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Alfabetización para todos
La alfabetización y educación para todos ha sido un objetivo de los países en vías de desarrollo desde su independencia del dominio colonial. Países que ganaron su independencia en las décadas del 50 y del 60 comenzaron su camino hacia el desarrollo con lemas tales como «Alfabetizar es liberar». «La alfabetización establece la equidad y la justifica» y los han traducido en esfuerzos para hacer que la escuela primaria fuese libre y obligatoria para todos. Ellos han reconocido ampliamente que el desarrollo socioeconómico de una nación y su madurez política dependen del nivel de educación de sus ciudadanos. Ellos también saben que sólo las sociedades letradas pueden beneficiarse del flujo de información sociocultural, económica, política y científica disponible gracias a la revolución que se produjo en materia de comunicación. Ellos son conscientes de que en el mundo del mañana la división entre los que tienen y los que no tienen no se dará sólo entre el rico y el pobre. También se establecerá entre aquellos que tienen y aquellos que no tienen acceso a la información, de la cual la palabra impresa es todavía el canal principal.
Por muchas décadas, alfabetización y educación han sido también los objetivos fundamentales del desarrollo en Egipto.
El tipo de alfabetización, que nosotros estamos buscando en Egipto, es la alfabetización tal como la define el Diccionario Webster, a saber, «calidad o estado de la persona letrada». Me sentí complacida al descubrir que la primera definición del —61→ Webster de «alfabetizado» no es, como muchos pueden suponer, «ser capaz de leer y escribir», sino al contrario ser «educado, culto». Y esta es la alfabetización que nosotros deseamos enfatizar mientras que, al mismo tiempo, reconocemos que el vehículo más importante para la educación y la cultura es la habilidad para leer.
Yo estoy usando aquí la palabra «cultura» en su significado antropológico más amplio tal como la definió el Congreso Mundial sobre Políticas Culturales que tuvo lugar en la ciudad de México, en 1982: «conjunto integrado por los rasgos distintivos espirituales, intelectuales y emocionales que caracterizan a una sociedad o a un grupo social... (incluyendo) no sólo las artes o las letras sino también los modos de vida, los derechos fundamentales de los seres humanos, los sistemas de valores, tradiciones, y creencias».
A pesar de todos los esfuerzos del pasado, los países en vías de desarrollo, incluso Egipto, todavía tienen un largo camino por recorrer antes de ser capaces de dar a todos los niños la oportunidad de alfabetizarse. Nosotros todavía encontramos que el 27 % de la población adulta del mundo, de acuerdo con un informe reciente de la Unesco, son analfabetos, el 98 % de los cuales están en países en vías de desarrollo. Los obstáculos que subsisten en el camino de nuestra lucha contra el analfabetismo son muchos. Los chicos en edad escolar están aumentando a un ritmo tan rápido que las instalaciones escolares están llegando a ser sobrepasadas, al mismo tiempo que las económicas de muchas naciones del Tercer Mundo están enfrentando serias dificultades y un incremento constante del peso de su endeudamiento.
Solamente las deudas de los países africanos han alcanzado la suma asombrosa de 240 billones de dólares. Para poder reembolsar esas sumas, las naciones endeudadas se ven obligadas a sufrir ajustes económicos de tal magnitud que posiblemente afecten las inversiones en los sectores sociales.
Como Federico Mayor, Director General de la Unesco, puso sobre aviso: «... si se prioriza el pago de la deuda anteponiéndolo
—62→Cubierta del libro En favor de l'alfabetizació, editado por la Generalitat Valenciana.
—63→a la inversión esencial en los sectores sociales, incluida la educación, entonces el desequilibrio actual y las tensiones económicas en la relación Norte-Sur probablemente se han de convertir en una peligrosa erosión de los recursos humanos con el riesgo de arruinar el progreso educacional alcanzado y quizá de hacer retroceder a los países del Sur por toda una generación o incluso más».
Egipto, comprendiendo la importancia de erradicar el analfebetismo, ha emprendido una campaña nacional de alfabetización al mismo tiempo que un decreto presidencial ha declarado a la década 1990-1999 como la década de la alfabetización y educación de adultos. El objetivo final de la campaña no es precisamente permitir que los analfabetos alcancen el nivel mínimo de educación requerido por ley -esto es, el nivel primario-, sino que logren la alfabetización funcional que les permitirá tratar con la moderna tecnología y adquirir experiencia profesional y vocacional.
En vista del estado de la educación en los países en vías de desarrollo, la petición de la Unesco de declarar a 1990 como el Año Internacional de la Alfabetización es de lo más oportuna, y merece todo nuestro apoyo y colaboración.
La literatura infantil y el acceso a los libros
Todos sabemos que los lectores se forman en la infancia y que lo que los niños leen es formativo en sus vidas. Los modelos que ofrecemos y los libros que seleccionamos influyen de modo duradero en los niños. Efectivamente, los niños que han tenido experiencias satisfactorias con los libros continúan volviendo a ellos como una fuente tanto de placer como de conocimiento.
Es nuestra tarea como padres, como maestros, como amantes de los libros y de los niños, conducir a nuestros chicos hacia las alegrías y las experiencias inolvidables de la literatura. De aquí —64→ que el desafío adicional que enfrentan los países en vías de desarrollo sea cómo brindar a los niños una literatura atrayente que, al mismo tiempo, despierte su curiosidad, alimente su imaginación, desarrolle sus aptitudes, perfeccione su intelecto, amplíe su horizonte, profundice y expanda su vocabulario, enriquezca sus fuentes espirituales, y ahonde en sus raíces culturales. En verdad, la buena literatura es la llave dorada que abre las puertas para enriquecer la alfabetización y permitir que un niño alfabetizado se convierta en un ser humano culturalmente alfabetizado.
Para hacer frente a este desafío, se deben alcanzar los siguientes prerrequisitos:
1º Necesitamos, primero de todo, individuos creativos, con dotes literarias, dispuestos a consagrar sus talentos a la autoría de libros infantiles. Ya sea en forma de cuento, novela, drama, poesía o simplemente material informativo, los libros infantiles deben ser atractivos desde una perspectiva literaria y estética.
Creo que los trabajos literarios, especialmente de ficción, constituyen uno de los medios más efectivos para estimular a los chicos a leer y a continuar leyendo cuando adultos. No se requiere ningún esfuerzo para interesar a un niño por una historia buena. Ninguna sociedad carece de cuentos folklóricos, que son contados a los chicos por los padres y los abuelos. Todos los pueblos tienen un folklore que expresa sus experiencias históricas y sabiduría heredada, al cual algunas sociedades han elevado y transformado en mitologías que están imbuidas con significado moral y religioso.
Egipto, como otras culturas árabes, es rico en folklore, cuentos de hadas, historias de gente común como El-Shater Hassán; viñetas divertidas, siempre con una enseñanza moral, acerca de bufones como Goha, e historias épicas de héroes del pasado, como Abu Zaid El-Hilali y El-Khalifa. Muchas generaciones de niños han escuchado y amado estos cuentos folklóricos, que les fueron narrados ya por narradores profesionales del folklore, ya por los abuelos u otros miembros de la familia. Un nuevo libro, Cuentos folklóricos árabes, recientemente publicado por un palestino, Inea —65→ Bushnaq, describe que el comienzo tradicional de un cuento folklórico árabe, «Kan ya ma kan» -Había y no había-, lleva a un árabe a recalar en sus propias tradiciones. Evoca recuerdos de noches de invierno, habitaciones llenas de mujeres haciendo labores, cansados sirvientes, y niños luchando contra el sueño, todos escuchando subyugados a una anciana que susurra cuentos de gigantes con dientes de plata y bronce, de princesas cual cipreses cuyos rostros brillan nítidos como las Pléyades. Todos conocemos los cuentos de las mil y una noches, de la Sheherazade y su príncipe, los cuales forman parte ahora del patrimonio del folklore mundial.
En la actualidad existe en Egipto gran interés por las publicaciones que reviven y preservan nuestro rico acervo folklórico. Al tornarlo asequible para nuestros pequeños se intenta comunicar al niño de hoy, el hechizo, el atractivo y el misterio de nuestros narradores.
En nuestra parte del mundo, se requiere también prestar especial atención a libros informativos o de no ficción. Nuestros textos escolares tienden a ser áridos y carentes de inspiración, por eso los maestros necesitan tener acceso al más amplio espectro de libros informativos para complementar el currículum. Si bien los chicos deben leer para aprender en los textos escolares que se les han asignado, ellos aprenden a leer con entusiasmo y emoción en libros especializados de calidad. Sin embargo, nosotros todavía necesitamos identificar más escritores que sean capaces de vivificar la presentación de estos libros para poder así deleitar a los jóvenes lectores con los descubrimientos científicos y los inventos mágicos de la tecnología, encantarlos con las maravillas de la naturaleza -sus criaturas vivientes, plantas, flores, árboles y paisajes-, fascinarlos tanto con la historia y la cultura de su propio pueblo como de otros grupos étnicos y naciones, y finalmente, inspirarlos con algunos de los conceptos filosóficos y valores que constituyen la base moral de una sociedad civilizada.
2° Es necesario que los libros para niños sean atractivos y tengan una amplia circulación. Muy frecuentemente los autores de libros infantiles se abren paso, dificultosamente, sin ayuda, tanto para —66→ escribir como para ilustrar, imprimir y distribuir. Nosotros, en Egipto, tenemos la fortuna de contar con la Organización Nacional del Libro que tiene disponibles las ilustraciones, los recursos financieros y la mano de obra requeridos para imprimir y distribuir libros infantiles.
Entre 1989 y 1990, se registraron 57 nuevos libros infantiles que fueron publicados y distribuidos a instituciones educativas y culturales y bibliotecas. La Feria Internacional del Libro para Niños, que se organiza todos los años en el Cairo, ha llegado a ser una atracción para la promoción nacional del libro; los chicos, los padres, los maestros y los bibliotecarios se congregan en ella, en gran cantidad, para curiosear las colecciones y comprar los libros que les interesan especialmente. Más aún, existen librerías especializadas en publicaciones infantiles en todo el país, armadas en supermercados, parques públicos y clubes y centros deportivos.
3° Los chicos deben tener acceso a los libros. Personalmente creo que el espacio más apto para hacer llegar los libros infantiles a todos los lectores potenciales son las bibliotecas infantiles (escolares o públicas).
Si nos comparamos con otros países en vías de desarrollo, pienso que nosotros, en Egipto, podríamos estar orgullosos de lo que hemos logrado en esta conexión. Durante los últimos ocho años hemos tenido éxito en establecer una red de bibliotecas infantiles para servir a varios barrios y comunidades locales.
(Trad. de María Elena Rodríguez).
