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   Su alfanje Abú-Abdil blandió desnudo
y asiendo de un clarín con gran coraje,
en los senos lanzó del aire mudo
una sonata de África salvaje.
De aquel bárbaro son al eco agudo
se estremeció su guardia abencerraje,
y de su riesgo próximo avisada
acudió junto al rey precipitada.

   Y a tiempo fue. Su yatagán sangriento
Muley blandiendo, apareció a sus ojos
por la puerta del próximo aposento,
rebosando sacrílegos enojos.
Feroz vampiro de su carne hambriento
sus brazos muestra con su sangre rojos,
y con los ojos en su sangre fijos
la sangre anhela de sus propios hijos.


(Zorrilla, I, 1331)                


 

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Alonso Cortés, Zorrilla, II, 156-157.

 

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   Los rojos estandartes de vuestro rey ahora
coronan las murallas de Ronda y Setenil,
los blancos alminares de Málaga y Alora,
los ojos de Granada, que son Moclín e Illora,
las peñas escarpadas de Loja y de Cambil.

   Las playas de Marbella donde se acuesta el día,
los cerros de Bentómiz, los valles de Lecrín,
las fértiles campiñas de Baza y Almería,
las joyas más preciadas que el moro poseía,
están de los cristianos en el poder al fin.


(Zorrilla, Obras, II, 354)                


 

454

La sinfonía de Ruperto Chapí «Los gnomos de la Alhambra» es una interpretación musical de este poema. Fue compuesta para un concurso que convocó el Liceo de Granada con motivo de la coronación de Zorrilla y que fue declarado desierto. Cf. Alonso Cortés, Zorrilla, III, 194-196.

 

455

Gregorio Romero Larrañaga, Poesías, Madrid, Lalama, 1841.

 

456

Se publicó primero en el Liceo Artístico y Literario, 1888, I, 30-33.

 

457

Romancero, ed. Durán, núm. 230. En este poema una mora pide a Martín Galindo que le permita compartir el cautiverio de su esposo.

 

458

Varela, op. cit., págs. 322-324.

 

459

Incluido en Romero Larrañaga, Cuentos históricos, leyendas antiguas y tradiciones populares de España, Madrid, Boix, 1841.

 

460

Se incluyeron las tres primeras en Juan de Arolas, Poesías caballerescas y orientales, Valencia, Cabrerizo, 1840. «Zaide» se había impreso anteriormente como «Zaide enamorado», Diario Mercantil de Valencia, 15 de enero de 1838. La «Escena de los reyes moros» se recogió en la edición póstuma de las poesías del autor, publicada en Valencia, Mariana y Sanz, 1861.