61
319-32. El texto: «crecida». (N. del E.)
62
321-11. El texto: «lampo». (N. del E.)
63
322-21. El texto: «tardò». (N. del E.)
64
324-3. Verso defectuoso. (N. del E.)
65
324-11. Otro verso defectuoso. (N. del E.)
66
324-20. En Lazarillo de Tormes (edición Bonilla; Madrid, 1915; pág. 41) se lee: «¡Sant Juan y ciegale!» Correas, en su Vocabulario, escribe: «Ciégale Santantón. (En burlas maldice, y llama bestia.)» (N. del E.)
67
324-26. La paloma doméstica o casera. (N. del E.)
68
325-17. El texto: «oydo». (N. del E.)
69
325-23. Así el texto; pero no hallamos la significación de las «cindojas» ni del «tretoque», a que alude el estudiante de las bernardinas. Claro está, sin embargo, que se refiere a que no ha de realizarse el duelo. Si supusiéramos que Tácito se expresa en una especie de javanais, podría interpretarse la frase en el sentido de que no llegaría la danza (de espadas) a hacer con las hojas (cind-ojas) el toque (tre-toque), o sea que no habrían de cruzarse los aceros de los contendientes. (N. del E.)
70
325-27. El texto: «lo». (N. del E.)