Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

51

M.: «quitó de». (N. del E.)

 

52

M.: «leuanta». (N. del E.)

 

53

282-7. Casa de estado era sinónimo de tinelo (compárese Comedias y entremeses; III, pág. 33, verso 3.º). Así, Franciosini traduce mesa del estado por «il tavolino o il tinello dove mangiano in palazzo i gentilhuomini della Camera del Re».

Respecto del trato de las posadas y hosterías españolas, véase el Voyage de Barthélemy Joly en Espagne (1603-1604), publicado por L. Barrau-Dihigo en la Revue Hispanique (tomo XX). Allí dice, entre otras cosas: «Vostre mule ainsy traictee et pensee, vous allés vous enquerir où se vend vin, viande, et l'allés vous mesme ou par vostre seruiteur achepter, ou bien y enuoyés quelque petit guarçon ou chambriere en payant.» (N. del E.)

 

54

282-23. En la Descripción del camino de Irún para Madrid y Portugal, publicada por A. Morel-Fatio, en su libro L'Espagne au XVIe et au XVIIe siècle (Heilbronn, 1878) se lee (pág. 244): «En esta ciudad de Toledo, dos días, y ver la Iglesia mayor y el Sagrario, las Vistillas de San Agustín, San Juan de los Reyes, el Alcázar real, el artificio de Juanelo, la Vega.»

El Sagrario era la parte de la Catedral donde se conservaban las santas reliquias.

En cuanto al primer artificio del cremonés Juanelo Turriano, que servía para subir el agua del Tajo a la ciudad, funcionaba ya antes de 1570. El segundo empezó a funcionar en 1580. Pero entre los dos elevaban poca cantidad de agua (unos 162 hectolitros diarios), que no bastaba para las necesidades de Toledo. (Consúltese Conde de Cedillo: Toledo en el siglo XVI; Discursos, etc.; Madrid, 1901; pág. 150.)

Bartholomé de Villalba y Estaña, en El Pelegrino curioso (edición Gayangos, en la Sociedad de Bibliófilos españoles; Madrid, 1886; I, 194 y 195), describe así el primer artificio: «Iba notando aquel acueducto tan artificioso, y aquel modo de enexar o engoznar un cazo con otro, los cuales son de bronce hechos, con una vuelta como unos cucharones que, desde abajo al rio Tajo, donde el artificio está, que es el primer movil de toda esta maquina, que pocos o ninguno la han visto, van subiendo, porque con el ingenio primero toma el agua del rio, y aquella se vacia de modo que comienza a subir, y el caño que la recibe está hecho de tal artificio y asentado sobre tales ruedas, que la misma agua le hace mover, de manera que, al punto que llega al otro caño que ha de recibir el agua, de tal manera vacia, que recibe otra tanta agua, y ansi va encajando uno con otro y subiendo para arriba. Es artificiosa cosa, porque el concierto y compas de los caños no discrepa jamás, y son todos machos y hembras, que el mismo que da recibe, y con tanto tiento, que sube el agua sin perderse al Real Alcazar.»

Las Vistillas de San Agustín estaban hacia el puente de San Martín, al Oeste de la ciudad, sobre los llamados baños de la Cava. La Huerta del Rey se hallaba a orillas del Tajo, en la parte NE. de Toledo, donde se veían las ruinas de los legendarios «palacios de Galiana». En cuanto a la Vega, famoso paseo toledano, queda hoy su recuerdo en lo que se llama la Vega baja, arreglada en 1847. (N. del E.)

 

55

282-27. El texto: desespacio. (N. del E.)

 

56

283-5. El texto: Cartiazo. (N. del E.)

 

57

283-9. El texto: Anendaño. (N. del E.)

 

58

M.: «san». (N. del E.)

 

59

283-23. Decíase, probablemente, por alusión a las tentaciones de San Antonio.

Esteban de Salazar, en sus Veinte discursos sobre el credo (1591; dis. 14, c. 1), escribe: «Debe de ser coco y San Antón, con que Dios nos espanta como a niños.» (N. del E.)

 

60

M. omite «y». (N. del E.)