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El premio Hans Christian Andersen se concede cada dos años por la Organización Internacional Para el Libro Juvenil a un escritor desde el año 1956 y también a un ilustrador desde 1966. En 1998 el premio ha sido otorgado a dos autores bien conocidos en España: la escritora Katherine Paterson y el ilustrador Tomi Ungerer. Aún siendo tan diferente la obra de ambos, los dos tienen algo en común en su formación: el haber asimilado a lo largo de su vida ambientes culturales distintos, que han enriquecido sin duda sus experiencias y ampliado sus horizontes.
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Es frecuente encontrar en los libros de K. Paterson el tema de la búsqueda del padre, o de la madre, bien como centro de la acción, bien como tema subordinado en una historia; puede ser alguien vivo o muerto, una presencia conocida o una fantasía, pero esa búsqueda presta un significado a las novelas de K. Paterson, resalta unos determinados valores y da unidad a toda su obra. La historia familiar, incluso en una familia rota, permite acercar el relato a la realidad por encima de las limitaciones de la época histórica y la cultura local.
En uno de sus últimos libros (Jip: his story, New York, 1996) Paterson rememora una granja en Vermont a mediados del pasado siglo, donde se refugian los pobres del contorno. El joven Jip vive la tragedia de descubrirse hijo de un esclavo y sólo huyendo recobra la libertad. Como personajes secundarios -la maestra y su prometido- aparecen aquí los ya conocidos en una novela anterior: Lyddie y Luke.
Lyddie (España-Calpe, 1996) no sólo es la aventura personal de la jovencita arrancada de la granja empobrecida de sus padres para trabajar en condiciones inhumanas en una fábrica; entra también en la toma de conciencia de las mujeres sobre sus derechos, en la transformación de esa joven y su voluntad por conseguir cambiar su vida. Las dos novelas coinciden en algo más que los personajes y su voluntad de marcarse una meta. Son dramas humanos, intensos, vivos y emocionantes, con los que se cumpliría el deseo de la autora, cuyo objetivo es «comprometer a los jóvenes lectores en la vida de una historia que parte de mí, pero que no es mía, sino nuestra. Yo no quiero solamente la atención y el tiempo de mis lectores, sino sus vidas. Quiero sus sentidos, imaginación, inteligencia, emociones y todas las experiencias que han conocido respirando vida a lo largo de esas páginas. Espero hacer mi parte tan bien, que los jóvenes lectores estarán encantados de unirse a mí como co-autores».
K. Paterson utiliza con frecuencia figuras arquetípicas en sus narraciones, como son la Trotter en La gran Gilly Hopkins y la abuela en ¡Sal a cantar Jimmy Jo!, tipos matriarcales que se encargan de definir la actitud posterior del protagonista y su postura ante el mundo.
Los finales en las novelas de Paterson siempre son esperanzadores. El héroe o heroína puede no estar donde quería estar, puede haber tenido —25→ que renunciar a muchas cosas, puede tener aún un largo camino por delante, pero su grado de madurez le permite apreciar que el camino elegido es el adecuado.
| Tomi Ungerer, ilustrador y autor de muchos de sus libros cuenta con una obra abundante en muy diversos campos. Su merecida fama como provocador le ha traído conflictos en algunos países. La nota de prensa del jurado del Premio Andersen definía su estilo como «audaz, colorista, innovador, irreverente y único». Y añadía: «Durante los últimos cuarenta años sus libros se han convertido en un fenómeno internacional, al crear un nuevo mundo «ungeriano» de satírica fantasía y puro placer». Nacido en Estrasburgo en 1931, Ungerer recorrió en su juventud toda Europa y se unió al ejército francés del norte de África. Su carrera como dibujante, ilustrador, pintor, decorador y grafista publicitario comienza en Nueva York, a donde se trasladó en 1956. Más tarde vivió en Canadá y después en Irlanda. Actualmente divide su tiempo entre Estrasburgo y su granja irlandesa.12 | ![]() Il. de Tomi Ungerer para Los tres bandidos, de Tomi Ungerer (Madrid: Alfaguara, 1977). |
Entre sus libros publicados en España figuran algunos tan conocidos como Los tres bandidos, la serie de Los Melops, Ningún beso para mamá, El hombre de la luna... Sus poco convencionales personajes, presentados en un texto brevísimo, inseparable de sus ilustraciones tienen la virtud de ser absurdamente —26→ convincentes, por más que sus reacciones resulten insólitas; así los tres bandidos que acaban siendo filántropos arrastrados por la lógica infantil de la niña que han raptado. O el hombre de la Luna incapaz de soportar las impertinencias de la vida en la Tierra a pesar de la divertida noche de baile. Su crítica mordaz le empuja a presentar insólitos animales protagonistas, como el buitre Orlando, o la boa constrictor convertida en animal de compañía de una anciana.
Tomi Ungerer dice de sí mismo: «No soy ilustrador ni autor, solamente hago libros. Mi curiosidad me empuja siempre a hacer algo nuevo, a no especializarme».
PATERSON, Katherine.
— La gran Gilly Hopkins. Alfaguara, 1982
— Amé a Jacob. Alfaguara, 1984.
— Un puente hasta Therabithia. Alfaguara, 1984.
— ¡Sal a cantar, Jimmy Jo! Alfaguara, 1987.
— La búsqueda de Park. Espasa-Calpe, 1993.
— Lyddie. Espasa-Calpe, 1996.
— El signo del Crisantemo. SM, 1999 (en preparación).
UNGERER, Tomi.
— El sombrero. Alfaguara, 1970.
— Ningún beso para mamá. Lumen, 1974.
— Los tres bandidos. Miñón, 1975 (Alfaguara, 1977).
— Los Melops (4 títulos). Alfaguara, 1981-1983.
— Rufus. Alfaguara, 1983.
— Emil. Alfaguara, 1983.
— Adelaide. Alfaguara, 1983.
— Orlando el buitre valiente. Alfagura, 1984.
— Heidi / Johanna Spyri. Anaya, 1984.
— El hombre de la Luna. Alfaguara, 1985.
— Crictor. Alfaguara, 1986.

