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771

190-18. En S. sigue la acotación: «Arroja la una espada de la mano.» (N. del E.)

 

772

190-20. S. omite «y». (N. del E.)

 

773

190-25. S.: «Y el». (N. del E.)

 

774

191-1. S.: «y esa». (N. del E.)

 

775

191-2. S.: «volved en rabia fiera». (N. del E.)

 

776

191-3. El suceso de Teógenes hállase referido por Valerio Máximo (III, 2) y, con referencia a él, por Ambrosio de Morales (Crónica general, VIII, 10), a quien probablemente tuvo en cuenta Cervantes. Dice así Valerio Máximo (traducción de Diego López):

«A Teógenes, natural de Numancia, la ferocidad de su gente le enseñó a tomar semejante esfuerzo, porque, después de perdidas y afligidas las cosas de los numantinos, llevando la ventaja a todos los ciudadanos en nobleza, en dineros y honras, habiendo traído de todas partes con que hacer grande fuego, encendió su barrio, que en aquella ciudad era el más hermoso, y luego puso en medio una espada desenvainada, y mandó que unos con otros peleasen de dos en dos, para que, cortándole la cerviz, echasen al vencido sobre las casas que se quemaban; el cual, después que acabó a todos con tan fuerte ley de muerte, él mismo se arrojó a la postre en el fuego.»



(N. del E.)

 

777

191-4. S.: «Un numantino». (N. del E.)

 

778

191-5. S. omite «agora». Véase la nota 186-23 sobre hiato en Teógenes; o se podría escribir, como allí, «aora». (N. del E.)

 

779

191-12. S.: «esa». (N. del E.)

 

780

191-14. S.: «aplace». (N. del E.)