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En El Mundo Moderno de 24-IV-1881, denuncia Clarín la visión de «los autores de comedias que empiezan por confundir al astur con el gallego, cuando, en rigor, hay más diferencia entre ellos que entre un catalán y un andaluz» y vuelve sobre esta diferencia en «Las Costas de Asturias» (El Día, 3-VII-1882): «... casi todos ustedes creerán que los asturianos son gallegos. No hay tal cosa. Aunque los gallegos son tan buenos españoles como el primero, lo cierto es que los asturianos no son primos-hermanos suyos, ni tienen con ellos más parentesco que el de común nacionalidad».
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El Mundo Moderno, 24-IV-1881.
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En La Regenta se burlará, por ejemplo, del Padre Goberna «que sabía dar color local a sus oraciones» (cap. 25). Hasta 1882, la verdad es que apenas se observa receptividad y sensibilidad alguna al paisaje y paisanaje asturiano.
24
cf. el «Nuevo y divertido romance que contiene los extraordinarios milagros ocurridos en Tiñana, partido judicial de Oviedo, con permiso del ordinario y con notas», publicado en El Solfeo de 16-VI-1877 (Nuevamente impreso por JFB en el año 2001, conmemorativo del primer centenario de la muerte de don Leopoldo Alas y Ureña, Clarín) y «De como el milagro de Tiñana no era milagro» (El Solfeo, 17-VI-1877).
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Una excepción la hace para Valdediós: «Dos Cristos en Valdediós/ hay milagrosos los dos,/ y muchas veces se ha visto/ armar la de Dios es Cristo/ sobre cuál Cristo era Dios» (El Solfeo, 7-IX-1876). En la serie titulada «La aldea» («Crónicas rimadas», «El cacique», «El cura», «El paganismo» publicadas en El Solfeo en julio, agosto y setiembre de 1876, las costumbres aludidas pueden ser de Asturias (como la rolliza ternera bajo el augusto pendón, el caballo de Santiago que se traga el incienso, el cerdo de San Antón coronado), pero la idea de Clarín no es hacer literatura regionalista o folclórica sino denunciar el caciquismo, el paganismo, etc., y no se trasluce para nada el convencional menosprecio de corte y alabanza de aldea.
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En esta galería de retratos casi no aparece Posada Herrera, ya sin responsabilidades oficiales pero siempre amigo de Genaro Alas.
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«Alma de urna, ya que a la urna la llamas tú cántaro», le dice a Juan Fernández, siendo «el hombre más insignificante de (su) pueblo», pero aspirante a diputado (La Publicidad, 21-VIII-1881).
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De esta desafiante prognosis se acordaría el Ministro de Fomento en 1878...
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cf. su prólogo a Tipos y bocetos de la emigración asturiana de Eduardo González Velasco (1880).
30
Aquí una larga lista de artículos dedicados a Armando Palacio Valdés, Campoamor, Aramburu, Teodoro Cuesta, Buylla, Rafael María de Labra (diputado por La Habana pero que «siempre fue amante de Asturias, su segunda patria»), Vital Aza e incluso el obispo de Córdoba, Ceferino González.