejil?
PEREJIL
¿Repollo mío?
855
INÉS
Tú ¿no me darás la mano?
PEREJIL
Antes yo a ti te la pido;
porque voy a dar un salto.
INÉS
¿No te has de casar conmigo?
PEREJIL
No.
INÉS
Pues te llevará el diablo.
860
Menos mal será.
INÉS
¿Qué has dicho?
PEREJIL
Que más demonio me lleva
si yo me caso contigo.



Anterior Indice Siguiente