Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

21

M.: «assi». (N. del E.)

 

22

14-28. El tratamiento acostumbrado del Monarca inglés en el reinado de Enrique VIII y de Isabel, era más bien «Your Grace», «Your Highness»; el «Your Magesty», los reemplazó del todo solamente en el siglo XVII. (N. del E.)

 

23

M.: «acabaua». (N. del E.)

 

24

15-12. El texto: acabaua. (N. del E.)

 

25

15-21. Aquí da a entender Cervantes que la Reina Isabel hablaba «en español» y que lo entendía bien, mientras más adelante (pág. 37) la Soberana necesita un intérprete. No hemos encontrado ninguna prueba de que hablase Isabel el castellano; pero sí el francés, el italiano y el latín, todos corrientemente.

De bastante interés para el caso es el siguiente documento, tomado de la correspondencia de Felipe II con sus Embajadores en la corte de Inglaterra; es una carta de Guzmán de Silva a Su Majestad, fechada en Londres, 27 de junio de 1564. Se trata de la primera audiencia de la Reina: «En viéndome se vino para mí tres o cuatro pasos y abrazóme, hablándome en italiano, diciendo que no sabía en qué lengua hablarme; yo la respondí en latín e hice una plática breve, que envío a Gonzalo Pérez, por ser escrita en esta lengua; la carta de Vuestra Majestad, que le di luego, tomóla; y dióla al secretario Sicil que la abriese, y abierta se la volvió; leyóla, y respondiendo en latín con elegancia, facilidad, etc., y ya hablando italiano, que lo habla bien.» (Documentos inéditos para la historia de España; tomo 89; pág. 14.) (N. del E.)

 

26

15-26. Hay un estatuto del reinado de Enrique V que dispone que, cuando un vasallo de la Corona británica haya sido despojado por ciudadanos de otra potencia, dicho vasallo puede desquitarse, tomando los bienes que pertenecen a esa potencia, siempre que tenga licencia de su Monarca. Por el abuso de este mismo estatuto se explican los procederes de los corsarios ingleses, y es notorio que la propia Reina Isabel hizo arreglos o contratos secretos con sus corsarios para partir con ellos el espléndido botín que tomaron a los españoles. El más notable era Drake, y el que tenía más éxito en sus correrías, trayendo más pillaje para la Soberana. Por eso la Reina censura a Clotaldo por no haber partido con ella los bienes tomados a los españoles en Cádiz. (N. del E.)

 

27

M.: «ñudo». (N. del E.)

 

28

M. omite «de alabastro». (N. del E.)

 

29

M.: «rezissimo». (N. del E.)

 

30

M.: «capitana». (N. del E.)