21
O sea: «el modo mejor de pensar en las cosas que más importan». Se describe de esta manera: «cuaderno de 200 páginas -Se publica una vez al mes-Fúcar y Compañía editores-Número 1».
22
«Al que vale no se le clasifica por joven. No se le clasifica», afirma Clarín (Vida lit., 6-VII-99).
23
En Los Lunes de El Imparcial del 1-III-1897, se refiere a unos descubrimientos de un tal Menéndez Pidal (a quien califica de «recluta ínfimo de las ciencias y las letras») como «dignos de cualquier secretario de Ayuntamiento», y descalifica sus estudios acerca de los orígenes de la lengua -de «medio-eval y medio tonto» lo trata (Her., 5-III-97)- hasta que se da cuenta de que «no es el diputadito pidalino que (yo) creía, sino un hermano suyo, y joven estudioso según creo, del cual nada malo tengo que decir; porque no es mala cosa aconsejarle que se deje de estudios superiores hasta que la sabiduría se le madure un poco más» (M.C., 27-III-97).
24
«Cuando se habla de gente nueva, se entiende la de gran genio, original, creadora, que ha de ser mañana la que nos dé el pan espiritual que hoy por hoy todavía debemos a los veteranos», y confiesa no conocer «tales eminencias»: «En la nueva generación conozco yo muchos jóvenes de talento, de estudios serios, de actividad fecunda para el adelanto intelectual de España; pero no veo ni poetas líricos, de verdadera inspiración, ni dramaturgos, ni novelistas» (cf. Lunes, 1-III-97).
25
En «Gente novísíma» (Lunes, 24-V-97) define a ésta de la siguiente manera: «es, en general, más respetuosa, es más modesta y sabe lo que es y cuesta un noviciado verdaderos jóvenes (...) A cada edad lo suyo. A la juventud el noviciado, la lucha, la incertidumbre del porvenir... En cuanto la notoriedad nos coge, pasamos a ser el colaborador secundario en el rumbo de nuestro destino artístico. El eco amanera».
26
Excepto los artículos dedicados a «Los representantes de las Antillas» (Pub., 13-IX y 15-IX-98) y su respuesta a la encuesta de El Globo «Los futuros» (12-X-1898).
27
Cf. la nueva revista literaria que pasa a escribir, la desaparición de la crítica gramatical, la introducción oficial de temas serios en paliques ya que «hoy en España es oportuno juntar las cosas», hasta sus famosas desiderata (de una revista de filosofía) (cf. Lunes, 15-XII-98).
28
Recordemos con Yvan Lissorgues (1998, 173-175) que Clarín no ha publicado ningún tratado regeneracionista pero que sí denuncia a los regeneradores «hidráulicos» que «reniegan de idealismos y espiritualismos».
29
Cf. Vida lit., 11-VIII-99, Pub., 24-IX-99, M.C., 14-X-99 y Vida Nueva, 15-X-99, por ejemplo.
30
Se ve a través de sus artículos sobre la omnipresente y poderosa reacción (con frecuentes alusiones al caso Dorado en Salamanca y a Brañas), sobre las consecuencias del proyecto de supresión de facultades, sobre la libertad, la condición y la responsabilidad del catedrático, sobre el latín, la miseria de los maestros y la «Cenerentola» -la universidad... Recuérdese la situación de la Universidad en aquel entonces evocada por J.-C. Mainer (1978) o por J. E. de Marchamalo (Botrel, 1998).