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1

A veces nos asalta la sospecha de que no todos los que celebran a Borges lo hayan realmente leído. Significativo es lo que el escritor cuenta en una entrevista concedida a María Esther Vázquez; después de declarar que los reportajes son generalmente aburridos añade: «o si no, aparecen personas estúpidas. Por ejemplo, el otro día un señor me para en la calle y me dice: "Créame, para mí ha sido un golpe que usted no recibiera el Premio Nobel". "¿Por qué?", le digo yo: "¿A usted le gusta lo que yo escribo?", "Bueno", me contesta, "yo no he leído una sola línea suya, pero hubiera querido un premio argentino". Entonces, hubiera sido lo mismo darle un premio al vigilante de la esquina...». Real o inventado el episodio, cfr. Mari Esther Vázquez, Borges: imágenes, memorias, diálogos, Caracas, Monte Ávila, 1977, p. 111.

 

2

Cfr. Francisco Sorrentino, Siete conversaciones con Jorge Luis Borges, Buenos Aires, El Ateneo, 1996 (2.ª ed.), p. 46.

 

3

Cfr. ibid., pp. 56-57.

 

4

Ibid., p. 60.

 

5

Ibid., p. 60.

 

6

Cfr. por ej.: José L. Ríos Patrón, Jorge Luis Borges, Buenos Aires, La Mandrágora, 1955, y sobre todo Ana M. Barrenechea, La expresión de la irrealidad en la obra de Jorge Luis Borges, México, El Colegio de México, 1957. Véase también Giuseppe Bellini, Quevedo nella poesia ispano-americana del '900, Milano, Editrice Viscontea, 1967, ampliado en la edición castellana Quevedo y la poesía hispanoamericana del siglo XX: Vallejo, Carrera Andrade, Paz, Neruda, Borges, New York, Eliseo Torres & Sons, 1976.

 

7

Jorge Luis Borges, «Menoscabo y grandeza de Quevedo», apud. J. Ríos Patrón, op. cit., p. 139.

 

8

J. L. Borges, «Prólogo» a Fervor de Buenos Aires, ahora en Obra Poética, Buenos Aires, Emecé, 1964, p. 15.

 

9

Cfr. Pablo Neruda, «Viaje al corazón de Quevedo», en Viajes, Santiago de Chile, Nascimento, 1955, p. 13.

 

10

J. L. Borges, «El Inmortal», en El Aleph, Buenos Aires, Emecé, 1957, p. 23.

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