51
M.: «antes oyrle, que tirarle». (N. del E.)
52
88-29. San Lucas, XXIII, 28. Sentenciado Jesús por Pilatos, le iba siguiendo gran muchedumbre de pueblo y de mujeres, las cuales le plañían y endechaban; «pero Jesús, volviéndose hacia ellas, dijo: “Hijas de Jerusalem, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos”.» (N. del E.)
53
M.: «No me». (N. del E.)
54
89-7. La mancebía. Véanse Comedias y entremeses, tomo II, pág. 349. (N. del E.)
55
M.: «y». (N. del E.)
56
M.: «que le». (N. del E.)
57
M.: «alcaguetas». (N. del E.)
58
M. omite «yo». (N. del E.)
59
M.: «arguenas». (N. del E.)
60
91-5. Decíase arguenas, como trae la edición de 1614, y como escribía Lope de Rueda en el paso segundo de El Deleitoso (1567): «Pues ¿cómo no mencontró Dios con unas arguenas de pan, y no con una cara de un desollado?»
Covarrubias trae la forma arganas: «cierto modo de cestones o angarillas, con la armadura de arcos, para llevar la comida sobre vna bestia.» (N. del E.)