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31

Ibid., p. 243.

 

32

Dos palabras puede considerarse como un artículo de fondo, antesala de los propósitos y contenidos de la publicación El Pobrecito Hablador. Dicho artículo se publicó el 17 de agosto de 1832.

 

33

Prólogo de Mesonero Romanos para la edición de 1842 de sus Escenas Matritenses y reproducido por la editorial de la Ilustración Española y Americana, Madrid, 1881, vol. I, p. VII.

 

34

Ibid., pp. 5-6.

 

35

Escenas Matritenses, Madrid, Renacimiento, 1925, p. 17.

 

36

Op. cit., p. 12.

 

37

Ibid., pp. 47-48.

El citado crítico es el primero en establecer un análisis del costumbrismo atendiendo a su acepción etimológica y significado. Apunta que la traducción de la palabra francesa moeurs no alcanza en español las mismas proporciones: «por moeurs los franceses han entendido siempre todos los resortes morales del hombre y de la sociedad. El español ha podido emplear como perfectos sinónimos usos y costumbres (us et coutoumes), mientras que en este sentido us et moeurs (mores) falta en castellano», ibid., pp. 48-49.

Tanto Montesinos como Correa Calderón ofrecen definiciones de costumbrismo muy semejantes a las realizadas por Clifford M. Montgomery. Montesinos insiste, sin embargo, en uno de los rasgos más característicos, en la unión de escenas de la vida española a fin de conocer la transición histórica: «Los costumbristas españoles han definido más de una vez su obra como testimonio de la transición española, del hondo cambio sufrido por la nación entre los días del antiguo régimen y el tormentoso periodo de la primera guerra civil», ibid., p. 43.

Lee Fontanella en La imprenta y las letras en la España romántica define el costumbrismo como un intento de sintetizar la nueva visión particularista. Para el citado crítico la literatura costumbrista «fue un intento, al nivel de la expresión, de reflejar esa visión multivariada del mundo. La temática costumbrista puede interpretarse como un correlativo literario de la prensa periodística y de otros medios de expresión cuyo propósito principal consistía en sintetizar la visión problemática y confusa», op. cit., p. 68.

Para José Escobar tras designar la importancia del género costumbrista así como su incidencia en la novela realista, señala que en el cuadro de costumbres «la función mimética o de representación imaginativa (figuración) propia de la literatura, se constituye, como en los demás géneros narrativos, por medio de la narración o acto de narrar, entendiendo dicho acto como medio o procedimiento imaginativo de representar literariamente la realidad mediante la figura de un autor (narrador)», en «Narración, descripción y mímesis en el cuadro de costumbres: Gertrudis Gómez de Avellaneda y Ramón de Mesonero Romanos», art. cit., p. 53.

 

38

Op. cit., p. 90.

 

39

Donald F. Bond (ed.), The Spectator, Oxford, 1965, pp. XIX-XX.

 

40

Vid. H. Peterson, «Notes on the Influence of Addison 's Spectator and Marivaux's Spectateur Français upon El Pensador», Hispanic Review, IV (1936), pp. 256-263.

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