Volumen 7 - carta nº 342
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De JUAN VALERA |
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A MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO |
Washington, 26 octubre 1885
Mi querido Menéndez: Como yo soy desordenadísimo en mis papeles y el Himno de la Creación de Judah Leví llegó, estando yo ausente este verano, no he llegado á verle y á leerle hasta ayer, día en que le hallé revolviendo y arreglando papeles y folletos. Me parece lindamente traducido y muy interesante. Está además primorosamente impreso. Esta traducción de Vd. me estimula a seguir adelante con las mías.
Aquí hay no pocos poetas y algunos excelentes; todos punto menos que ignorados en España. A mi ver, el mejor poeta que tienen aquí se llama John Greenleaf Whittier, y de éste, aunque es difícil, pienso traducir o arreglar algo . Tiene narraciones, pero su cuerda más sonora y llena de pasión es lírica, religioso-filantrópica. En fin, es menester que yo dé á conocer algo de Whittier en España.
En mi última traducción de Russell Lowell he hecho una corrección, que suplico a Vd. ponga cuando sus versos se impriman. Quiero que los cuatro primeros digan:
En nombre del Dios único,
Los ídolos rompía
Y el Islam difundía
Por la India Mahamud.
De esta suerte se evita el ripio de El severo y se dice, desde luego, al lector dónde pasa la historia. Además, que la calificación de Mahamud es mejor que la haga el lector, cuando se entere del lance, que no el poeta antes de contarle.
De otro poeta de aquí llamado Holmes también deseo traducir algo.
Tengo ganas de enviar a Vd. algunos libros de aquí, aunque algunos sean ingleses; pero las reimpresiones de aquí son más baratas. Sobre todo, no dudo que le interesarían las cosas de Mme. Blavastky, si no las conoce. Esta mujer rusa, no sé si loca ó embustera, dice que ha pasado años en los bosques de la India viviendo con los solitarios bramines ó budistas penitentes. Asegura que tienen una doctrina esotérica profunda, superior á la ciencia europea. Por virtud de esta doctrina, el alma humana adquiere poder inmenso sobre todos los seres de la naturaleza y hace milagros. Mme. Blavastky los hace. Estuvo aquí y fundó la Sociedad teosófica. Luego volvió á la India, donde también la ha fundado. Está ella en relación con los sabios ocultos; sin correo, sin telégrafo y sin teléfono, se comunica con ellos; pero sólo puede descubrir á los profanos una pequeña parte del saber que ha adquirido, después de muchas pruebas y pasando por la iniciación. Esta pitonisa, no obstante, ha escrito un libro que se titula Isis sin velo.
De uno de sus discípulos hay dos libros, que yo sepa, ambos curiosos y divertidos. Son éstos los libros: El budismo esotérico y El mundo oculto .-Parece que Mme. Blavatsky es más budista que bramánica. Aquí predicó mucho el budismo el tiempo que estuvo, y anda por ahí un catecismo budista, creo que escrito por ella, que es en extremo curioso. El autor de El budismo esotérico se llama Sinnet.
En suma, aquí no deja de haber cosas interesantes que estudiar y de que hablar y sobre las cuales escribir, si yo no fuera tan flojo.
Otro singular personaje es el ateo Ingersoll. Predica por ahí su ateísmo, á duro la entrada, y gana bastante dinero. Hay de él muchos libros impresos. Ingersoll tiene su casa en esta ciudad de Wáshington.
Ahora el ministro que de aquí nos envían allí es un señor muy amable y bonachón, de Richmond, Virginia; pero los católicos, que son aquí tremendos, le están dando mil palizas, sacándole á relucir discursos en que se muestra enemigo del catolicismo, y diciendo que es un horror que vaya de ministro á la católica España. El pobre M. Curry está verdaderamente atribulado, y yo creo que si no fuese por la negra honrilla, se hacía ahora católico para que le dejasen en paz.
Adiós. Escríbame, quiérame y crea que le quiere su amigo
J. Valera
Valera-Menéndez Pelayo, p. 231-233.