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277-4. Parece haber cierta confusión en el recuerdo que aquí trae Cervantes. Quien hizo ahorcar al rufián Gonzalo (no Alonso) Xenis (o Xeniz) fue el conde de Priego, Asistente de Sevilla, en 11 de octubre de 1596 (Francisco Ariño: Sucesos de Sevilla de 1592 a 1604; edición A. M. Fabié; Sevilla, 1873; págs. 39 y 40). El conde de Puñonrostro, D. Francisco Arias de Bobadilla, empezó a ejercer el cargo de Asistente en 1597. El 17 de abril de este año mandó echar un bando, ordenando «a los soldados quintados de las cuatro compañias, que van embarcados en las galeras de España, que ninguno sea osado de dejar su bandera, pena de la vida» (Ariño; pág. 42). Puñonrostro dejó de ser Asistente en 1599. (N. del E.)
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M.: «dixo». (N. del E.)
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277-12. El texto: puno. (N. del E.)
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277-27. Sobre la tirantez de relaciones entre la Audiencia de Sevilla y el Asistente, es muy instructivo el Razonamiento de D. Diego Hurtado de Mendoza, vizconde de la Corzana, Asistente de Sevilla, al conde de Salvatierra, impreso por A. Rodríguez Villa, en su libro Noticia biográfica y documentos históricos relativos a D. Diego Hurtado de Mendoza (Madrid, 1873).
Hace notar Mendoza que la Audiencia consta de un regente, ocho jueces, cuatro alcaldes de cuadra, un alguacil mayor y cuatro alguaciles, «y, por no ser chancillería, y el término corto, los jueces son siempre mozos.» «En todo falta -añade- la Audiencia de Sevilla con su Asistente, de obra y de palabra, procurando extenuar su poder y debilitar su autoridad, ostentando su total y absoluto proceder con todo género de negocios civiles y criminales y de gobierno, y ejercitándolo sin dejar de abrazarlo todo, haciéndolo caso de corte, desde el escribiente de la plaza y corchete hasta el más alto, dejando en tales casos al Asistente y a sus tenientes con el desaire y desprecio del pueblo... A los jueces de la Audiencia les va tan bien, que cuando vienen a serlo no tienen qué empeñar, y cuando salen, han menester carros y coches para llevar lo que tienen.» (N. del E.)
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278-4. Deliberadamente pudo escribir Cervantes Tejada por Tajada. Juan Villuga, en su Reportorio de todos los caminos de España (1546), cita la Venta Taxada, a una legua de la Venta del Alcalde y a cuatro de la del Molinillo, en el camino de León a Sevilla. (N. del E.)
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M.: «veras». (N. del E.)
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279-13. Consérvase hoy, y está situada a la izquierda de Zocodover, conforme se sube hacia el Alcázar. Dábase el nombre de la Sangre de Cristo a una capilla de los «cofrades de la preciosa Sangre», situada sobre el arco por donde se sale de la plaza de Zocodover, bajando hacia el hospital del Cardenal Tavera. (Véase Antonio Martín Gamero: Discurso sobre «La Ilustre fregona» y el Mesón del Sevillano; Toledo, 1872.)
Según las investigaciones de D. Rafael Ramírez de Arellano (El Mesón del Sevillano; Toledo, 1919; pág. 24), es probable «que el Mesón del Sevillano fue la casa número 23 de la calle que desde el arco de la Sangre baja a las ruinas del Carmen; que el mesón se llamaba, en 1592, de la Sevillana, y en él vivía Francisco Díaz, que después usó el apellido Sevillano», y que murió el 7 de febrero de 1616. Ha averiguado también el Sr. Ramírez de Arellano que en 2 de marzo de 1604 falleció en Toledo cierto beneficiado de la parroquia mozárabe de San Lucas, llamado Tomás Carriazo. (N. del E.)
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M.: «lo». (N. del E.)
49
M.: «tambien». (N. del E.)
50
M.: «Costancilla». (N. del E.)