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Continuación de la España Sagrada en 1861

Carlos Ramón Fort y Pazos

Juan Manuel Montalbán (coaut.)

Vicente de la Fuente (coaut.)





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La Comisión encargada de proponer lo conducente á fin de continuar la España Sagrada, después de meditar detenidamente sobre este importante punto, tiene el honor de someter su dictamen al superior juicio de la Academia.

Grandioso era el plan del maestro Flórez al emprender esa publicación monumental; pues abarcaba, no solamente la Península Ibérica, sino también todas las posesiones que rigió el cetro de Castilla, aun en las dilatadas regiones del Nuevo Mundo. Y todavía, para el caso de realizar este vastísimo programa,   —204→   había proyectado el docto religioso otra obra, seguramente del mayor interés, á saber: una historia razonada de la disciplina de nuestra Iglesia, que fuese la síntesis de la España Sagrada esa materia transcendental. ¡Noble ambición de ciencia y enseñanza, que no había de verse satisfecha en los días del ilustre Flórez! ¡Colosal y patriótico pensamiento, que sólo el hecho de concebir y plantear engrandece sobremanera á su autor, y honra su nombre y le inmortaliza!

Los 29 tomos que para la España Sagrada escribió el maestro Flórez ofrecen á la verdad defectos, como los presentan en general las obras humanas: defectos, hijos en parte de la magnitud de su plan y de la escasez de recursos que experimentaba, á pesar de la protección que le dispensó el Gobierno, y en parte asimismo de su anhelo por historiar el mayor número de iglesias posible. Sin embargo, no cabe negar que aquel varón insigne nos ha legado altos ejemplos en su ansia por dar á conocer los monumentos venerandos de nuestras glorias, así en lo religioso como en lo civil y político, y por depurar los anales patrios de las falsedades con que los habían desfigurado los fingidos cronicones; en sus incesantes tareas por ilustrar la Geografía antigua; y sobre todo, en el acendrado amor á la verdad, que formaba su carácter; en la imparcialidad con que procedía en todo género de controversias, y en la docilidad con que retractaba sus dictámenes y confesaba su error cuando se convencía de haber incurrido algún desacierto. Y considerado Flórez bajo el punto de vista de la crítica, tal vez sólo hay que reprenderle el haberla extremado. Muy difícil era evitar este escollo en la situación del sabio escritor. En pos de la excesiva credulidad que acogió sin reservas aun las especies más absurdas de las crónicas suplantadas, operado naturalmente una fuerte reacción en contrario sentido. Saliendo pues á luz en lo más recio de ella la España Sagrada, ¿cómo extrañar que su fundador fuese arrebatado por tan impetuosa corriente?

Fray Manuel Risco, primer continuador de Flórez, hizo imprimir 13 tomos de su propio caudal, en que brillan las dotes en que había sobresalido su antecesor, aunque no en igual grado de profundidad de conocimientos; pero en cambio el lenguaje   —205→   y estilo son más aceptables, como que fueron escritos en tiempos más próximos á los nuestros.

Otros cuatro volúmenes habían dado á la prensa con aceptación los maestros Merino y Canal -en cuya redacción tuvo siempre el último, según se asegura, parte muy principal-, cuando la continuación de la España Sagrada, obra ya de celebridad europea y sin superior en su género, aun en las naciones que blasonan de mayores progresos, fué cometida por el Gobierno á nuestra Real Academia. Y en virtud de este encargo, su individuo de número, el Sr. Sainz de Baranda formó el tomo XLVII refundiendo el correspondiente manuscrito del P. Canal. Este tomo salió á luz en 1850, y ha merecido también el aprecio de los inteligentes.

Tal es el estado de la publicación que nos ocupa: publicación no menos recomendable por su objeto y por su valer esencial que por el crédito de sus escritores. Todo ello exige que la Academia se esfuerce por llevarla adelante del mejor modo posible, ya que no experimenta hoy la escasez de recursos con que ha luchado en épocas no remotas. Pero antes de proponer el sistema que cree debe adoptarse en el caso, la Comisión tiene que entrar en algunos pormenores.

El maestro Flórez, habiendo dedicado los tomos I y II, de su obra á la Geografía y Cronología bajo el punto de vista conveniente á su objeto, y de consignar en el siguiente el establecimiento y propagación del cristianismo en España, disertando además sobre la antigua liturgia de estos reinos, ofrece en el 4.º volumen un cuadro de nuestras diócesis y de las provincias que formaron antes de la invasión de los árabes, acompañando el mapa correspondiente. Este es su punto de partida para los tomos sucesivos de la España Sagrada, que contienen los tratados particulares de las iglesias, monasterios y demás establecimientos cuya historia era su designio ilustrar.

El P. Flórez se propuso exponer primeramente el estado antiguo de las iglesias y establecimientos que recorría y reservar su estado moderno para otra serie; así como para las sucesivas las iglesias creadas con posterioridad, ya en la Península y sus inmediaciones, ya en los lejanos dominios de Ultramar. Mas ni el P. Flórez ni sus continuadores han llegado á concluir ninguna   —206→   de las series ó partes de que va hecha expresión. Fueron sí constantes en no tratar de iglesia alguna moderna, esto es, fundada después de la invasión sarracénica, hasta que el Sr. Sainz de Baranda se dedicó á formar el torno XLVIII, relativo á la iglesia de Barbastro, todavía no dado á luz; si bien es de notar que este académico se creyó precisado á historiar esa Catedral inmediatamente después de la de Lérida por la íntima unión que entre sí han tenido, pudiéndose decir que en su virtud apenas cabía separación entre las correspondientes monografías.

Mas al paso que los escritores de la España Sagrada han hecho por punto general objeto de sus tareas únicamente las iglesias que existían ya bajo las dominaciones romana y gótica, no han desempeñado con el mismo rigor el plan concebido en cuanto á exponer tan sólo el estado antiguo de ellas, reservando el moderno para otra serie posterior. No se ha dado lugar á excepción de esta regla con respecto á las metropolitanas; pero en orden á las demás ya las admitió el maestro Flórez, por faltarle acaso materiales para llenar tomos con sólo el estado antiguo, y por otras razones especiales que francamente manifiesta en sus prólogos. El P. Risco se limitó al estado antiguo al tratar de la única metrópoli que le ocupó, esto es, la de Zaragoza; pero con respecto á las demás iglesias procedió en esta parte con la misma variedad que su antecesor. Los PP. Merino y Canal dedicaron también exclusivamente sus tareas á las iglesias antiguas; pero al exponer su historia la han conducido hasta los tiempos presentes.

A excepción, pues, del ejemplar referido, en orden á la Catedral de Barbastro, ejemplar que fácilmente se salva por el motivo en que se funda, rige todavía en la publicación de la España Sagrada la regla establecida por el maestro Flórez, de reservar las iglesias modernas para una serie que deberá empezar terminadas que sean las monografías de las que comprende el mapa de su tomo IV. Y cuando se trata de continuar esa obra es tanto más razonable seguir tal sistema, cuanto su primera serie está muy próxima á su conclusión. Con efecto; de las iglesias anteriores á la invasión de los árabes únicamente han dejado de ser comprendidas en la España Sagrada las cuatro que siguen: Huesca, Pamplona, Tarazona y Urgel.

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En cuanto á las tareas de los continuadores Sres. Sainz de Baranda y Cueto, la Comisión ha indicado ya que la muerte sorprendió al primero cuando trabajaba la historia de la ciudad é iglesia de Barbastro. De ella se han impreso 13 pliegos, ó sean 101 páginas, que abrazan las memorias correspondientes desde los tiempos más remotos hasta la erección de aquella sede episcopal; la serie completa de sus prelados, y una parte muy pequeña del capítulo relativo á los santos de la diócesis. Quedan manuscritos otros cuatro pliegos de texto próximamente, habiendo dejado el autor sin concluir el capítulo de conventos y monasterios; y existe igualmente la numerosa colección de documentos que había de terminar ese volumen.

El Sr. Cueto, viéndose en el caso de escribir sobre iglesias de Aragón, recorrió ante todo la historia civil y eclesiástica de este antiguo reino que, si bien no le era desconocida, sin embargo, no había tenido ocasión ni estimulo para estudiarla con profundidad, habiendo nacido y vivido siempre en país distante y de muy diversas condiciones. Hizo, pues, sobre esa materia, muchos é interesantes apuntes; y en seguida trazaba la historia especial de la iglesia de Huesca en borradores; pero desgraciadamente, ni aun así tuvo tiempo de terminarla. Esta pérdida, no obstante, puede ser reparada de un modo satisfactorio, habiéndose ofrecido numerosamente el señor académico Fernández Guerra, penetrado del pensamiento del autor, con quien es notorio que le unía íntima amistad, á completar, ordenar y pulir esos materiales para que pueda salir á luz el tratado correspondiente bajo el nombre del Sr. Cueto.

Con presencia de todo ello la Comisión cree que debe proponer á la Academia lo que sigue:

1.º Que se prepare para su inmediata publicación el tratado de la iglesia de Barbastro que, en concepto de tomo XLVIII de la España Sagrada se empezó á imprimir años há: para lo cual debe completarse según el plan de su autor el Sr. Sainz de Baranda, bajo cuyo nombre saldrá á luz con la biografía y el retrato respectivos.

2.º Que aceptando con gratitud el ofrecimiento del Sr. Fernández Guerra, quede encargado este señor académico de disponer   —208→   para su impresión el tratado relativo á Huesca, para que se dé á la estampa bajo el nombre del Sr. Cueto en los mismos términos que el anterior.

Y 3.º Que desde luego se encargue la formación de los tomos correspondientes á las iglesias de Pamplona, Tarazona y Urgel, en sus estados antiguo y moderno, para que con la mayor brevedad posible se ponga término á la primera serie de la España Sagrada; realizado lo cual, la Academia deliberará acerca del modo más conveniente de llevar adelante esta publicación en las series sucesivas; habiendo de tener aplicación en la segunda lo dispuesto en cuanto al tomo de la iglesia de Burgos que escribió el Sr. D. Juan Corminas, individuo Correspondiente, ya difunto.

Una Comisión constituída por dos de los que suscriben tuvo el honor de emitir dictamen sobre la formación de un Índice de la España Sagrada. Llamada á informar cuando no existía acuerdo alguno con tendencia á la continuación de esa obra, aquella Comisión creyó preferible á un catálogo alfabético general de lo contenido en los 47 tomos correspondientes, una clave que sirviese de guía para su estudio, señalando los hechos y documentos de especial importancia que los mismos comprenden, con sujeción al sistema que expresaba. Pero habiendo variado notablemente las circunstancias, y tratándose ya de terminar la primera serie de aquella publicación, desde luego se percibe la conveniencia de que, impresos que sean los volúmenes correspondientes, se dé luego á luz un índice general de ellos, que abrace el estado antiguo de nuestras iglesias anteriores á la invasión mahometana: índice que no hay inconveniente en que se empiece á preparar con anticipación, con arreglo á las prevenciones que la Academia juzgue oportunas. Así que la Comisión se reserva someter á la resolución del Cuerpo un informe especial sobre este punto.

Es cuanto ocurre á los que suscriben sobre los extremos de que se trata. La Academia, en su vista, resolverá como siempre lo más acertado.





Madrid, 16 de Mayo de 1861.



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