11
En un
Palique (Los Lunes, 21-XI-1892), notaba
Clarín que para el mismo Taine, el historiador positivista
por excelencia «la historia verdadera era
la historia del corazón»
. Tal era también
la cualidad que reivindicaba Michelet frente a otros historiadores
más brillantes: «Ces grands historiens ont
été brillants, judicieux, profonds. Moi, j’ai
aimé davantage»
(Prólogo a Le Peuple, 1846).
12
«Alcalá Galiano. El período Constitucional de 1820 a 1823 [...]» en La España del siglo XIX, Colección de conferencias históricas del Ateneo, curso de 1886, Madrid, don Antonio de San Martín, 1886.
13
La Diana,
6-IV-1882. Es interesante notar que por los años de 1950,
Alain formulaba una opinión parecida: «L’histoire
se meurt par l’abondance des matériaux [...].
C’est le roman qui éclaire l’histoire. Et si
l’histoire est un art de faire revivre c’est au mieux
qu’elle égale le roman»
(Les Arts et les Dieux, París, Gallimard, 1958,
p. 450).
14
Madrid Cómico, 154, 30-I-1886.
15
El Solfeo, 788, 22-III-1878.
16
Madrid Cómico, 154, 30-I-1886.
17
La Publicidad, 800, 6-V-1880.
18
José Luis
L. Aranguren, Moral y sociedad, Madrid, Cuadernos para el
diálogo, 1970, p. 29.
«Lo que a través de sus libros y
cuadros hacen historiadores y pintores es, mucho más que
historiar o pintar, declamar los morceaux de bravoure de una gran
retórica para la que la historia es teatro,
representación, en definitiva forma
estética»
.
19
La
Ilustración Ibérica, 556, 25-VIII-1893. En el
mismo artículo señala que en la Historia de
Israel hay mucho de esto, muchas alusiones a lo moderno y
paralelos disimulados. Por ejemplo, la figura de David le parece
«una verdadera maravilla»
pues
«el David de Renan tiene algo de
Napoleón, algo de condottiere, de un Médicis o un Sforza, y a
los españoles se les puede decir que muchos de los rasgos
más nobles y graciosos del gran ambicioso bíblico nos
recuerdan... a don Juan Prim, ni más ni
menos»
.
20
Los Lunes de El Imparcial, 21-XI-1892.